Cada uno de los 85 edificios de 10 pisos ejerce   33,000 toneladas de presión sobre el suelo del acantilado. Se debe estabilizar los taludes para controlar deslizamientos.
Cada uno de los 85 edificios de 10 pisos ejerce 33,000 toneladas de presión sobre el suelo del acantilado. Se debe estabilizar los taludes para controlar deslizamientos.
Edición 2509: Jueves, 12 de Octubre de 2017

Al Borde del Peligro

Escribe: Alberto Sánchez Aizcorbe | Urgen medidas que eviten deslizamientos y exceso de peso en acantilado de la Costa Verde.

Cada uno de los 85 edificios de 10 pisos ejerce   33,000 toneladas de presión sobre el suelo del acantilado. Se debe estabilizar los taludes para controlar deslizamientos.
Cada uno de los 85 edificios de 10 pisos ejerce 33,000 toneladas de presión sobre el suelo del acantilado. Se debe estabilizar los taludes para controlar deslizamientos.

Lima espera un terremoto de gran intensidad. Desde el acontecido en 1940  (8.2 en la escala de Richter), segundo en magnitud después del de 1746, que la arrasó  como a su puerto del Callao, no ha sufrido sino de movimientos telúricos menores. A excepción de aquel del 3 de octubre de 1974, en que se contaron cientos de víctimas mortales y miles de heridos (incluídos en la faja costera comprendida hasta la ciudad de Pisco).  

Miguel Estrada, director del CISMID.
Miguel Estrada, director del CISMID.
Por este llamado silencio sísmico el Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) está preocupado. Miguel Estrada, su director, ha declarado que “se necesitan ingenieros especialistas en geotécnica y estructuras que den las recomendaciones para un diseño adecuado”. Se refiere, en este caso,  para las construcciones en  los acantilados que se extienden  como balcón sobre el Pacífico. Su preocupación nace de los deslizamientos y escarpas (fracturas por desplazamientos del terreno) que se suelen presentar en ellos con cierta constancia, especialmente después de movimientos telúricos. Lo que denota un suelo por partes vulnerable. Un síntoma de ello es la gran nube de polvo ascendiendo desde los acantilados del que dos testigos del terremoto de 1940 dieron fe en el pasado.      

Desde la avenida Pardo de Miraflores, en donde lo agarró a las 11 y 35 de la mañana saliendo del colegio, Julio Ramón Ribeyro quedó impresionado por la oscuridad producto del polvo generado; y al otro lado del mar, en la isla San Lorenzo, el preso político Armando Villanueva, quedó impactado ante la mancha oscura que se extendía y tapaba Lima a la distancia. Más tarde, muchos son los testigos que recuerdan el desprendimiento de toneladas de polvo y piedras sueltas que permanentemente caen, no sólo a causa de temblores, sino a la erosión producida por el viento y, últimamente también, a causa del tránsito intenso producido por una autopista de tres carriles por sentido y 100 kilómetros por hora. Pero la preocupación mayor que señala el subdirector del CISMID, doctor Zenón Aguilar, son las 33,000 toneladas de presión que cada uno de los 85 edificios de 10 pisos construido al borde del acantilado (entre San Miguel y Barranco) ejerce sobre el suelo que debió ser de preferencia de amortiguamiento. Un total de 2,8 millones de toneladas más que en 1990.

Debe respetarse arco de falla: 70 m.
Debe respetarse arco de falla: 70 m.

CARETAS #524 (11/08/77) alertó sobre la inconveniencia de levantar edificios a menos de 70 metros del borde del acantilado. Se apoyó en la recomendación del ingeniero Julio Kuroiwa, con quien visitó la zona, en el sentido de que debía respetarse el arco de falla (según se detalla en el gráfico que se acompaña); de haberse respetado este planteamiento, además de tener mayor seguridad para el sostenimiento del acantilado, habría permitido que una mayor cantidad de edificios tuvieran vista al mar con un diseño urbano escalonado ascendente hacia el interior. Esto quizás todavía es posible mediante un trabajo conjunto de los municipios costeros.  Mientras tanto, se debe realizar un esfuerzo inmediato de estabilización de taludes para controlar los deslizamientos. Y que la Autoridad de la Costa Verde elabore una política definida al respecto.

Loading...