Colectivos locales se habrían inspirado en protestas en topless de movimientos extranjeros como Pussy Riot y Femen.
Colectivos locales se habrían inspirado en protestas en topless de movimientos extranjeros como Pussy Riot y Femen.
Edición 2516: Jueves, 30 de Noviembre de 2017

Destapada Limeña

De exigir el derecho al voto a luchar (con mente y cuerpo) contra la violencia de género en la marcha Ni Una Menos.

Colectivos locales se habrían inspirado en protestas en topless de movimientos extranjeros como Pussy Riot y Femen.
Colectivos locales se habrían inspirado en protestas en topless de movimientos extranjeros como Pussy Riot y Femen.

El último sábado 25 de noviembre se desarrolló una nueva marcha impulsada por el colectivo Ni Una Menos en medio de un grave contexto de violencia contra la mujer. En efecto, las demandas se centraban en un llamado a las instituciones del Estado para tomar acciones contra los delitos de violencia de género.

Los números hablan por sí solos. En lo que va del año se registraron más de 90 casos de feminicidio en el Perú. Y si se toma en cuenta la ola de episodios registrados durante las últimas semanas y la inacción de las autoridades, la cifra podría aumentar en lo que resta del 2017.   

Simulacro de votación femenina en el año 1956. Odría otorgó el sufragio a las mujeres.
Simulacro de votación femenina en el año 1956. Odría otorgó el sufragio a las mujeres.
Entre los cientos de asistentes a la marcha –a la que llegaron mujeres y hombres de todas las edades– destacaron las activistas que decidieron salir a las calles con el torso completamente desnudo y el cuerpo pintado con frases como Mi cuerpo, Mi territorio.

La medida provocó el rechazo de muchos pero el apoyo de cientos. Y es que hoy por hoy el cuerpo se ha convertido en una poderosa herramienta de protesta. Tal y como lo expresan movimientos feministas como Pussy Riot (Rusia) y Femen (Ucrania), cuyas integrantes suelen protestar en topless contra el turismo sexual, las instituciones religiosas, el machismo reinante y el sexismo. Un método que habría inspirado a los colectivos locales.

Ambas organizaciones reflejan los cambios de la protesta femenina a lo largo de la historia y cómo, a pesar de los años, la lucha persiste. Pussy Riot y Femen evocan el espíritu incansable de las Sufragistas, movimiento inglés que actuó de forma independiente y luchó durante años para que se permitiera el voto femenino (alcanzado parcialmente en 1918 en el Reino Unido).

En el Perú el voto fue otorgado el 5 de septiembre de 1955, luego de que el presidente Manuel Odría permitiera votar –a través de la Ley 12391– a las mujeres mayores de 21 años que supieran leer y escribir, y también a las casadas mayores de 18 años bajo los mismos requisitos. Fue así que nuestro país se convirtió en el penúltimo de América Latina (antes que Paraguay) en reconocer este derecho fundamental.

Un día antes de la marcha de Ni Una Menos, una encuesta de Ipsos señaló que un 93% de limeños aprobaba la protesta y un 61% consideraba que esta contribuiría a reducir los índices de violencia. Números que en el papel resultan demasiado optimistas ante la cruda realidad.  

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