Nuestro matador colocó banderillas para todos  los gustos y le tocó cortar una oreja el pasado domingo en Acho.
Nuestro matador colocó banderillas para todos los gustos y le tocó cortar una oreja el pasado domingo en Acho.
Edición 2514: Jueves, 16 de Noviembre de 2017

Se la Jugó

Escribe: Jaime de Rivero | La buena fortuna sonríe a los peruanos, esta vez se lució el mayor de los Roca Rey.

Nuestro matador colocó banderillas para todos  los gustos y le tocó cortar una oreja el pasado domingo en Acho.
Nuestro matador colocó banderillas para todos los gustos y le tocó cortar una oreja el pasado domingo en Acho.

Fernando Roca Rey reapareció en Acho y justificó su contratación en la feria. Cortó una merecida oreja llenando la plaza con su toreo y personalidad. Fue el triunfador por todo lo que hizo durante la tarde; por encima de Juan del Alamo, que si bien también tocó pelo, no supo aprovechar al mejor animal del encierro.

Fernando Roca Rey ofreció su mejor actuación en Acho desde que el maestro Enrique Ponce le dio la alternativa en el 2005. Estuvo acertado, relajado y sobre todo disfrutando todo cuanto hacía. Decidido con el capote, lucido con las banderillas, seguro con la muleta y eficaz con el estoque, estuvo siempre por encima de su lote. La gente salió de la plaza comentando lo bien que toreó, dentro de su estilo alegre y bullidor.

De celeste y oro el diestro nacional estuvo acertado con los palos y coherente en su estilo bullidor.
De celeste y oro el diestro nacional estuvo acertado con los palos y coherente en su estilo bullidor.
Roca Rey se lució de capa con el primero de La Viña, al que recibió a portagayola y quitó por chicuelinas. Colocó las banderillas arriba entre ovaciones. Inició de muleta en los medios con el cambiado por la espalda, ligado con el de pecho. Mató de una estocada arriba y salió al tercio para recibir una calurosa ovación.

Al cuarto de El Olivar, lo dominó a la verónica embarcándolo con lentitud hacia los medios. El quite fue por lopecinas muy aplaudidas. Volvió a destacar con las banderillas, la última citando de rodillas para luego clavar en todo lo alto. De rodillas cuajó la serie más aclamada llevándolo por abajo, para continuar por naturales. Bernardinas y arrucinas fueron el preludio de una estocada que le permitió pasear una merecida oreja.

Fernando, como Cubas, Simspon, los Puga y otros ganaderos son los artífices del resurgimiento y auge taurino en el Perú de los últimos 15 años, ellos hicieron la fiesta en todos los pueblos, algunos que ya suenan en el exterior. Pero sobre todo, esa generación sentó las bases para la aparición de Andrés y Joaquín Galdós, como resultado natural de una evolución.

Joselito Adame tuvo el lote menos propicio. Al segundo de El Olivar, noble y repetidor, lo recibió a la verónica con ocho lances que hicieron presagiar lo mejor. Sin embargo, el toro llegó aplomado a la muleta truncando las ansias y empeño del diestro mexicano. Lo despachó de dos pinchazos y una estocada. El quinto de La Viña cortaba el viaje y reponía con peligro por ambos pitones, haciendo difícil ligar dos muletazos seguidos. Acabó con él sin más trámite.

Fernando  recibe a portagayola al primer toro de  La Viña en una tarde que sería para él la más memorable desde que tomó la alternativa.
Fernando  recibe a portagayola al primer toro de  La Viña en una tarde que sería para él la más memorable desde que tomó la alternativa.

Poco pudo hacer Juan del Álamo Obtuvo con el codicioso sexto de El Olivar. Inició faena pegado a tablas llevando de largo con doblones y muletazos de rodilla. Las series de derechazos fueron las más logradas de la tarde. Intentó con la izquierda sin lucimiento, cayendo en un pozo del que no pudo salir, sin cortarle las orejas a un toro que era de dos. Así se lo hicieron saber algunos cuando cogió el estoque. Su cara de sepultura también lo reflejaba. Dejó una espada trasera con la que le concedieron un trofeo.

Los astados de Aníbal Vásquez, lidiados con los legendarios hierros de La Viña y El Olivar, pasaron la prueba por su buena presentación y noble juego, aunque un tanto flojos y sosos. Les faltó un poco de raza y fuerza. Fueron al caballo aunque no se les castigó demasiado, salvo el segundo que acusó la vara y se aplomó en la muleta. Destacó el sexto por su mayor clase y recorrido.

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