Carlos Ney junto a MVLl (14) en la redacción de La Crónica (1952), escenario de Conversación en la Catedral (1969).
Carlos Ney junto a MVLl (14) en la redacción de La Crónica (1952), escenario de Conversación en la Catedral (1969).
Edición 2517: Jueves, 7 de Diciembre de 2017

Carlitos Eterno

Murió Carlos Ney Barrionuevo, leyenda de la crónica roja y mentor literario de Vargas Llosa.

Carlos Ney junto a MVLl (14) en la redacción de La Crónica (1952), escenario de Conversación en la Catedral (1969).
Carlos Ney junto a MVLl (14) en la redacción de La Crónica (1952), escenario de Conversación en la Catedral (1969).

Era un hombre de calle y de letras. Periodista, bohemio, poeta y peruano. Trabajó en los diarios Expreso, Extra y La Crónica. Y fue en este último donde se convirtió en emblema de la sección de policiales y donde se convertiría en el mentor literario de Mario Vargas Llosa, con quien trabajó codo a codo. Era Carlos Ney Barrionuevo y tenía 91 años cuando falleció el pasado miércoles 22 de noviembre en el Hospital Rebagliati. Pero su legado es inmortal.

Ney tenía 24 años cuando un Vargas Llosa de apenas 15 llegó a trabajar a la redacción de La Crónica, allá por 1952. Y fue testigo y cómplice del debut de ese flacucho arequipeño en el periodismo y en la noche limeña. “Íbamos a una cantina que estaba entre la Av. Argentina y el Puente del Ejército. Le decían la Catedral porque tenía una puerta grandaza”, contó Ney a CARETAS 2106 en el 2009, en referencia al centro de borracheras y tertulias (hoy en ruinas) visitado en los cincuenta.

En 1993 Ney publicó el libro de poemas Las Siete Caras de la Muerte.
En 1993 Ney publicó el libro de poemas Las Siete Caras de la Muerte.
Diecisiete años después de trabajar juntos, MVLl convertiría a Carlos en ‘Carlitos’, memorable borrachín de Conversación en la Catedral (Seix Barral, 1969). “Con dogmáticos o inteligentes, el Perú estará siempre jodido –dijo Carlitos–. Este país empezó mal y acabará mal. Como nosotros, Zavalita”, escribió el autor en las primeras páginas. En el resto de la obra, Zavalita, el protagonista, tiene siempre presentes los delirios alcohólicos de su colega.

Mucho después el literato se referiría a Ney Barrionuevo en mejores términos en su autobiográfico El Pez en el Agua (1993), donde reconoció la importancia del periodista en su carrera: “Mi educación debe a Carlitos Ney más que a todos mis profesores de colegio y que a la mayoría de los que tuve en la universidad. Gracias a él conocí a algunos de los libros y autores que marcarían a fuego mi juventud”, escribió. Ya en el 2016 (CARETAS 2425), a propósito de la publicación de Cinco Esquinas (2016, Alfaguara), Ney recordaría –desde una casa de reposo en Pueblo Libre– que, junto a Vargas Llosa, “íbamos a los Barrios Altos a conversar con la gente, a curiosear y hacer notas que tenían un sabor especial”. Fue él uno de los primeros en darle calle al Nobel. (JA)

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