El cardenal Giuseppe Versaldi, quien llegó de Roma, junto al rector Marcial Rubio y el monseñor Luis Bambarén.
El cardenal Giuseppe Versaldi, quien llegó de Roma, junto al rector Marcial Rubio y el monseñor Luis Bambarén.
Edición 2481: Jueves, 30 de Marzo de 2017

Arrivederci, Cipriani

La Universidad Católica celebró sus 100 años de creación. La historia de cómo el Opus Dei perdió el control del centro de altos estudios.

El cardenal Giuseppe Versaldi, quien llegó de Roma, junto al rector Marcial Rubio y el monseñor Luis Bambarén.
El cardenal Giuseppe Versaldi, quien llegó de Roma, junto al rector Marcial Rubio y el monseñor Luis Bambarén.

Un elocuente juego de sillas vaticanas caracterizó el acto conmemorativo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) el viernes 24 pasado.

El cardenal Giuseppe Versaldi, quien llegó de Roma, junto al rector Marcial Rubio y el monseñor Luis Bambarén.
El cardenal Giuseppe Versaldi, quien llegó de Roma, junto al rector Marcial Rubio y el monseñor Luis Bambarén.
A la ceremonia asistieron el cardenal Giuseppe Versaldi, prefecto de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano, y el padre Gustavo Gutiérrez, creador de la Teología de la Liberación.

También estuvieron presentes el monseñor Salvador Piñeiro, presidente de la Conferencia Episcopal del Perú, acompañado de 15 obispos, y el Nuncio Apostólico, monseñor James Patrick Green. 

Pero hubo un gran ausente: Juan Luis Cipriani, el Arzobispo de Lima.  El cardenal Cipriani del Opus Dei quiso tomar control de la Universidad Católica en el último lustro. Su ausencia en el Fundo Pando fue por eso más que significativa.

En 2012, Cipriani logró que el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, decrete la suspensión de los títulos de Pontificia y Católica de la universidad. Sin embargo, ninguno de los argumentos de Cipriani en que se basó ese decreto existen.

El rector de la PUCP, Marcial Rubio, viajaría a Roma y demostró con pericias posteriores que Bertone había sido sorprendido con información inexacta. Ante las evidencias, no le quedó al Vaticano sino olvidar el decreto Bertone. A falta de noticias de Roma, en noviembre del 2012, Cipriani denunció a la Universidad Católica por desobediencia e hizo vigente el decreto Bertone por el cual nadie daba ya un medio, y suspendió en represalia los cursos de Teología en la PUCP.

Cerca de 5,000 personas asistieron a la ceremonia de conmemoración de la PUCP.
Cerca de 5,000 personas asistieron a la ceremonia de conmemoración de la PUCP.

Corrían vientos de fronda por esos días en la Santa Sede. El escándalo de los vatileaks, intriga vaticana promovida por los sectores más conservadores de la Iglesia, remeció el Papado. En febrero del 2013, el Papa Benedicto XVI renunció y se marchó a Castel Gandolfo. En marzo de ese año fue elegido en su reemplazo el argentino Jorge Mario Bergoglio, Francisco.

El papa Francisco no tardó en nombrar una nueva comisión de cardenales para que investigue el caso y encuentre una solución consensuada y definitiva. Fue entonces que eligió al cardenal Versaldi, prefecto de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano. A partir del 2013 se intensificó  el diálogo con la PUCP hasta que el año pasado se llegó a la formulación final. Las autoridades de la Universidad viajaron cerca de 20 veces a Roma. Se trató de un  trabajo de máximo nivel, un capo lavoro como se dice en Roma.

El padre Gustavo Gutiérrez dio una charla magistral. El presidente Pedro Pablo Kuczysnki recordó su paso por la docencia.
El padre Gustavo Gutiérrez dio una charla magistral. El presidente Pedro Pablo Kuczysnki recordó su paso por la docencia.

En septiembre del 2014, la comisión de cardenales llegó a Lima. No vinieron a ver a Cipriani, sino a reunirse con representantes de la PUCP. La redacción del informe final estuvo a cargo del cardenal Peter Erdo. Él había integrado la primera comisión vaticana que Cipriani bloqueó con su –cautelosa cercanía– ante Bertone. Erdo es presidente de las tres conferencias episcopales de Europa y un peso pesado en la jerarquía vaticana.

El nombramiento de monseñor Ángelo Zani como secretario de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano en ese momento fue determinante. Zani fue quien condujo el proceso de negociación final con la PUCP.

Por fin, en agosto del 2016 la Santa Sede envió su propuesta final.  En septiembre del mismo año, el cardenal Versaldi vino a Lima. Hizo la exposición de motivos de la propuesta vaticana ante todos los miembros de la Asamblea General de la Universidad. Reunida la Asamblea, aprobada casi por unanimidad, con apenas un voto en contra y una abstención.

Los Obispos de la Conferencia Episcopal: elocuente asistencia.
Los Obispos de la Conferencia Episcopal: elocuente asistencia.

La Asamblea duró tres horas, pero no por discrepancias, sino porque todos querían expresar su voto de consciencia. Los obispos asistentes quedaron sorprendidos del catolicismo de la universidad. La aprobación de la Asamblea viajó a Roma para la firma del Papa.   

Desde ese momento, Cipriani dejó de ser Gran Canciller de la PUCP. La Santa Sede nombró a Versaldi en su reemplazo. Como vicecanciller eligió al monseñor Piñeiro de la Conferencia Episcopal peruana.

“Si me permiten una confidencia, puedo decir que entre ustedes me siento como en casa”, dijo Versaldi durante los actos conmemorativos por los 100 años de la Pontificia Universidad Católica del Perú, el viernes último. Esa es la historia por la cual el Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, no estuvo presente. El clima de paz se sentía por todos los rincones.

Loading...