Edición 2488: Jueves, 18 de Mayo de 2017

Undécimo Mandamiento. No Olvidar a los Damnificados

A Luz Maribel Reyes lo que la vida le ofrece hoy en su condición de damnificada de Chosica es una total incertidumbre.

Su familia ocupa una de las 44 carpas del campamento Santa María Baja instalado sobre las obras de la nueva vía Ramiro Prialé. Luz Maribel es una campesina de la zona de Carapongo. Lo ha perdido todo. Comenta que recibe amenazas de la Municipalidad de Lima y de la empresa constructora Odebrecht para que ella y su familia se vayan. ¿A dónde? No le dan más señas. Simplemente que se vayan. Ya se llevaron los baños y se cortó toda la ayuda.

El gran fantasma de la reconstrucción es el olvido. Eso pasó en Pisco. Por eso las palabras de PPK y de Pablo de la Flor deben quedar grabadas en piedra: reconstrucción con cambio, para que no se repitan más desastres, que ya son crónica anunciada.

En el caso de Lima hay básicamente dos grandes interlocutores que deben ser escuchados por la Autoridad para la Reconstrucción: los municipios de Lima y de Chosica. Para lo que concierne a la prevención de desastres debería sumarse también el Gobierno del Callao, víctima segura de un sismo y un tsunami, y la región Lima-Provincias, cuyas cuencas altas son el origen de todos los huaicos.

En 90 días se inicia la reconstrucción y el plan que está elaborando la Autoridad recogerá las propuestas de los gobiernos locales y regionales. Pero hoy lo urgente es dictar una norma que proteja a los damnificados e inicie ya la vivienda temporal. No vivir más en carpas. En este momento Pablo de la Flor debería estar sentado en una mesa con los alcaldes de Lima y Chosica definiendo los ejes de la reconstrucción.

Chosica ha tenido el acierto de convocar los estudios urbanísticos que le darán una idea de la magnitud del daño. Puede estar en condiciones de presentar en los plazos previstos por la Autoridad, una caracterización de la vulnerabilidad de su territorio, así como una identificación preliminar de los proyectos más importantes orientados tanto a atender a los damnificados, como a prevenir futuros desastres en el marco de una visión de ciudad.

De la mano se necesita que la Municipalidad Metropolitana de Lima asuma el Plan de Manejo de Riesgos y Prevención en la provincia. Es la entidad indicada para presentarle una propuesta a la Autoridad. Esto implica pensar a su vez en el proceso de reubicación de las casi 100 mil familias que según el PLAM viven en zonas de desastre. Es ahora o nunca. Regenerar el centro histórico, ordenar las cuencas de sus tres ríos y rediseñar su borde costero. En resumen, pensar en reconstruir la ciudad reconciliándola con sus ríos, con su mar y con los apus tutelares de la cordillera.

De otro lado, dada su vulnerabilidad, el Callao también debe decir esta boca es mía. Esta es la oportunidad para iniciar un proceso de protección y regeneración urbana en el centro histórico y La Punta.

La metodología de la reconstrucción debe tener como eje la participación ciudadana en tanto ojo vigilante y como formuladora de propuestas. Aquí hay un espacio de trabajo para hacer ciudad desde la sociedad y no solo desde la burocracia estatal, con la condición de no olvidar a nadie.(Escribe: Jorge Ruiz de Somocurcio *)

(*) Arquitecto - urbanista

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