La sociedad civil, y no solo colectivos de izquierda, movilizó a 30 mil manifestantes. (Foto: SANDRO MAIRATA)
La sociedad civil, y no solo colectivos de izquierda, movilizó a 30 mil manifestantes. (Foto: SANDRO MAIRATA)
Edición 2520: Sábado, 30 de Diciembre de 2017

Marcha del 28: PPK y la soledad tras el indulto

Por: Sandro Mairata | La movilización nacional del jueves 28 fue la cuarta y más significativa muestra de rechazo popular al indulto. Demostró también el enorme rabo de paja y momento de cálculo de los partidos políticos peruanos.

La sociedad civil, y no solo colectivos de izquierda, movilizó a 30 mil manifestantes. (Foto: SANDRO MAIRATA)
La sociedad civil, y no solo colectivos de izquierda, movilizó a 30 mil manifestantes. (Foto: SANDRO MAIRATA)

Carolina Valdivieso Barreto se emociona cada vez que un desconocido marcha portando en alto el retrato de su madre, la agente de inteligencia Mariella Barreto. Valdivieso estudia comunicación para el desarrollo, tiene veinte años y era una bebé de meses cuando su madre murió descuartizada, en marzo de 1997, a manos de la Inteligencia Militar del fujimontesinismo. Hoy tiene 20 años. “Yo cargaría la foto de otras madres que hayan muerto asesinadas”, dice. “Cada vez que veo pasar la foto de mi madre, sé que esta gente que no conozco está conmigo”.

La tarde del jueves 28 de diciembre, solo en Lima, se movilizaron más de 30 mil personas en contra del indulto otorgado la tarde de Nochebuena al ex presidente Alberto Fujimori (el ex jefe del Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI, Farid Matuk tuiteó un cálculo veloz al respecto).

Sin embargo, la marcha del 28 adoleció de falta de liderazgo. Por un lado, esto validó su carácter de reacción espontánea, ya que la organización se llevó a cabo en base a coordinaciones apuradas, en una época en que la mayoría está pensando en panetones, regalos y vacaciones. Por otro, que se reportara la presencia de líderes de oposición como Marisa Glave (a quien no vimos), sin que ninguno tomara el liderazgo, dio cuenta de una realidad más compleja.

La clase política peruana optó por mirar de lejos esta primera gran movilización.

La parada final de la marcha fue en las afueras de Palacio de Justicia.
La parada final de la marcha fue en las afueras de Palacio de Justicia.

Aun cuando las protestas se replicaron al mismo tiempo en ciudades como Chiclayo, Iquitos, Trujillo, Chimbote, Piura, Puno, Ayacucho Arequipa, Moquegua y Tacna, no se vio tomar la primera línea a líderes o ex candidatos presidenciales. No hubo grandes oradores. Solo Verónika Mendoza llamó a la renuncia del presidente Kuczynski en la marcha de su natal Cusco. Los partidos políticos, en Lima, estuvieron representados por un reducido contingente del Frente Amplio, algunos miembros de Nuevo Perú. Sí destacó el bloque Juntos Por el Perú (JPP), que agrupa al PCP-Patria Roja, Ciudadanos por el Cambio, Partido Socialista, Partido Comunista Peruano, Fuerza Social (hoy Voz Socialista) y Movimiento por el Socialismo. En las lindes del calificativo de “partido” estaban los reservistas del humalismo que reclaman la liberación de Antauro Humala, pero ahí estaban.

A diferencia de las marchas en contra de la dictadura de hace 20 años, la clase política peruana en su conjunto llega a 2018 distanciada del pueblo a quienes debiera representar: un APRA fracturado, un APP con serias discrepancias internas, Peruanos Por el Kambio avergonzado, el PPC en proceso de renovación, Acción Popular con serios problemas de identidad a partir de la actuación de Víctor Andrés García Belaúnde. ¿Quién podría animarse a marchar? ¿Quién los respaldaría?

La ausencia de los líderes políticos que vociferaron su oposición el indulto usando sus redes sociales dejó un sabor a incoherencia. “No sabemos dónde están; todos esos que condenaron el indulto por Twitter están no habidos. Igual aquí estamos los consecuentes, a esos quién los necesita”, dice Román (31), un joven ingeniero que no quiere dar su apellido.

El rostro de Mariella Barreto acompañaba a los de los desaparecidos de la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle (“La Cantuta”), y diversas pancartas condenando al presidente Kuczynski y denunciando las tropelías del fujimorato. La plataforma de lucha era impensable apenas unos días antes: el jueves 21 medio Perú esperaba la permanencia en el cargo del Presidente, amenazado con ser vacado por el Congreso. Una semana más tarde, entre todo lo arengado, los reclamos más nítidos de la calle eran dos: la vacancia presidencial de Pedro Pablo Kuczynski y la anulación del indulto a Fujimori.

 “Sí es posible anularlo”, dice Rocío Silva Santisteban, militante de izquierda, periodista, poeta y ex secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. “Este indulto se ha llevado a cabo con demasiadas irregularidades”. Entre las personalidades opositoras al indulto presentes aquella tarde –el escritor Pedro Salinas, el internacionalista Ramiro Escobar, el ex gerente de ProTransporte en la administración de Susana Villarán, Gustavo Guerra García, entre otros– el sentimiento era coincidente en que este era uno de los más graves errores de Kuczynski, sino el peor.

Carolina Valdivieso, junto a su hermana mayor Natalia Martin Barreto (hija de Santiago Martin, líder de Colina, y Mariella Barreto), estaba entre los miles de marchantes. Si bien poco antes de las 5 p.m. no parecía que la convocatoria tendría un quórum relevante, media hora después ya había tomado cuerpo y sindicatos, grupos de izquierda, universitarios, organismos de derechos humanos y público sin filiación alguna habían tomado las calles del Centro. CARETAS transmitió en vivo vía Twitter y Facebook la manifestación hasta momentos antes de su final, alrededor de las 10:30 p.m.  

 Los manifestantes quemaron un muñeco de Alberto Fujimori frente al local de Fuerza Popular.
Los manifestantes quemaron un muñeco de Alberto Fujimori frente al local de Fuerza Popular.

Se lanzaron bombas lacrimógenas y algunos incidentes aquí y allá pudieron llegar a mayores, pero se resolvieron con rapidez. La República reportó la detención de cuatro manifestantes: Denise Fabrizio (16), Ana Izquierdo, Fernando Izquierdo y Diego Alonzo. Por el enorme tamaño del despliegue policial y las severas restricciones de tránsito se puede concluir que el régimen de PPK se preparaba para una movilización violentista. Nada de eso ocurrió.

 Se ha convocado a una movilización más grande aún este jueves 11 de enero, cuando pasen fiestas y los viajeros hayan vuelto a Lima.

El móvil del asesinato de la agente Mariella Barreto fue la sospecha de que esta filtraba información sobre el Destacamento Colina a la prensa. Poco importó que el líder del grupo, Santiago Martin, haya tenido una hija con la misma Barreto antes de Carolina, llamada Natalie. Eran tiempos en que el fujimontesinismo operaba impune, una era que había terminado hasta la dación del indulto a Alberto Fujimori. Natalie y Carolina estaban juntas esa noche del jueves 28, frente a Palacio de Justicia, cuando ya la marcha terminaba.

“No importa cuántas marchas hayan, el dolor va a seguir”, dice Carolina.

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