“El gobierno reaccionó muy bien ante  un fenómeno natural que nos ha sorprendido a todos”.
“El gobierno reaccionó muy bien ante un fenómeno natural que nos ha sorprendido a todos”.
Edición 2481: Jueves, 30 de Marzo de 2017

Es un Punto de Inflexión’

Economista y exministro Jaime Saavedra es el nuevo jefe en Educación en el Banco Mundial. Cree que tras catástrofe climática se impone política expansiva.

“El gobierno reaccionó muy bien ante  un fenómeno natural que nos ha sorprendido a todos”.
“El gobierno reaccionó muy bien ante un fenómeno natural que nos ha sorprendido a todos”.

Su aparente talante zen debe tener que ver con que no maneja auto. En Lima sirve. Se recuerda la serenidad con la que afrontó la maratónica interpelación que terminó hace tres meses y medio con su censura, por parte del fujimorismo, como ministro de Educación. Ahora se apresta a instalarse en Washington, aunque en realidad se moverá entre aeropuertos de todo el globo, como el jefe en materia educativa del Banco Mundial.

¿En  qué  va  a consistir su nuevo trabajo?

–El Banco tiene un portafolio de préstamos anuales de US$3,500 millones en todos los países pobres y de ingreso medio,  en todas las áreas de educación.  Hay reformas magisteriales, curriculares, pedagógicas,  de infraestructura. Mucho se está trabajando en reformas  sistémicas y los énfasis son completamente distintos dependiendo de los países. La otra parte muy importante es de asistencia técnica y analítica.

–¿Cuántos profesionales trabajan en esa área?

–Unos 300.

–¿Cuáles son las prioridades?

–Todavía existen más de 250 millones de chicos que no están en la escuela. Hay una crisis permanente de refugiados. Y encima, ya el reto de todos es el aprendizaje. Las grandes mejoras están en la escolaridad, pero eso no es aprendizaje.

“El Perú está en una posición fiscal muy sólida. Es el momento de expandir”.
“El Perú está en una posición fiscal muy sólida. Es el momento de expandir”.

–Antes de ser ministro vino del BM, pero por el lado de pobreza y equidad. ¿Cómo fue el enganche ahora?

–Una de mis especialidades era economía de la educación. Mi tesis de doctorado fue sobre el capital humano en el Perú. Luego hice mucho trabajo de financiamiento de la educación y de la carrera del maestro. Le hablo de finales de 90 y comienzos del 2000. Estaba libre la jefatura de educación y la experiencia de ser ministro en un país de ingreso medio es muy valiosa.

–¿Cómo observa al gobierno?

–Reaccionando muy bien ante  un fenómeno natural que nos ha sorprendido a todos. La magnitud era inesperada. Todos los ministros están extremadamente comprometidos.

–Pero antes de la reacción parecían entrampados políticamente.

–No lo seguí de cerca porque estuve viajando mucho. Creo que ahora tenemos una gran oportunidad de levantarnos como país. Un reto grande de invertir masivamente en la reconstrucción y continuar en los retos que ya teníamos.

–¿Puede ser un punto de inflexión?

–Eso sí, definitivamente estas cosas  fortuitas  pueden ser un punto de inflexión en términos de la relación del gobierno con la gente, y acentuar ese compromiso que ya existía y tratar de solucionar los problemas que ya teníamos como país.

¿Futuro político? “En el futuro cercano, no”. Puesto es de cuatro años.
¿Futuro político? “En el futuro cercano, no”. Puesto es de cuatro años.

GASTO Y RECAUDACIÓN

–En esa línea, ¿cómo observa la economía?

–Ahorita hay un rebote en el crecimiento mundial. Esperemos que genere un crecimiento en las materias primas. Vamos a ver.

–¿Crecimiento motivado en qué?

–Se ve las cifras de empleo en China, Europa, Estados Unidos,  y están mejorando. Es un mejor contexto. Y más que ese contexto internacional, el país requiere de una inversión social muy grande. Ahora obviamente se ha acentuado. Aparte de las necesidades de construir en comunicaciones, salud e infraestructura, ya veníamos siendo un país con déficit muy grande en educación y salud.

–Pero pareciera que hay una indefinición con respecto  a cuál debe ser la política de gobierno en vinculación con la recaudación. Estamos en menos del 14% del PBI en presión tributaria.

–La recaudación debe aumentar, felizmente se retrocedió en la propuesta de reducción del IGV. Siempre me opuse, e incluso me incliné en algún momento por incrementarlo.

–El “anclaje fiscal” del MEF fue criticado. ¿Estuvo bien motivado?

–Ya no tiene sentido evaluar si fue correcto o no. De aquí en adelante es momento de una política fiscal expansiva y, obviamente, sí requiere más recaudación.  El Perú está en una posición fiscal muy sólida, tiene un prestigio internacional muy grande. Ha ahorrado y ha mantenido una posición fiscal prudente durante muchísimos años. Es el momento de expandir.

–¿Cuáles deberían ser las líneas generales de los cambios tributarios?

–El Perú es muy  extremo en sus debates. El Perú no puede tener un Estado como en los 70, que estaba metido de manera ineficiente en temas que no le correspondían, pero tampoco puede ser muy pequeñito cuando estamos muy lejos de dar a los ciudadanos sus servicios  básicos. El tamaño del Estado que tenemos ahora  no llega a todos. Existe el reto de hacerlo más grande pero también más eficiente.

Anuncio interno del BM sobre su designación. Aquí lo censuraron.
Anuncio interno del BM sobre su designación. Aquí lo censuraron.

–¿No hay una trampa de decir, tengamos un Estado chiquito pero en forma?

–Ahí hay una suerte de  tara del peruano, como suponiendo que lo vamos a hacer mal. Entonces mejor no lo hagamos. Necesitas un Estado que funcione bien. No es fácil pero ese es el reto. Si la haces, la haces como país. Si no, no.

–¿Bajar impuestos para formalizar?

–La fórmula de bajar impuestos para formalizar es extremadamente simplista, y no es así. En el gobierno también lo saben.

–¿El presidente la tiene clara?

–La tiene muy clara. Este presidente es muy sofisticado intelectualmente. Y en verdad es un proceso que dura tiempo. El contrato social está requebrajado. Ni hemos pagado suficientes impuestos ni el Estado ha brindado buenos servicios. Los extremos y las caricaturas están mal. O el Estado es soviético y totalitario, comunista o estatista, o es inexistente y mejor eliminamos de una vez hasta los semáforos. Como pie de página está el tema de la diversificación productiva que impulsaba Piero Ghezzi. Si uno ve los textos de economía mainstream hoy día como Dani Rodrik de Harvard, que no es ningún radical, dice que hay ocasiones en las que el Estado, si es que hace bien su trabajo, puede apoyar intervenciones en innovación que faciliten un crecimiento más rápido. Sí pues. Eso no lo hace un comunista. Tendrías varios columnistas en El Comercio que lo considerarían así.

–¿Hay ministros que piensan así?

–Sí, hay de todo.

–¿Qué papel cumple la oposición en esa relación de gobierno? Usted sufrió en carne propia el lado amargo de la ecuación.

–En realidad prefiero hablar de otros temas.

Alfredo Thorne, titular del MEF.
Alfredo Thorne, titular del MEF.

–¿Nada que añadir en retrospectiva a lo que fue su proceso de censura?

–Para mí realmente es un tema cerrado. Que lo evalúen los politólogos y analistas.

–¿Se sintió maltratado?

–Es parte de la política.

REFORMA Y GÉNERO

¿Cómo observa a su sucesora?

–Haciendo un excelente trabajo. Ya estaba en nuestro equipo pero tomar las riendas de un sector tan grande es un desafío. Además le ha caído encima esta crisis. Conoce todas las regiones del Perú. Lo que funciona bien y mal.

–Un proceso asociado a su salida fue el de la reforma universitaria. ¿Lo sacaron pero a pesar de ello la reforma continúa firme?

–Creo que sí. Nunca hay una garantía legal. Hay varias propuestas de retroceso que están en la comisión de educación.   La garantía está en el interés de la gente. Se hizo evidente que hay intereses particulares a los cuales no les conviene un regulador de la educación universitaria, que te esté mirando y que haya estándares mínimos. Pero al mismo tiempo se hizo evidente la demanda de la población. Que a los chicos de 20 y 30 años les importe, que salgan a marchar con sus polos que dicen a la educación se le respeta, es extremadamente positivo y esperanzador.

–Martens fue recibida con el debate sobre la ideología de género, que también se incluyó en su moción de censura. Explotar la capacidad de decir quieren volver a mi hijo maricón no es poca cosa. ¿Hasta dónde puede llegar ese debate?

–Lo difícil es cuando efectivamente están los grupos de gente capaces de manipular a la gente incluso con un lenguaje que no quieres ni puedes usar. Es una confrontación bastante desigual. Tú no homosexualizas gente. Eso no existe.

–Phillipp Butters dijo “que alguien le meta la mano a la ministra”.

–No puedo rebajarme a hablar así. Tienes una responsabilidad con la gente incluso en términos pedagógicos, éticos. Un medio también. Dicen es su opinión. Eso no es opinión. Yo puedo opinar que alguien está equivocado. No que le metan la mano a su mamá. Eso no es una opinión, es algo inaceptable.

Sobre la censura: “Es un tema cerrado. Que lo evalúen los analistas”.
Sobre la censura: “Es un tema cerrado. Que lo evalúen los analistas”.

–También ocurre que en el otro lado del debate se ubica una agenda ultra liberal y se le obliga a la mayoría a tomar una posición entre extremos. ¿Cómo salió librada la ministra?

–Ella dio el mensaje correcto. Creo que la mayoría de padres están de acuerdo con la igualdad de oportunidades para niños y niñas, y que la tasa de embarazo adolescente es altísima, lo que puede hacerle la vida muy difícil a la niña. Hay que asegurarse que las oportunidades de educación de calidad las tengan todos. Por eso la reforma debe ser sistémica, integral: una escuela que funcione mejor y de manera más autónoma reforzando el rol del director, universidades que rindan cuentas y cumplan estándares mínimos. Cambios en los incentivos: maestros con incrementos salariales ligados a su desempeño y esfuerzo. Cambios de actitud y mentalidad hacia una ambición de excelencia. Esto requiere atraer y mantener a la gente más talentosa al sector público.

¿El presidente se la compró?

–Definitivamente. Es un reto bien complejo porque por definición toma tiempo. Comenzamos por la jornada escolar completa en secundaria. Le preguntaba a los chicos, y todos contentos de estar más tiempo en el colegio y tener actividades extracurriculares. Nunca escuché a un chico quejarse. Uno sí me dijo: pero ya estoy en quinto de media. Llegaron muy tarde para mí. Eso es bien duro. Duele. Porque ya no hay manera de recuperar, nunca, los cinco años de vida de ese chico. Es un cambio que demora y al mismo tiempo es urgente. Ahora se comenzó la reforma de los institutos pedagógicos. El profesor mejor formado recién va  a estar en el aula el 2023. Pero la conclusión es que hay que empezar lo antes posible.

¿Observa un futuro político?

–En el futuro cercano, no. Hay un reto muy complejo en el Banco. La confianza del presidente Kim está puesta en generar una agenda global de mejoras en educación.

–¿Cuál es el tiempo promedio de permanencia?

–Formalmente, todos los cargos directivos son de cuatro años. Excepto el presidente, que es de 5. Pueden ser otros cuatro después. Más allá de eso…

–¿Pero lo mueve la posibilidad de motivar cambios a través de la política?

–Aunque suene a cliché, ser ministro es verdaderamente un honor. Tuve la oportunidad de trabajar con un equipo fantástico. Se pudo atraer a gente muy comprometida, que en muchos casos sigue trabajando con Marilú. Una vez una persona se encuentra con chicos que estaban trabajando un sábado a las 11 de la noche en el monitoreo de la llegada de materiales escolares para el primer día de clases. Le digo pónmelos en tu speaker para saludarlos y agradecerles por el esfuerzo. Una chica me dijo que no había nada que agradecer porque aquí estamos cambiando vidas. Me dejó K.O. 

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