Sede central de Graña y Montero en Lima.
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Edición 2472: Jueves, 26 de Enero de 2017

Migraña y Montero

La constructora peruana y un año de pesadilla.

Sede central de Graña y Montero en Lima.
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La ejecución de la fianza del Gasoducto Sur Peruano es un golpe al plexo  a las finanzas del Grupo Graña y Montero.  El accionariado de la pujante constructora peruana se divide en ADS 40,1%, accionistas internos 32,2%, AFP 12,8% y otros 15%.

La fianza ejecutada de US$ 52,5 millones casi duplica las utilidades del Grupo en 2015. Los estados financieros correspondientes al 2016, se harán públicos en la Junta General de Accionistas Anual convocada para marzo próximo, en fecha por definir. La Junta promete ser de rompe y raja: toca renovar el Directorio, en ejercicio desde el 2014. Se supo que existe “preocupación honda” en las AFP. Los cuatro fondos de pensión privados (AFP) tienen  cerca de S/ 500 milllones invertidos en  GyM a través de la Bolsa de Valores de Lima, y otros S/ 800 millones en ADR emitidos en Wall Street.

El valor de la acción de GyM ha caído 44% desde septiembre pasado. La principal contingencia es el Gasoducto Sur Peruano, donde tienen el 20% de las acciones. GyM ingresó al proyecto comprando a Odebrecht en 2015, cuando Marcelo Odebrecht ya estaba en “cana”. ¿Cómo no  advirtieron el riesgo los representantes en el Directorio de las AFP? Ellos son Federico Cúneo, Hugo Santa María del Grupo Apoyo, y el chileno Mark Hoffmann.  La dramática situación por la que atraviesa la empresa  es paradójica. GyM es la única constructora peruana que lista en la Bolsa de Valores de Lima y la de Nueva York, desde el 2007. GyM está obligada a rendir cuentas al público, y tiene un gobierno corporativo muy serio.

La empresa fundada en 1933 estaba virtualmente quebrada en el 2003, al igual que el resto del sector constructor en el país; COSAPI se declaró en quiebra ese año ante Indecopi. La cotización de la acción de GyM estaba en el suelo:  0.3 céntimos de Sol.

El aumento en el precio de los minerales, y las carreteras brasileñas de la Interocéanica Sur y Norte, suscritas en 2005, la salvaron. A partir de entonces creció y se diversificó hasta contar hoy con 26 empresas, divididas en cuatro áreas de negocios: ingeniería y construcción, infraestructura, inmobiliaria y servicios. Y está presente en 7 países de América Latina.

Al 2011, la acción de GyM se disparó a S/ 13; hoy está en S/3,47.  Las ventas se multiplicaron de US$ 891 millones a US $ 2,295 millones entre 2010 y 2015. Sin embargo, las utilidades netas anuales que alcanzaron su pico   320 millones de soles en 2013, cayeron a 88 millones de soles en  2015. “Es una pena decir que hemos sido engañados nosotros, han sido engañados los bancos e instituciones de todo tipo en este proceso. No crea que me siento bien estando acá, diciendo lo que estoy diciendo. No me siento bien, no me siento una persona aguda, inteligente, capaz, me siento muy mal”, confesó el gerente general corporativo del Grupo GyM, Mario Alvarado Pflucker, en RPP el viernes 20. 

“Me siento muy mal”, dijo Mario Alvarado, gerente del Grupo GyM.
“Me siento muy mal”, dijo Mario Alvarado, gerente del Grupo GyM.

 



Fase Crítica

El complejo desmontaje del GSP.

El Ministerio de Energía y Minas como Concedente del contrato de concesión del Gasoducto Sur Peruano es ahora el responsable del  desmontaje del proyecto energético.
 
El ministro Gonzalo Tamayo tiene 10 días para nombrar al Interventor de la concesión; y, este, 30 días para tasar el Valor Contable de la Concesión. El MEM contratará a una firma auditora para que realice la tarea.
 
El MEM tiene 12 meses de plazo, que se contabiliza a partir de esta semana, para adjudicar el proyecto del gasoducto a nuevos operadores en una licitación. El precio base de la nueva subasta no deberá ser menor al del valor contable de los bienes.  

El dinero de la subasta  se usará para cancelar a las empresas concesionarias el valor de la concesión, los derechos laborales de sus trabajadores, las primas e intereses con la banca, las multas y  moras y cualquier otra contingencia financiera asumido por la concesionaria.
Es decir, un ojo de la cara.

En caso de que el concurso se declare desierto, el Estado deberá pagar dicho monto a las empresas concesionarias – Odebrecht, Enagás, Graña y Montero –de su bolsillo. El Ejecutivo afila las cuchillas de la cláusula anticorrupción para atajar la millonaria contingencia, una batalla legal paralela.
 
El ministro Tamayo anunció que nombrará a un Comité Especial de Proinversión para conducir el complejo proceso de desmontaje de la concesión, para evitar que la estantería se desplome del todo. Pero por el momento guarda  los nombres de sus integrantes bajo la manga.
 


Ejecutar la Fianza

La Compañia de Seguros Chubb Perú y el Banco BBVA tienen que pagar.

El martes 24, el Ministerio de Energía y Minas ordenó la ejecución de la carta fianza del consorcio Gasoducto Sur Peruano por US$ 262 millones y cruzó los dedos.

De acuerdo a las leyes peruanas, su ejecución es incondicional, irrevocable y de realización automática. La deben pagar  los tres socios en  la aventura: Odebrecht (55%), Enagás (30%) y  Graña y Montero (20%).  En US$ 262 millones, se trata de la fianza más alta jamás ejecutada en el Perú, después de Atahualpa.

La fianza está repartida entre los socios del Gasoducto Sur Peruano (GSP) según su accionariado, Odebrecht (55%),  Enagás y Graña y Montero (20%). En total son tres cartas fianza emitidas por dos entidades financieras: El banco BBVA  y la Compañía de Seguros Chubb Perú. La primera emitidas a favor de Enagás de España, por US$ 65,6 millones. Las dos últimas, por un total de US$ 196.8 millones, emitidas por Chubb.

La Cía de Seguros Chubb no figuraba como entidad calificada por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) para suscribir cartas fianza o pólizas de caución en el Perú, al momento del concurso del Gasoducto Sur Peruano, en 2014. En todo caso, su audaz incursión en el mercado peruano ahora le costará muelas.

“Esperamos que las cartas fianza sean honradas rápidamente por las empresas. El Estado no va a permitir leguleyadas que retrasen esos compromisos”, afirmó el ministro Gonzalo Tamayo de Energía y Minas a CARETAS.

“Nuestra intención es honrar la carta fianza como corresponde entre hoy, mañana o pasado. La deuda está contragarantizada con un banco extranjero –BBVA Madrid–. El riesgo es cero”,  declaró Carlo Reyes, vocero del BBVA,  a CARETAS.

La carta fianza de Chubb, emitida el 18 de julio del 2016, precisa que “cualquier demora de nuestra parte para pagar el monto de esta garantía (…) devengará en un interés equivalente a la tasa Libor a un año más un margen de 2%”.  

¿No se supone que la carta fianza es incondicional, irrevocable y de realización automática? Hay quienes consideran que es una de las “cláusulas inusuales en el contrato” a las que se refirió el ministro Tamayo en Cuarto Poder el domingo último.    

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