Figari, utilizado como chivo expiatorio por autoridades del Sodalicio.
Figari, utilizado como chivo expiatorio por autoridades del Sodalicio.
Edición 2475: Jueves, 16 de Febrero de 2017

Diluyendo el Pecado

Informe del Sodalicio pretende enterrar escándalo por abuso sexual. Investigaciones deben seguir en Congreso y Fiscalía.

Figari, utilizado como chivo expiatorio por autoridades del Sodalicio.
Figari, utilizado como chivo expiatorio por autoridades del Sodalicio.

El fin de las pesquisas de los consultores extranjeros contratados por el Sodalicio es para sus jerarcas como el fin de un diluvio purificador, pero las conclusiones demuestran que el fiscal superior Frank Almanza debería reabrir el caso. Esto no debería ser excusa para abrir una investigación en el Congreso.

Informe de expertos detalla con amplitud abusos perpetrados por Luis Figari.
Informe de expertos detalla con amplitud abusos perpetrados por Luis Figari.

El lunes 6 de febrero monseñor William Tobin, delegado pontificio del caso Sodalicio, aterrizó en Lima con un decreto del Vaticano que resolvía las denuncias contra Luis Figari por abusos sexuales. Al día siguiente, en la Casa de Retiro de los Pasionistas en La Molina, participó en un cónclave con el superior general Alessandro Moroni y otras autoridades. El encuentro duró hasta el viernes 10.

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Tobin habría sugerido que los jerarcas cuestionados por el escándalo abandonen sus cargos. Su propuesta no prosperó. La cúpula quería cerrar el capítulo de los abusos y mirar hacia adelante. En la reunión, Tobin  recibió una versión preliminar  del informe preparado por tres consultores extranjeros pagados por el Sodalicio: Ian Elliot,  Mónica Applewhite y Kathleen McChesney. La versión final, aprobada por el Sodalicio, se redactó el fin de semana.

El decreto y el informe presentan conclusiones dispares sobre Figari. “Nuestros parámetros son más flexibles que los del Vaticano”, apunta Claudio Cajina, abogado del Sodalicio. Consignando escabrosos detalles, los expertos concluyeron que Figari cometió abusos sexuales contra seis hombres adultos y un menor de edad entre 1975 y 1990. Y manipulaciones sexuales de 1970 a 2009.

Levaggi, caso revelado por CARETAS.
Levaggi, caso revelado por CARETAS.

De otro lado, la Santa Sede determinó que Figari incurrió en actos pecaminosos, pero no pudo comprobar que existiera un abuso de menores, tal como lo establece el Código de Derecho Canónico. Figari no podrá regresar al Perú, excepto por motivos graves y el Sodalicio cubrirá sus gastos en Roma. El exilio dorado es interpretado como una garantía de impunidad.

Para la constitucionalista Milagros Revilla, experta en derecho canónico, el decreto del Vaticano no es un obstáculo para la justicia peruana. “Esto lo ha decidido una religión. No tiene por qué limitar de modo alguno la actuación del Estado en defensa de las víctimas a través de un proceso penal”, explica.

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En un afán por presentarse interesados en colaborar con la justicia y desligarse de Figari, Moroni prometió entregar el informe a la Fiscalía. La mayoría de casos de abuso sexual, sin embargo, habría prescrito. En opinión de Héctor Gadea, abogado de las víctimas, eso no impediría una reapertura del caso. “La prescripción no impide la investigación. Esta sirve para descubrir hechos nuevos que podrían no haber prescrito”, argumenta. A su juicio, el documento de los consultores demuestra que la fiscal María del Pilar Peralta hizo un mal trabajo, por lo que el fiscal Frank Almanza debería anular el archivamiento del caso.

Consultores Elliot y McChesney.
Consultores Elliot y McChesney.

A la prescripción hay que añadir que los casos de los cuatro sodálites señalados en las conclusiones ya eran de conocimiento de la fiscal Peralta y la opinión pública. Ellos son, además del fundador Figari, Germán Doig, Virgilio Levaggi (CARETAS 2456); y Jeffrey Daniels. Existen tres agresores más, pero el informe no revela sus identidades.

En el frente congresal, Moroni estaría visitando algunos despachos para bloquear la  conformación de una comisión investigadora, como propuso el congresista Alberto de Belaunde. La idea sería argumentar que los congresistas  no tendrían que investigar más debido a que la información sobre los abusos fue entregada a la Fiscalía.  Una pesquisa parlamentaria ventilaría los negocios del Sodalicio. Eso, por supuesto, sería tan o más incómodo para ellos que hablar de abusos sexuales. (JR)             

Informe interno fue discutido en cónclave sodálite en La Molina.
Informe interno fue discutido en cónclave sodálite en La Molina.

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