Renunciate José Graña.
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Edición 2477: Jueves, 2 de Marzo de 2017

Drama y Montero

Confesión de Barata profundiza la crisis en Graña y Montero.

Renunciate José Graña.
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Los números fueron más que elocuentes en la  Junta Extraordinaria de Accionistas de Graña y Montero, el martes 28.

La facturación 2016 / 2015 cayó –22% de S/ 7,8 mil millones a S/ 6 mil millones; y la utilidad neta de la compañía pasó de de S/ 88 millones a solo S/ 8,6 millones, una contracción de– 90%.

Los accionistas no estaban nada contentos.

Y eso que las cifras divulgadas no reflejan aún el efecto del desplome del valor de la acción de Graña y Montero esta semana en la Bolsa de Valores de Lima y de Nueva York.

El  tiro de gracia lo percutó Jorge Barata. El exdirector de Odebrecht en el Perú ha dicho a la Fiscalía peruana que los directivos de Graña y Montero sabían del soborno de US$ 20 millones que la constructora brasileña pagó al expresidente Alejandro Toledo para hacerse de las obras de la carretera Interoceánica en 2005.  

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Graña y Montero fue una de las empresas peruanas socias de Odebrecht en las IIRSAs.
El mismo viernes 25 que se supo de la confesión de Barata, el valor de la acción de Graña y Montero se desplomó 33% en la Bolsa de Valores de Nueva York.

El lunes 27, al reiniciarse la jornada bursátil, la acción volvió a caer acumulando una pérdida de 60%.
“La situación financiera de Graña y Montero es muy seria y por eso el mercado reaccionó de esa manera”, según Aldo Ferrini, gerente de AFP Integra.

Ya las cosas venían cargadas en el directorio hace un buen tiempo.

Las utilidades de la empresa se habían resentido en el último trimestre del 2015 por las pérdidas en la mina Inmaculada de Odebrecht.

También Graña y Montero se embarcó en en el proyecto del Gasoducto Sur Peruano en el 2016 comprando el 20% de la participación de Odebrecht, cuando Marcelo Odebrecht ya estaba en prisión.
La apuesta era riesgosa y a la luz de los últimos y vertiginosos eventos, y ahora se paga caro.
A fines de enero, el gobierno decretó la terminación del contrato de concesión del GSP y ejecutó la millonaria fianza.

La empresa inmediatamente anunció un plan de desinversión de venta de activos no estratégicos para el 2017 para enfrentar la inminente pérdida de liquidez.

Cuadro del colapso de últimos meses.
Cuadro del colapso de últimos meses.

El plan en su primer mes ha funcionado mejor de los previsto, logrando vender US$ 87 millones en activos. Pero ante la magnitud de la crisis financiera, es una gota de agua.  

La explosiva revelación de Barata de que Graña y Montero estaba al tanto del esquema de sobornos de Odebrecht profundizó la crisis.

El mercado de valores de Lima y Nueva York reaccionó a ritmo de samba. Entre el viernes 26 y el lunes 27, el valor de la acción de  Graña y Montero colapsó cerca de 60%.

El lunes 27, en la víspera de la Junta Extraordinaria de Accionistas, el alto mando de Graña y Montero presentó su renuncia.

Ellos son el presidente del directorio José Graña, el gerente general corporativo Mario Alvarado y el director Hernando  Graña Acuña.

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Su renuncia busca “encapsular” los cargos de corrupción del destino de la compañía.
Aun así, Graña presidió la Junta Extraordinaria del martes último.

Y Alvarado se encargó de dar lectura a la agenda materia de la Junta: la posición de la empresa frente a la corrupción, el plan para enfrentar el colapso del GSP, la paralización del proyecto Chavimochic III.
“Los ejecutivos han sido tajantes de que no han estado involucrados en actos de corrupción”, dijo Aldo Ferrini, gerente de AFP Integra.  

Fue su última actividad corporativa al frente de la compañía que forjaron de ser una mediana empresa de construcción e ingeniería peruana, en un consorcio de 26 empresas con presencia en 7 países latinoamericanos y una facturación de S/ 6,000 millones en cuestión de una década.

El mercado reacció positivamente a la renuncia de la directiva de Graña y Montero.  El precio de la acción repuntó 18% en la Bolsa de Valores de Nueva York al cierre de la presente edición.

Pero aún están en el subsuelo.  Y se estima que recuperar la reputación y el valor de la compañía será una tarea compleja y larga.

Además, hay un grupo de accionistas furiosos.

Son seis estudios de abogados en EE.UU. que han anunciado que demandarán a Graña y Montero por violentar el Foreign Corrupt Practical Act (FCPA) que sanciona los actos de corrupción.

Graña y Montero confrontaría dos frentes legales simultáneamente en el Perú y EE.UU.

Y una situación financiera crecientemente compleja.  

La compañía anunció que se ha creado el Área de Riego y Cumplimiento, para fortalecer sus procedimientos anticorrupción en el marco del FCPA.

Y nombró a Luis Díaz Olivero en reemplazo de Alvarado en la gerencia corporativa del Grupo.

La potencial quiebra de Graña y Montero es, a escala peruana, el equivalente a la implosión de Lehman Brothers en EE.UU. en 2008.  

¿Muy grande para caer? Ojalá no sea necesario  tener que probar esa amarga medicina.            

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