Más de 4 mil damnificados en el campamento. Monjas del Carmelitas repartieron donativos.
Más de 4 mil damnificados en el campamento. Monjas del Carmelitas repartieron donativos.
Edición 2486: Jueves, 4 de Mayo de 2017

Drama en el Km 980

Por: Silvia Crespo | Después de las inundaciones, cuatro mil damnificados sobreviven en carpas en medio del desierto de Piura.

Más de 4 mil damnificados en el campamento. Monjas del Carmelitas repartieron donativos.
Más de 4 mil damnificados en el campamento. Monjas del Carmelitas repartieron donativos.

Tras las torrenciales lluvias e inundaciones más de 4 mil damnificados viven a la altura del kilómetro 980 de la vía Piura. Ahí se han instalado los campamentos San Pablo, Santa Rosa, Jesús de Nazaret y Cristo Viene que albergan a los damnificados de los distritos de Catacaos y Cura Mori.  En medio del desierto los miles de damnificados sobreviven dentro de carpas, que durante el día parecen hornos calientes donde es imposible permanecer. Ellos son solo algunos de los 156,420 damnificados de toda la región Piura.

“Soy de Pedregal Grande y mi casa está inhabitable, no se puede entrar. Vivía ahí con mis cuatro hijos y mis cuatro nueras”, cuenta Justina Valverde Paz, quien antes se dedicaba a hacer artesanías y ahora dirige el comedor comunal que abastece con 399 desayunos y almuerzos a la población. Ella instaló su carpa en medio del desierto el pasado 27 de marzo, cuando el río Piura se desbordó e inundó su casa.

“Cuando llegamos acá nos dijeron que no íbamos a durar más de 48 horas en la carpa y ya pasó más de un mes”, cuenta Ramón Valverde, quien se dedicaba a la agricultura. “Queremos salir de la carpa y vivir dignamente”, sostiene Valverde.

“Queremos un terreno para hacer nuestra casita. Ponemos carrizo y dormimos bien fresco”, dice Justina.

Entre mosquitos, moscas y basura acumulada Verónica Ancajima atiende a sus nueve hijos. Ellos perdieron sus útiles escolares y uniformes debido a la inundación. Los niños duermen sobre frazadas, solo algunos damnificados cuentan con delgadas colchonetas.

En la vulnerabilidad Grace Sosana, con tan solo 16 años, lleva a cuestas un embarazo de cinco meses. Los damnificados utilizan agua que es bombeada desde el subsuelo. Algunas empresas privadas solidarias han instalado baños portátiles pero son insuficientes. El polvo y lo más de 30 grados de calor hacen que vivir ahí sea un suplicio.

En el campamento Cristo Viene viven damnificados de las zonas de Eleuterio Cisneros, San Martín, Primavera, 26 de Noviembre, Molino Azul y Santa Rosa de Cura Mori. Hasta ahí llegan los camiones cisternas para abastecer de agua a las familias.

“El Ejército nos sacó de nuestras casas y queremos que el Gobierno Regional haga una calificación y verifique nuestros domicilios acá”, reclama Manuel Sosa. Él se dedicaba a la agricultura, “Hemos venido llorando y con bastón hasta aquí. No había ni una trocha”, agrega Sosa. El 2 de mayo un rayo de esperanza iluminó a todos, se dijo que el presidente Pedro Pablo Kuczynski los visitaría pero el mandatario no llegó a la zona.  

En los campamentos se han instalado carpas del Centro de Emergencia Mujer. “Es común la agresión hacia la mujer. Damos talleres para poder explicarles y prevenir”, detalla Diana Meca, psicóloga del campamento Santa Rosa. “Muchos perdieron su DNI y no pueden hacer trámites. Lo hemos reportado para que vengan a hacer una campaña”, agrega bajo el inclemente sol.

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