Su hija, Elena Morote Durand (44), regresó al Perú desde Chile el 2015. Su hijo, Efraín Morote Durand (42), vive como refugiado político en Alemania. No viene desde el 92.
Su hija, Elena Morote Durand (44), regresó al Perú desde Chile el 2015. Su hijo, Efraín Morote Durand (42), vive como refugiado político en Alemania. No viene desde el 92.
Edición 2504: Jueves, 7 de Septiembre de 2017

El Sendero de Morote

Por: Silvia Crespo / Carlos Cabanillas | Osmán Morote, exnúmero 2 de Sendero Luminoso, habla sobre el Movadef, el VRAEM y la próxima libertad de algunos terroristas. Incluyendo la suya.

Su hija, Elena Morote Durand (44), regresó al Perú desde Chile el 2015. Su hijo, Efraín Morote Durand (42), vive como refugiado político en Alemania. No viene desde el 92.
Su hija, Elena Morote Durand (44), regresó al Perú desde Chile el 2015. Su hijo, Efraín Morote Durand (42), vive como refugiado político en Alemania. No viene desde el 92.

Osmán Morote Barrionuevo, el exnúmero 2 de Sendero Luminoso, vive en el pabellón 4 junto a otros tres internos. Dedica su tiempo a escribir y organizar la biblioteca del penal de Piedras Gordas de Ancón, Años atrás estuvo en Castro Castro y en Yanamayo.

Fue capturado el 11 de junio de 1988 y sentenciado a 25 años de prisión. Morote cumplió el total de su condena en junio del 2013. Sin embargo, se le abrió un nuevo juicio por el caso Soras. Se le acusa –junto a otros miembros de la cúpula senderista- de ser el autor mediato de la masacre de 104 personas de la comunidad campesina de Soras (Ayacucho), el 16 de julio de 1984. Morote describe en su carta, parafraseando a Lenin, “que la reacción se esmera en convertir el derecho penal en una telaraña para cazar a los hombres como moscas, y que cuando más pugnen por liberarse, más se envuelvan”.

No es el único que debe pensar así. Los históricos dirigentes del Comité Central de Sendero Luminoso han sido recientemente involucrados en casos como el de Soras o Tarata. Ellos son acusados por tentativa de homicidio y secuestro en la modalidad de autores mediatos de la masacre. Eso les cierra la puerta legal por algunos años, al menos hasta que termine el nuevo megajuicio.

Un detalle importante es la compensación. A la cúpula de Sendero Luminoso, incluido Morote, se le impuso el pago de una reparación civil a favor del Estado de S/ 3,700 millones. Morote no ha pagado (y el resto tampoco), pues se ha declarado una persona sin recursos económicos. Ojo: no hay prisión por reparación civil impaga. Quizás en algunos años Morote llegue a ser el primer dirigente histórico de SL en ganar la calle.

Y sin embargo, ya hay terroristas con fecha de salida. Entre ellos están Martha Huatay (16 octubre 2017), Maritza Garrido-Lecca (11 septiembre 2017), Víctor Zavala (2016), Angélica Salas de la Cruz (2018), Victoria Trujillo (ya cumplió su condena de 25 años). Es inevitable: son 25 años desde la captura de Abimael Guzmán y algunas sentencias ya se acercan a su fin.

En ese contexto, la periodista Silvia Crespo le hizo llegar el cuestionario escrito a Morote. No hubo posibilidad de plantear repreguntas. A pesar de ello, las respuestas del otrora número 2 de Sendero Luminoso son elocuentes. Y arrojan algunas conclusiones. La más importante es que Morote no se ha arrepentido. Como él mismo dice, “la prisión es dura, pero jamás nos someterá, menos debilitará nuestra profunda convicción de que el futuro pertenece al proletariado y el pueblo”. De esa resolución se desmenuzan otras, como su abierto apoyo al Movadef, su fidelidad al Acuerdo de Paz (que habría empezado, según dice, el año 92) y la distancia que toma de la facción de SL en el VRAEM dirigida por los hermanos Quispe Palomino (“Degeneraron”, sentencia Morote). Las respuestas de Osmán Morote lo pintan de cuerpo entero.

Osmán Morote se reecontró con Abimael Guzmán en la Base Naval del Callao durante el caso Tarata, en febrero del 2017.
Osmán Morote se reecontró con Abimael Guzmán en la Base Naval del Callao durante el caso Tarata, en febrero del 2017.

¿Qué haré al salir en libertad? Primero luchar para salir, pues aunque hace tiempo me correspondía, está probada la ilegal interferencia de las autoridades políticas para evitarlo.

Al salir en libertad haré, en general, lo mismo que hago hoy: estudiar las cosas nuevas. Resolver las situaciones personales. Retomar vínculos con familiares y amigos, y con mi universidad, la de Huamanga, buscando concluir tareas pendientes.

Obviamente todo exige que trabaje para poder vivir. En esto me abocaré al desarrollo de la Fundación

Efraín Morote Best-Lelia Barrionuevo Dolmos, empezando por concluir la biografía de ambos. Debo, además, terminar mis trabajos en Arte y Literatura, y los de Ciencias Sociales.

Obviamente uno no tiene más obligación que explicar que ya cumplió la pena impuesta, y por tanto es derecho que no debiera ser manejado en función de intereses políticos del Estado, ni de venganzas eternas. Comprendo la frustración de los que no pudieron dejarme lisiado cuando me detuvieron, o de los que no lograron matarme en Castro Castro. De ello se está encargando el Poder Judicial a instancias de la Corte Interamericana.

“Humala, Espinoza, Jiménez urdieron abrir nuevos juicios”, dice de su condena.
“Humala, Espinoza, Jiménez urdieron abrir nuevos juicios”, dice de su condena.

Digo que he sido parte, en prisión, de una de las experiencias más ricas y productivas, en lo cultural, educacional, de trabajo, que se haya desenvuelto en penales, durante toda la historia del país. Esfuerzo creativo de prisioneras y prisioneros, con el apoyo de familiares y amigos. Merece que se le conozca y espero servir a ello. Somos parte del pueblo, eso nunca lo hemos olvidado.

Además, hemos sido y somos fieles al compromiso que hicimos el año 92, de bregar por un acuerdo de Paz, y por la Reconciliación Nacional. Nuestra conducta nunca se ha apartado de ese compromiso.
Ahora bien, los riesgos y problemas graves que actualmente enfrenta el Pueblo provienen del sistema capitalista que se ha impuesto en el país. Es derivada de ello la molienda social, el saqueo de los recursos, y toda su incontable secuela, el desborde de la criminalidad. Vean la televisión, escuchen la radio, lean los periódicos, caminen por la calle, por las diversas regiones. Eso debe ser preocupación de todos. No debe desviarse la atención.

En la audiencia donde fue condenado.
En la audiencia donde fue condenado.
Hace ya dos años que cumplí la pena de 25 años. Un poco antes Humala, Espinoza, Jiménez, urdieron abrir nuevos juicios. Y para ello armaron el llamado “operativo Perseo”. Esa es una redonda demostración de una maquinación política y legal gran burguesa, pero además para seguir cubriendo su probada responsabilidad en la década del 80 y los 90. ¿Y qué han aprobado? Sus mentiras les empezaron a reventar en la cara.

No es solo el de los años de prisión, sino el del ilegal aislamiento, la negación abusiva de derechos, incluso que formalmente indican sus documentos, que se practica contra el doctor Abimael Guzmán Reinoso y otros prisioneros en la Base Naval del Callao. En este Ancón I, donde estoy, el hacinamiento, los maltratos, la privación de derechos son una situación “regular”. La llamada “reeducación” es una formalidad, que termina convirtiéndose en varios casos en una mercancía. Basta por hoy, describir lo siguiente: Un ambiente hecho para dos internos, está siendo transformado para tres, pero en la casi totalidad del penal está siendo ocupado hasta por seis, siete, ocho internos. Usan el sistema penitenciario como un trapiche de moler carne. Al margen de esfuerzos individuales y aislados, que sí existen, la prisión ha devenido en un maloliente y febril mercado capitalista, desenfrenado. No hay regla que no se viole, y toda necesidad que no sea una mercancía. Una tendencia dura. A los que estamos en régimen ordinario mínimo nos niegan visitas de amistades, urdiendo falsedades, nos han puesto junto a los de régimen C, de manera “temporal”, pero acaban de decirnos que ya no nos moverán de estar con régimen C, y por tanto esa es una regresión disimulada.

¿Por qué? Nadie explica.

Sobre el Movadef. Formalmente todos los ciudadanos tienen derecho a desarrollar su actividad política. En el caso del Movadef, la de luchar por amnistía y reconciliación, y defensa de los derechos del pueblo. ¿Y eso no es necesidad de las masas? Yo creo que sí. El pueblo tiene derecho a desarrollar su propio movimiento político, y no debe ser negado. Para desarrollarse no requiere más que su propia decisión y el apoyo de la gente. ¿A dónde conduce el segregar a sectores del pueblo? No es difícil responder. Los que segregan terminan siendo segregados.

Lo que ocurre es que la práctica de la segregación económica, social y política ha crecido, y eso pretenden imponerlo. Nunca algo así pudo prosperar. Y el pueblo lo demostrará otra vez. Y respecto a la “gente del VRAEM”. El año 92 los que actuaban en la selva ayacuchana decidieron seguir su propio rumbo. Como lo hemos dicho claramente: degeneraron. Así que lo que les advertimos se cumplió. Y es que quien yerra en política termina por degenerar. Han concluido como mercenarios errantes.

Hace años leí en uno de los textos de Lenin, que la reacción se esmeraba en convertir el derecho penal en una telaraña para cazar a los hombres como moscas, y que cuando más pugnen por liberarse, más se envuelvan. Pero la tela de araña no puede durar indefinidamente.

Esto por hoy. La prisión es dura, pero jamás nos someterá, menos debilitará nuestra profunda convicción de que el futuro pertenece al proletariado y el pueblo.
Vuestro, Osmán.   

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