Imagen exclusiva del libro “La Hora Final” del periodista Carlos Paredes. Luego de la captura, Guzmán fue vigilado durante dos semanas por el suboficial Gustavo Trujillo, “Gitano”. Se buscaba evitar un suicidio.
Imagen exclusiva del libro “La Hora Final” del periodista Carlos Paredes. Luego de la captura, Guzmán fue vigilado durante dos semanas por el suboficial Gustavo Trujillo, “Gitano”. Se buscaba evitar un suicidio.
Edición 2504: Jueves, 7 de Septiembre de 2017

A Prueba de Velas

Por: Enrique Chávez / Diego Quispe | La llama del fanatismo senderista tras 25 años de la captura de Abimael Guzmán. Falta de arrepentimiento obliga a democracia a no bajar la guardia.

Imagen exclusiva del libro “La Hora Final” del periodista Carlos Paredes. Luego de la captura, Guzmán fue vigilado durante dos semanas por el suboficial Gustavo Trujillo, “Gitano”. Se buscaba evitar un suicidio.
Imagen exclusiva del libro “La Hora Final” del periodista Carlos Paredes. Luego de la captura, Guzmán fue vigilado durante dos semanas por el suboficial Gustavo Trujillo, “Gitano”. Se buscaba evitar un suicidio.

Los 25 años de la captura de Abimael Guzmán coinciden con el período de liberación de varios de los integrantes de la cúpula que cayeron con él.

Para el 11 de setiembre, un día antes de conmemorarse el aniversario de la llamada captura del siglo, está programada la excarcelación de Maritza Garrido Lecca. El 16 de octubre será el turno de Martha Huatay, integrante del comité central de Socorro Popular y los tristemente recordados Abogados Democráticos. De aquí a fin de año saldrán de la cárcel por lo menos cinco exsenderistas ranqueados: José Castillo Bellido, Enrique Pineda Gonzales, Jorge Bellido Puchuri, Alejandro Torres Pimental y Jorge Carillo Román. Tras la realización de los nuevos juicios ordenados por la justicia internacional, solo Guzmán y su esposa Elena Iparraguirre fueron condenados a cadena perpetua.

Sendero Luminoso nunca ha estado lejos del debate en el Perú. Los remanentes apostados en el VRAEM tienen un alcance limitado pero ocasionalmente letal. Sin embargo, los intentos de elementos asociados al senderismo por ingresar a la vida política son los que ocupan usualmente la atención. Y para el  fujimorismo, por ejemplo, la posibilidad de una reaparición terrorista es un leit motiv político.

La cúpula senderista debe una reparación civil de S/ 3,700 millones. Como lo recuerda la ministra de Justicia, Marisol Pérez Tello, en el país no existe cárcel por deuda.

Garrido Lecca, sin propósito de enmienda.
Garrido Lecca, sin propósito de enmienda.
En materia penal, por el momento, solo existe la posibilidad de nuevas penas para parte de la dirigencia en los casos de la Operación Perseo –que vincula directamente a Sendero con el Movadef– y el proceso, todavía en fase de investigación, por la masacre de 104 comuneros en Soras, Ayacucho, en 1984.

Aunque la denuncia de la Procuraduría por Perseo data de 2014, el fiscal Luis Landa recién accedió al expediente en junio último. Espera presentar su denuncia en octubre, en el que hay 43 acusados.     
La relación entre las penas impuestas y el arrepentimiento es frecuentemente mencionada en la prensa. El caso de Garrido Lecca es el último en el que se acusa la falta de un propósito de enmienda. El testimonio de Morote, publicado en esta edición de CARETAS, indica una situación similar.
Para el expresidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Salomón Lerner, sentencia y arrepentimiento, “desgraciadamente, no van de la mano”.

El filósofo advierte que el arrepentimiento “se trata de una decisión personalísima que debiera estar alimentada porque han tenido que sufrir las consecuencias de los hechos negativos que provocaron. El tiempo en prisión debería haber sido suficiente para repensar sus ideas poco razonables. Pero desde el punto de vista estrictamente formal, una vez que se ha dictaminado una pena y ha sido cumplida, se entiende que esa persona ha pagado su deuda con la sociedad”.

Lerner añade que la sociedad debe prestar atención a estas personas que salen en libertad y su vinculación a movimientos no aceptados por la democracia. También que el tiempo en prisión debería ocuparse con mayores espacios de diálogo y educación.

“Pero a veces hay ideologías tan letales que se siguen de modo fanático”, concluye.

“Una ideología letal”, dice Lerner.
“Una ideología letal”, dice Lerner.

DEJARÁN LA REJA
“Fue una mujer bien fanática que primero militó en el MRTA y luego se pasó a Sendero Luminoso. De hecho no era del círculo cercano de Guzmán, pero sí una fanática acérrima del maoísmo”, dice sobre Garrido Lecca el general retirado PNP Carlos Morán, exintegrante del GEIN.  

El comandante Guillermo Bonilla narra que “Lola”, como la conocían, ingresa al senderismo después que capturan a su tía Lesly Evans en 1991 por alquilar inmuebles para el hospedaje del “Presidente Gonzalo”.

Pero en Huatay encuentra un hilo conductor más claro con el presente. “Ella tenía más autoridad que Garrido Lecca. Huatay perteneció a la Dirección Central y a la vez gestionaba Socorro Popular, que después se militarizó. Formó parte de la Asociación de Abogados Democráticos que posteriormente derivó en el Fudepp y Movadef”, explica.

El agente Rubén Zúñiga, exGEIN, estudió sociología en la Universidad Federico Villareal para poder interpretar la ideología senderista. Pide “estar atentos a las actividades que realicen. Sobre todo si tienen que ver en política”.

Según la línea marxista, la caída de un líder implica buscar un reemplazo. Morán responde que en el caso de SL no lo hay “porque el culto a Guzmán era mesiánico entre sus militantes”.

El mes pasado, los exagentes fueron declarados “Héroes de la Democracia” en el Congreso. Bonilla apuntó el martes último a que las nuevas generaciones de la PNP deben utilizar el legado del GEIN: “capturar sin rasguños”. Sirve también de contundente referencia para el bárbaro accionar de los elementos militares en las zonas de emergencia y los espantosos crímenes del Grupo Colina, por cuyo encubrimiento fue sentenciado el expresidente Alberto Fujimori.  

Dos militares fueron asesinados en el VRAEM el 31 de julio último.
Dos militares fueron asesinados en el VRAEM el 31 de julio último.
MUTIS Y MESIANISMO
El mesianismo de Guzmán imprimió hasta el momento mismo en que fue capturado, a las 8 de la noche del sábado 12 de setiembre de 1992. Lo seguían desde hacía 30 meses. Ese año, el PCP – SL había realizado 10 atentados con cochesbomba en Lima.

Los agentes del GEIN liderados por Marco Miyashiro y Benedicto Jiménez irrumpieron en la vivienda de

Los Sauces – Surquillo, casa rentada como academia de danza por Garrido Lecca; subieron al segundo piso y encontraron a “Gonzalo” al lado de una anárquica Elena Iparraguirre.

Morán lo saludó y el senderista le preguntó “¿quiénes son ustedes? ¿Son peruanos de verdad? ¿Saben lo que están haciendo?”.

“Guzmán deseaba llevar la discusión al terreno ideológico. Nos amedrentó señalando que estábamos traicionando al pueblo. Entonces decidimos guardar silencio porque solo era una intervención, más no un interrogatorio”, recuerda.

Ese mismo día se había capturado a Zenón Vargas en Balconcillo, La Victoria, a las 4 p.m. Ahí los oficiales del GEIN encontraron documentación que ratificaba que Vargas era coordinador nacional y el que daba cuentas a Guzmán. “Con esa evidencia priorizamos la casa de Los Sauces”, cuenta el comandante Bonilla.

Lo que vino después de parte de Guzmán fue un mutis total. “Recién al cuarto día habló cuando lo interrogamos en la Dircote”, dice Bonilla.

Según el libro “La Hora Final” del periodista Carlos Paredes, Guzmán recibió un minucioso cuidado –para que no se suicide– a cargo del suboficial Gustavo Trujillo Tiburcio alias “Gitano” durante 14 días. Un agente que siempre llevaba una gorra azul y al que el líder senderista le dedicó un mensaje revolucionario.  

Cuando Abimael fue trasladado a la Base Naval del Callao  
–según el agente Rubén Zúñiga– “SL planeó tomar a 100 alumnos del Liceo Naval como rehenes en dos buses para pedir a cambio la libertad de su líder al año siguiente. A buena hora nos enteramos antes”.

Carlos Morán, exintegrante del GEIN.
Carlos Morán, exintegrante del GEIN.

CAJA FUERTE
Previo a la “Operación Victoria”, el GEIN realizó once operaciones. Otra de las intervenciones determinantes fue la “Operación Huascaura” donde lograron atrapar al financista del PCP – SL, Luis Arana Franco, conocido como “Cholo Sotil”, quien era administrador de la academia preuniversitaria César Vallejo y destinaba religiosamente US$ 20 mil a las arcas senderistas para complacer a Guzmán.

“Arana se vuelve nuestro principal blanco porque él también financió a Socorro Popular y Participación Ciudadana. Al final se sometió a la Ley de Arrepentimiento”, detalla Morán. Hasta hoy el paradero del senderista que delató a sus camaradas es un misterio.

Según Paredes, “Sendero buscaba a alguien sin antecedentes ni familiares terroristas. Arana acepta porque era la única forma de mantener su empleo fijo, adquirir una casa en Pueblo Libre, comprar un auto y tener hijo” (CARETAS 2503).   

También otro punto clave, fue en junio de 1990 en la “Operación Isa”, donde los agentes ingresan a una residencia en Calle Dos N°459, en la Urbanización Mariscal Castilla, en Monterrico, cerca al Cuartel General del Pentagonito.

Aquella intervención fue la primera arremetida del GEIN a la yugular de Sendero. Ahí se encontró a Judith Díaz Contreras conocida como “Isa”. Los oficiales revisaron oficios que revelaron la existencia del financiamiento de Arana al PCP – SL y encontraron los famosos videos de Guzmán bailando “Zorba el griego”.

“¿Quién diría que a un líder comunista le gustaba hospedarse en barrios burgueses?”, sonríe Morán.

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