Al cerdo colgado de una polea le disparan cinco tiradores. El impacto de las FAL son verdaderos forados.
Al cerdo colgado de una polea le disparan cinco tiradores. El impacto de las FAL son verdaderos forados.
Edición 2492: Jueves, 15 de Junio de 2017

Caso Bustíos: Una Chanchada

Exministro presenta grotescos e inexplicables videos en juicio por crimen de Hugo Bustíos.

Al cerdo colgado de una polea le disparan cinco tiradores. El impacto de las FAL son verdaderos forados.
Al cerdo colgado de una polea le disparan cinco tiradores. El impacto de las FAL son verdaderos forados.

Un cerdo muerto colgado de una polea es levantado por un sujeto a la voz del exministro Daniel Urresti. Cinco tiradores vestidos con pasamontañas le disparan una ráfaga de ametralladora UZI y FAL. Disipada la humareda, Urresti se acerca y ordena el conteo de los impactos. Son 23 de UZI y 4 de FAL. Los últimos son verdaderos forados que perforan al animal.

El vídeo titulado “Ejercicio de Tiro” lo presentó Urresti ante el Colegiado B de la Sala Penal Nacional, el pasado martes 6. En una próxima audiencia exhibirá otro: “Cerdo-Pistolas”.

Se supone que el circo montado por Urresti en el juicio que se le sigue por el asesinato del periodista Hugo Bustíos busca desacreditar la posibilidad de que el crimen en 1988 del corresponsal de CARETAS hubiera sido realizado por miembros del Ejército.

Según Urresti, estas son recreaciones “de lo que debió suceder después de que el señor Bustíos cayó abatido por tres tiros”. La imagen es insultante con la memoria del periodista asesinado. Explica que el cerdo representa “el cuerpo caído del señor Bustíos” porque “las características de la carne de cerdo son las más cercanas a la carne humana”.

En el primer caso, Urresti intenta demostrar, particularmente con la FAL, “que el Ejército utilizaba en la zona de emergencia en 1988”, que el impacto de los disparos en Bustíos, que iba en moto, habría sido demasiado destructivo como para que Bustíos fuera luego rematado con una carga explosiva, como efectivamente sucedió. Con las pistolas Browning, también de dotación del Ejército en la época, se entiende que quiere transmitir la duda del por qué los asesinos no habrían descargado toda la cacerina de 12 proyectiles y quedarse en tres disparos.

Le han llamado la atención en la sala e incluso lo han retirado de ella.
Le han llamado la atención en la sala e incluso lo han retirado de ella.
Aparte de lo grotesco de los videos, la estrategia del exministro es desencaminada y parte de una premisa completamente equivocada.

Ya se produjo un juicio que sentenció a 15 años de cárcel al comandante EP(r) Víctor La Vera Hernández y Víctor Amador Vidal Sanbento como autores materiales del asesinato de Bustíos. Este fallo fue ratificado en septiembre de 2008 por la Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, presidida por el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein.

En consecuencia, para la Justicia quedó plenamente establecido que el asesinato de Bustíos fue perpetrado por elementos militares.

El juicio contra Urresti se inició luego de que se descubriera su papel como jefe de Inteligencia en el Cuartel de Castropampa, en Huanta. Urresti era conocido entonces como Capitán Arturo y fue señalado por Vidal Sanbento, cuyo sobrenombre era “Ojos de Gato”, como quien planificó el crimen (CARETAS 2342).

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Bustíos fue asesinado en 1988.
Bustíos fue asesinado en 1988.
Urresti apuesta entonces no por negar su responsabilidad sino por retroceder sobre lo que ya quedó establecido. Cuatro testigos confirmaron a lo largo de los años la autoría militar: Hilda Aguilar Gálvez, Isabel Rodríguez Chipana, Alejandro Ortiz Serna y Eduardo Jenny Rojas Arce. Ortiz fue un alfarero asesinado poco tiempo después del crimen. Rojas Arce era un colega de Bustíos quien lo acompañaba en el momento del crimen y que, antes de morir, ratificó todo lo que observó.

El juicio fue precedido por casi veinte años de una estrategia de ocultamiento por parte del Ejército y allí también quedó claro que los asesinos recurrieron al bárbaro recurso de la carga explosiva para hacer creer que los asesinos eran terroristas. Insistir a estas alturas en la hipótesis senderista resulta absurdo. Pretender manipular la desaparición de los casquillos casi tres décadas más tarde habla muy pobremente de la estrategia de quien fuera, brevemente, el candidato presidencial del humalismo.    

Antes de fallecer en un accidente en octubre de 2016, Margarita Patiño, viuda de Bustíos, ratificó en múltiples ocasiones que los militares de la base le dijeron que un senderista capturado como “Sabino” acusó falsamente a Bustíos de terrorista. Según las investigaciones del fiscal Luis Landa, Urresti estuvo en el lugar de la emboscada. El Ministerio Público pide para él 25 años de cárcel. 

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