Aydé Farfán y su hija Alexandra, de 17 años. Menor sufre de epilepsia y tomaba 15 pastillas diarias. Pasó de tener hasta 10 ataques diarios a uno por semana.
Aydé Farfán y su hija Alexandra, de 17 años. Menor sufre de epilepsia y tomaba 15 pastillas diarias. Pasó de tener hasta 10 ataques diarios a uno por semana.
Edición 2475: Jueves, 16 de Febrero de 2017

De Pura Cepa

Por: Yulia Orbezo | En debate sobre marihuana medicinal, madres demandan sembrar y probar distintas plantas.

Aydé Farfán y su hija Alexandra, de 17 años. Menor sufre de epilepsia y tomaba 15 pastillas diarias. Pasó de tener hasta 10 ataques diarios a uno por semana.
Aydé Farfán y su hija Alexandra, de 17 años. Menor sufre de epilepsia y tomaba 15 pastillas diarias. Pasó de tener hasta 10 ataques diarios a uno por semana.

Todos los días eran iguales para Alexandra, de 17 años. Hasta el año pasado vivía, según su madre, “prácticamente  dopada” en una silla de ruedas. Tomaba  más de 15 pastillas diarias. A los siete años, le diagnosticaron una epilepsia refractaria.

“Casi pierde la vista de un ojo. Su boca y sus encías estaban hinchadas, no menstruaba en 2 o 3 meses”, asevera su madre, Aydé Farfán.

Shark Shock y White Domina son dos de las principales variedades medicinales.
Shark Shock y White Domina son dos de las principales variedades medicinales.

Su realidad no era muy distinta a la de Anthony (17).  Se tiraba en el piso, no  se bañaba,  no dormía y siempre estaba agitado.  Llegó al extremo de agredir y golpear a sus familiares. A los cuatro años, le diagnosticaron esclerosis tuberosa de síndrome de Lennox, una enfermedad  que afecta la psicomotricidad y  retardo al hablar. Tomaba 18 pastillas diarias y sufría de cuatro convulsiones al día.

“Las enfermeras me dijeron que tenía que ser fuerte y llevarlo a un hospital psiquiátrico, que no era vida lo que estábamos pasando”, expresa Ana Álvarez. A los 16 años, Anthony fue llevado al Instituto de Ciencias Neurológicas.

Dance World es otra. El balance del nivel de componentes THC y CBD es determinante.
Dance World es otra. El balance del nivel de componentes THC y CBD es determinante.

Sus vidas cambiaron  totalmente cuando descubren en la marihuana una manera de paliar el dolor. Aydé y Ana saben que no va a curar a sus hijos, pero sí  les ofrece una calidad de vida que parecía inalcanzable. La que esperaron por más de diez años.

El miércoles 8 de febrero, agentes de la Policía ingresaron a una vivienda en San Miguel y encontraron un laboratorio clandestino  con  cinco kilos de marihuana.  Decenas de madres de familias, incluidas Aydé y Ana  que conforman el colectivo “Buscando Esperanza”, vieron cómo su mejor aliado se hacía humo. La desesperación de sus rostros lo decía todo.

Como respuesta inmediata, el Consejo  de Ministros aprobó  el  proyecto de ley para legalizar el uso de la marihuana medicinal. Ahora será debatido en el Congreso.

Ana Álvarez y su hijo Anthony de 17 años, que sufre de esclerosis tuberosa.
Ana Álvarez y su hijo Anthony de 17 años, que sufre de esclerosis tuberosa.

MEDICINA LEGAL

El año pasado, Ana  Álvarez  recibió una charla informativa en el colegio médico. Al exponer su caso, el doctor le explicó que la marihuana medicinal era una alternativa. Probó el aceite de cannabis  y al tercer día su hijo era otra persona.

“El cultivador y el doctor, en un acto de humanidad, accedieron a cultivar la marihuana”, expresa Álvarez.

Según la Academia  Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina  de Estados Unidos (NAS, siglas en inglés), una  última encuesta reportó que un 10% de los 22,2 millones de estadounidenses de 12 años o más que consumió cannabis en los últimos 30 días, lo usó con fines médicos. En estados como Washington, Colorado, Alaska. California, Massachusetts y Nevada ya es legal.

“Laboratorio” intervenido surtía a esta organización.
“Laboratorio” intervenido surtía a esta organización.
En Chile y  Argentina está autorizado el uso de la marihuana medicinal. En Uruguay está despenalizada  la comercialización, la tenencia y los usos recreativos y medicinales. En nuestro país,  la producción  y comercialización de marihuana  es ilegal. Solo está permitido el autoconsumo  de ocho gramos.

“Lo utilizan un grupo reducido de personas. De todos los niños, no deben ser más de 200 que no responden a medicinas convencionales. El aceite les da otro tipo de resultados”, aclara Carmen Masías, presidenta ejecutiva de Devida.

 “En ninguna organización del mundo se ha indicado que cure alguna enfermedad, solo es un paliativo en enfermedades  como  epilepsias rebeldes o  esclerosis”, añade Masías.

Según el reporte de la Academia  Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina  de Estados Unidos (2017), se encontró evidencia del uso de la marihuana medicinal en tres enfermedades.

La utilización del tetrahidrocannabinol, THC,– principal activo de la marihuana–  tiene poder analgésico débil a moderado.  En diferentes países, como  Estados Unidos, España, Canadá, se ha  permitido el uso. Se aplica a los  pacientes que tienen una enfermedad crónica terminal con dolor, como el cáncer con metástasis.

Desde 1985, El THC se desempeñó como agente antivómito o contra las náuseas en enfermedades terminales.

La tercera enfermedad es en la esclerosis múltiple y se usa tetrahidrocannabinol–THC– y cannabidiol –CBC– como relajante.

“En los tres casos son enfermedades crónicas. En la práctica existe otro posible uso, pero la investigación todavía no se ha confirmado. En el caso de  la epilepsia, su uso es  experimental”, aseveró a CARETAS Alfonso Zavaleta, doctor del  Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro).

La planta de marihuana se demora en crecer unos 6 meses. Está compuesto principalmente  por THC, en mayor cantidad y es el que se busca para fines recreativos; y CBD, sustancia no psicoactiva. Además de otros componentes con porcentajes menores.

Es común encontrar  un contenido de THC del 8 - 16  por ciento. Pasada esa cifra, se considera fuerte. En el  caso del CBD, es por encima del 4%.

La línea entre el uso medicinal y recreacional, permitido ya en varios países.
La línea entre el uso medicinal y recreacional, permitido ya en varios países.

El componente más importante para las personas que padecen enfermedades graves o crónicas es el CBD.  Este aceite se usa en enfermedades como cáncer, epilepsia, parkinson, alzheimer, entre otros.

Sin embargo, Zavaleta es claro en indicar la cepa que se debería utilizar tendría que ser alta en CBD  y baja en THC, ya que  el paciente podría adquirir otra enfermedad. “En este momento no se sabe qué pasará con estos pacientes a largo plazo”, asevera.

TRES VARIEDADES

Entre las principales cepas de marihuanas usadas para el uso medicinal están las siguientes:

La Shark Shock es  un tipo de cepa “creada” por la organización CBD Crew.  Es de las pocas que supera al THC (6,33%) mientras que el CBD contiene  7,28 %.  Esta planta tiene una estatura baja, su período de floración es de alrededor de 8 semanas.

Dance World es una mezcla entre las llamadas Mejicana y Afgana, cruzada con la  cepa medicinal Juanita la Lagrimosa.  Mide entre 60 y 120 centímetros. Su período de floración también es de 8 semanas.
La White Domina CBD es el  cruce de la White Domina de Kannabia con unos genes ricos en CBD y desarrollados también por CBD Crew. Termina su periodo de floración en 55 días.  El nivel de CBD es de 10%.

El proceso de aceite de CBD no es tan complicado para las madres del colectivo Buscando Esperanza.  “Se utiliza 10 gr de cogollo –flor de marihuana–, se aplasta y se coloca en un frasco de alcohol. Se agita en dos tiempos de 6 y 3 minutos.  Después se pasa por un filtro de café. Al finalizar  se colocan diferentes pirex en  una olla multifuncional, hasta que comience a bullir.  Después de unas cuatro horas, el resultado es una resina, que es un concentrado. Esto se disuelve con media cucharadita de aceite de coco”, expresa la señora Farfán. Las madres de este colectivo demandan que se les permita sembrar en casa, pues  señalan que las mezclas de cepas son específicas para la realidad de cada enfermo.

Sin embargo, para Masías, el problema está en los detalles finales de la ley. “Se requieren ciertas condiciones, el Ministerio de Salud, la Digemid tienen que ser parte de todo esto. El debate científico tienen que hacerlo ellos”. De la misma forma Zavaleta señala que es un producto huérfano, que no existe en el mercado.

Una solución a corto plazo es que Digemid se haga cargo, ya que “tiene normas que permitirían  importar para poder suministrar a los niños. No es una cuestión moral, hay que ser neutros”, añade Mesías.

Este jueves 16 se realizará una marcha que comenzará en Manco Cápac y terminará en el Congreso, exigiendo la aprobación del proyecto. 

 “Saldré a luchar por esta medicina hasta morir”, promete la señora Álvarez.

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