La hinchada esperó once años por el campeonato de su equipo. Haber campeonado los coloca inmediatamente en la Copa Libertadores 2018.
La hinchada esperó once años por el campeonato de su equipo. Haber campeonado los coloca inmediatamente en la Copa Libertadores 2018.
Edición 2501: Jueves, 17 de Agosto de 2017

A Todo Pulmón

Escribe: Roberto Paredes Vereau | Luego de once años, Alianza Lima vuelve a consagrarse como campeón del Torneo Apertura.

La hinchada esperó once años por el campeonato de su equipo. Haber campeonado los coloca inmediatamente en la Copa Libertadores 2018.
La hinchada esperó once años por el campeonato de su equipo. Haber campeonado los coloca inmediatamente en la Copa Libertadores 2018.

La marea de hinchas empieza a subir y amenaza con tumbar las rejas que dividen a los devotos de sus ídolos. En el templo blanquiazul, léase el estadio Alejandro Villanueva, se congregan miles de fanáticos. Un barrista de los “Sicarios” de San Juan de Miraflores se saca el polo y deja ver un tatuaje con el escudo del equipo de sus amores.

Salto de fe. Leao Butrón y Gonzalo Godoy, piezas claves en el equipo.
Salto de fe. Leao Butrón y Gonzalo Godoy, piezas claves en el equipo.
Siendo casi las 5 p.m. del lunes 14 de agosto, acaba de llegar el conjunto íntimo a la explanada de la tribuna de occidente. Allí se reúnen los seguidores de este laico culto, cantando al ritmo de bombos y trompetas. Las banderas flamean sin cesar ante lo que ya es noticia nacional: el equipo acaba de obtener el campeonato del Torneo Apertura 2017. Inclusive algunos hinchas del colegio Isabel La Católica dejaron a un lado sus tareas por un rato para escuchar el santo evangelio victoriano. 

Alianza Lima es una religión. Y como todo credo, este se basa en el sufrimiento. Y en la espera. Esperar un título durante once años fue una dura prueba de fe. Pero la mitad más uno del país –39.9% a julio del 2015, según CPI– sabe que amar es muy parecido a sufrir. Qué será un año más (como dijo un hincha en el cine: una pasión es una pasión). Qué importa el tráfico si se trata de seguir en caravana al equipo desde el aeropuerto hasta Matute.

Al día siguiente, el martes 15 de agosto, el gramado luce ahora vacío. El arquero Leao Butrón hace una pausa en su agenda de campeón y se coloca la camiseta para la cámara de CARETAS. Cuenta que cuando se encontraba por debutar profesionalmente en 1997, su madre, también mujer de mucha fe, le dijo: “Dios tiene algo preparado para ti: algún día corearán tu nombre en el estadio”. Hoy, 20 años después, Leao puede confirmar la profecía materna.

Después del partido contra San Martín del pasado sábado 15 de agosto, lo único que Butrón hizo fue sacar a sus perros al parque. Se sentó en una banca repitiéndose: “se sufre pero se goza”.

Entre banderas y bombos, la familia blanquiazul escoltó al campeón desde el aeropuerto hasta el estadio.
Entre banderas y bombos, la familia blanquiazul escoltó al campeón desde el aeropuerto hasta el estadio.

Gonzalo Godoy, defensa del club íntimo, comparte un par de carcajadas con Butrón. El fotógrafo de CARETAS lo enfoca. Clic.  Dice que fue la experiencia más linda de su carrera. “Ver a mi familia –quienes fueron ese día al estadio llorando de emoción– junto a los más de 28 mil espectadores, hace que hasta ahora aún se me erice la piel”, sostiene.

Algunos críticos extrañan el histórico juego quimboso. Dicen que el nuevo Alianza Lima juega a la uruguaya. Razón no les falta: la sangre charrúa corre por las venas del entrenador Pablo Bengoechea, el defensa Gonzalo Godoy y el goleador del equipo, Luis Aguiar. Pero lo cierto es que la camiseta sigue sudándose de la misma forma. Una camiseta que ahora lleva el nombre de Los Potrillos, mártires blanquiazules que este 2017 cumplen 30 años en el cielo. También es por ellos.

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