Natividad Ávila como parte de columna senderista en el Alto Huallaga en 1987. La coca inflamaba la violencia.
Natividad Ávila como parte de columna senderista en el Alto Huallaga en 1987. La coca inflamaba la violencia.
Edición 2488: Jueves, 18 de Mayo de 2017

El Sendero de Natividad

Escribe: Enrique Chávez | Caso Madre Mía: La historia dramática y desconocida de la víctima presuntamente desaparecida por Ollanta Humala en 1992.

Natividad Ávila como parte de columna senderista en el Alto Huallaga en 1987. La coca inflamaba la violencia.
Natividad Ávila como parte de columna senderista en el Alto Huallaga en 1987. La coca inflamaba la violencia.

Se hacía llamar camarada ‘Micaela’.

El veterano fotógrafo de CARETAS, Víctor Chacón Vargas, todavía recuerda que la mujer con revólver al cinto destacaba en la columna de unos 50 jovencísimos senderistas. “Era una señora, señora”, subraya.

La edición con el extraordinario reportaje gráfico de los terroristas en el Alto Huallaga apareció el 7 de septiembre de 1987. Según su libreta electoral, ese mismo día Natividad Ávila Rivera cumplía 36 años.

En ese momento tenía 36 años. Habló de su esposo y sus seis hijos.
En ese momento tenía 36 años. Habló de su esposo y sus seis hijos.
Chacón, que iba acompañado del periodista Abilio Arroyo, se acercó para preguntarle por el origen de su militancia. Era un incómodo pez fuera del agua.

“Conozco al partido hace dos años”, respondió, “pero solo participaba en reuniones. Mi hijo se incorporó. Yo me vi obligada también. Mis otros cinco hijos viven con mi esposo, mientras yo estoy aquí”.

Habían salido en búsqueda infructuosa de una fosa común desde Pucayacu,  a 60 kilómetros de Tingo María. Los senderistas los abordaron en la plaza y emprendieron una caminata de cuatro horas.

“Parecían suicidas”, resaltaron estas páginas. “Se dejaron fotografiar los rostros sin ningún reparo. Se mostraron seguros, pues, según ellos, por esa zona no llegan las fuerzas de seguridad. Quizás el apoyo del narcotráfico los hace creerse fuertes”.

Casi cinco años más tarde, Ávila y su esposo se convirtieron en los desaparecidos que hasta hoy persiguen al expresidente Ollanta Humala, el supuesto capitán Carlos de la cercana base militar en Madre Mía.

San Martín y el caso archivado el 2009. Hoy se investiga nuevamente.
San Martín y el caso archivado el 2009. Hoy se investiga nuevamente.

La identidad de Ávila fue investigada por el Ministerio Público y quedó ratificada con el testimonio que ofreció María Sullca Ávila, su hija y quien demandó a Humala. No se mostró segura sobre su madre, que apareció en el reportaje solo en una pequeña foto, pero sí reconoció plenamente a su hermano Daniel como uno de los senderistas, que era el hijo al que se refirió ‘Micaela’.

Adicionalmente, el exabogado de Humala, Carlos Escobar, dijo entrevistado por el periodista César Hildebrandt en el 2011, que “descubrí que era la camarada Micaela”. Por cierto, Escobar acusó al expresidente por la compra de testigos que hoy lo tiene en jaque.    

Las fotografías de estas páginas, donde encajan por fin las piezas, no han sido nunca antes publicadas.

Capitán Humala.
Capitán Humala.
  LOS PEORES AÑOS

Madre Mía era el infierno.

Según el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, pertenece a la zona 2 de la región nororiental del país: la ceja de selva de Huánuco y el sur de San Martín. Del total de 3,725 muertos y desaparecidos reportados a la CVR entre 1980 y 2000 en todo el nororiente, 2,244 proceden de la zona 2. Los peores años fueron 1991 y 1992, con 274 y 276 casos reportados respectivamente en dicha zona. La economía de la coca inflamaba la violencia.

En noviembre de 1991, por ejemplo, se registró un operativo que dejó 60 senderistas muertos. La Morada, al frente de la base, es descrito como un pueblo fantasma, bombardeado.

El desmantelamiento de la cúpula senderista y la captura de Abimael Guzmán tuvieron un efecto inmediato. En 1993 fueron 188 y el número siguió en rápido descenso. 

Según los cargos formulados en la investigación archivada en 2009 por la Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, presidida por el expresidente del Poder Judicial, César San Martín, una patrulla dirigida el 17 de junio de 1992 por un “capitán Carlos” detuvo a la pareja de esposos y a Jorge Ávila, hermano de Natividad. Habrían sido torturados al punto que, días después, probablemente en la madrugada del 23 de junio, fueron llevados a la zona conocida como “Matadero” para ser ejecutados. Jorge logró escapar. De acuerdo al testimonio de la familia, el cuerpo de Benigno fue encontrado 11 días después en un cascajal del río Huallaga y fue sepultado en una zona cercana. A la madre no la encontraron.

Ficha de la CVR en la que se nombra a un “Carlos Esparza”.
Ficha de la CVR en la que se nombra a un “Carlos Esparza”.
Humala ha negado ser aquel “capitán Carlos”, que era el sobrenombre que asumían todos los comandos operativos en la zona. A favor de esa hipótesis abona el testimonio ofrecido por el general retirado Leonel Cabrera Pino, entonces su superior, quien dijo que había sido rotado por esos días a una Fuerza de Reacción Rápida debido a que el 19 de junio Sendero celebraba su “día de la heroicidad” y preparaba atentados en la zona. Declaró Cabrera que en ese período probable de 10 días antes y 10 días después de los hechos, Humala fue reemplazado por un capitán apellidado Martínez.

María Sullca reconoció que su hermano Daniel era primero de la izquierda.
María Sullca reconoció que su hermano Daniel era primero de la izquierda.

Ana María Vidal de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), plataforma que agrupa a 78 organizaciones, añade que, como en muchos otros casos, la información proporcionada por Cabrera no fue corroborada con información oficial del Ministerio de Defensa. El episodio de la mutilación del legajo de Humala viene a la memoria.    

De otro lado, la ficha individual de denuncia de la Comisión de la Verdad –por entonces no era todavía de Reconciliación– que registró por primera vez el caso Ávila-Sullca y que fue llenada a mano entre 2001 y 2003 (no registra fecha exacta) por Yerson Ávila, otro de los hijos, responsabiliza a un capitán “Carlos Esparza”. Además, dice sobre su madre, que “se sospecha que podría estar en el penal de Yanamayo”.

Ese último argumento también fue explotado en su momento por la defensa de Humala, que presentó supuestos testigos que declararon en ese mismo sentido. Es decir, que Ávila fue vista luego de 1992 y que pudo estar recluida en Yanamayo.

Jorge Ávila reconoció militancia.
Jorge Ávila reconoció militancia.
ENTRE DOS FUEGOS

En las últimas semanas, tras la difusión de los audios que comprometen seriamente a Humala con la compra de testigos en el caso, proliferó la aparición de otros personajes que acusaron al expresidente de hasta haber ordenado más de cien ejecuciones extrajudiciales.

Estos testimonios, que motivaron a que el exvicepresidente Omar Chehade, llame a Humala “asesino serial”, presentan una serie de debilidades. No solo porque aparecen después de una investigación fiscal prolongada, con 78 testigos involucrados, sino también porque fueron coordinados por un personaje tan cuestionable como Jorge Paredes Terry, exasesor de Daniel Abugattás, que terminó aliado con el Movadef y llegó a intentar extorsionar a Humala con la historia cuando aún era presidente (CARETAS 2487).

De hecho, uno de los testigos de la “nueva” hornada, José Ponce Ruiz, fue desacreditado por el periodista Jerónimo Centurión, quien recabó originalmente su testimonio en el 2006 y nunca lo hizo público porque quedó comprobado que presentó un carnet falso del Ejército.

Otro testigo reciente, el exsoldado Leonardo Soria, le dijo al diario Perú.21 que, si bien se ratificaba en su testimonio, “ya ahí nomás lo dejamos” porque “no tengo respaldo de los otros (ex soldados)”.

Vidal de la CNDDHH opina que “algunos periodistas quieren colgarse de la noticia y los nuevos testimonios tienen que evaluarse de la manera más acuciosa para que no perturben el caso y no terminen siendo contraproducentes”.

Ella sigue con la mira puesta en el caso de Natividad Ávila y Benigno Sullca, que será discutido la próxima semana en Buenos Aires, durante el 162 Período Extraordinario de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

“La familia está convencida de que Ollanta Humala Tasso fue el responsable”, insiste. “Y siempre tuvo claro que la desaparición fue el 17 de junio de 1992, porque al día siguiente era el cumpleaños del hijo y se encontraban en los preparativos para celebrarlo. Cuando se cerró el caso en la justicia interna acudimos al Sistema Interamericano. Nunca hemos dejado de pedir justicia”.

Esa coherencia en las versiones de la familia solo ha sido rota por Jorge Ávila, el tercer secuestrado y cuyas retractaciones de testimonio fueron elemento central en el archivamiento del 2009. Poco conocido es que, en su indagatoria, reconoció que fue “delegado del Partido SL. En Paucayacu, por tres meses aproximadamente en el año 1991-1992, después dejé el cargo”.

La población vivía entre dos fuegos. Y la delgada línea divisoria también quemaba hasta la muerte.  

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