Debido al mal estado de los balcones, se han   colocado puntales en la parte frontal de la Casa Hacienda para evitar que se desmoronen.
Debido al mal estado de los balcones, se han colocado puntales en la parte frontal de la Casa Hacienda para evitar que se desmoronen.
Edición 2478: Jueves, 9 de Marzo de 2017

La Casa Apartada

Por: Tamara Wong Fuster | A poco tiempo de ser recuperada y restaurada por los jesuitas, la Casa Hacienda San Juan Grande de Surco sobrevive a los embates del tiempo y de la historia.

Debido al mal estado de los balcones, se han   colocado puntales en la parte frontal de la Casa Hacienda para evitar que se desmoronen.
Debido al mal estado de los balcones, se han colocado puntales en la parte frontal de la Casa Hacienda para evitar que se desmoronen.

Arquitecto Aldo Lértora remodeló la iglesia de la Casa Hacienda en 1992.
Arquitecto Aldo Lértora remodeló la iglesia de la Casa Hacienda en 1992.
La Casa Hacienda San Juan Grande es parte de la historia nacional y está lejos de ser olvidada. El arquitecto Aldo Lértora, quien trabaja como asesor externo de todas las propiedades patrimoniales de la Fundación Canevaro –propietaria de la hacienda– cuenta que, durante mucho tiempo, han estado en búsqueda de un socio que financie la restauración de la casa. El objetivo: convertirla en un atractivo turístico. “Han habido propuestas distintas: desde hacer un hotel hasta un restaurante”, dice. Desde hace un par de años Lértora está en conversaciones con los jesuitas, con quienes ha realizado el proyecto “Centro de espiritualidad cultural y museo de antigua Casa Hacienda San Juan Grande Surco”. El trato definitivo con ellos se cerraría en mayo de este año. La fundación cuenta, además, con el respaldo de la Municipalidad de Surco y el Ministerio de Cultura.

Declarada monumento histórico de la nación en 1972, esta Casa Hacienda fue fundada en la época colonial, con el propósito de ser un centro de producción agrícola. Ubicada a la altura de la cuadra 7 de la avenida Los Próceres, entre Eudocio Rabines y Vista Bella, en Surco, el espacio lucha por mantenerse en pie. A pesar del estado de deterioro, su gran tamaño es imposible de ignorar. El lugar tiene dos pisos, un patio, un traspatio, veinte cuartos y un claustro rodeado de arquerías. En la parte exterior están las rancherías, que anteriormente eran una bodega, un galpón y una carpintería.

El árbol se cayó en el año 2000. Derecha,Jesuitas recuperan Casa Hacienda.
El árbol se cayó en el año 2000. Derecha,Jesuitas recuperan Casa Hacienda.

Lértora dice que los encomenderos fueron los primeros dueños de la propiedad. Luego, la casa pasó a manos de Diego de Porras Sagrero, un español que ejerció la alcaldía en dos ocasiones. Él y su esposa donaron la hacienda en 1581 al Colegio de San Pablo, que pertenecía a los jesuitas. En 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados del país, sus propiedades fueron repartidas: la hacienda pasó de mano en mano por distintos arrendatarios.

La Municipalidad de Surco conmemoró a Barrera.
La Municipalidad de Surco conmemoró a Barrera.

La Casa Hacienda fue escenario de llamativas historias. Una de ellas es la del niño héroe. Durante la Guerra del Pacífico, el lugar era utilizado por las tropas peruanas. En este lugar, un niño de 13 años, llamado Julio Escobar, se ofreció como vigía en la batalla de San Juan. Cuando las tropas chilenas llegaron a San Juan Grande, el niño estaba en la punta de un arbusto y recibió un disparo que le quitó la vida. Todavía se puede observar el inmenso árbol que está tendido en el piso del patio de la hacienda.

Después de la guerra, el general César Canevaro adquirió San Juan Grande. “No está muy claro en qué fecha ni cómo fueron las condiciones en que la hacienda pasó a sus manos”, afirma Lértora, “pero cuando murió se la dejó a su esposa Ignacia Rodulfo”, añade. Al morir, esta le dejó sus propiedades a la fundación Canevaro, que había sido creada por ella para velar por ancianos y niños huérfanos.

La Fundación Canevaro tiene la potestad de   aprobar o no el ingreso a la casa.
La Fundación Canevaro tiene la potestad de   aprobar o no el ingreso a la casa.

Con la llegada de la reforma agraria, la casa quedó en estado de abandono. Las invasiones posteriores son autoras de los grafitis en las puertas y en paredes. La recuperación de la propiedad ha sido resultado de un largo proceso legal que no logró recuperar todo el terreno. Hoy la extensión de la hacienda es de aproximadamente 25 mil metros cuadrados. No hay duda de que esta hacienda es dueña de una historia que merece ser escuchada.

Diseño en 3D de cómo sería el proyecto “Centro   de espiritualidad cultural y museo de antigua Casa Hacienda San Juan Grande de Surco”.
Diseño en 3D de cómo sería el proyecto “Centro   de espiritualidad cultural y museo de antigua Casa Hacienda San Juan Grande de Surco”.

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