El pintor en su paraíso. Szyszlo renueva sus pinceles y pinturas todo el tiempo, pero enfatiza que: “más cambias, más es lo mismo”.
El pintor en su paraíso. Szyszlo renueva sus pinceles y pinturas todo el tiempo, pero enfatiza que: “más cambias, más es lo mismo”.
Edición 2466: Miércoles, 7 de Diciembre de 2016

Entre el Pincel y el Lienzo

Por: Alexandra Martens | Fernando de Szyszlo publica libro de memorias La vida sin dueño (Alfaguara, 2016). Antes de presentarlo en el Hay Festival de Arequipa, al lado de Mirko Lauer y Alonso Cueto, habló con CARETAS.

El pintor en su paraíso. Szyszlo renueva sus pinceles y pinturas todo el tiempo, pero enfatiza que: “más cambias, más es lo mismo”.
El pintor en su paraíso. Szyszlo renueva sus pinceles y pinturas todo el tiempo, pero enfatiza que: “más cambias, más es lo mismo”.

Fernando de Szyszlo, a sus 91 años, siente que nunca ha tenido la necesidad de tomarse un descanso. Es que no lo necesita. La leyenda del pincel nos recibe en su templo (diseñado por su gran amigo Luis “Cartucho” Miró Quesada), abarrotado de pinceles y tinturas que dan forma a un lienzo que se renueva cada tres semanas, pero que nunca, afirma, ha sido el que ha buscado. En entrevista con CARETAS, el pintor habla sobre su libro de memorias, dispara contra los actuales actores políticos, celebra la amistad y traza una pincelada sobre el arte contemporáneo.

–¿Por qué recopilar su vida en un libro de memorias?
–He tenido la suerte de vivir una vida complicada y conocer a mucha gente interesante. Pensaba que eso podría tener algún interés.

–El libro se titula La vida sin dueño. ¿Nada ni nadie pudo domarlo?
–No. Toda mi vida he podido decir lo que pienso con total libertad porque nunca he tenido jefe. Hice una profesión en casa, donde uno es completamente independiente y solo responde a su conciencia. He tratado de ser responsable en lo que digo, pero, al mismo tiempo, ser honesto.

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–Sus opiniones en política son bastante frecuentes. ¿Nunca pensó incursionar directamente en ella?
–Nunca pensaba en otra cosa que ser pintor. En política solo incursioné cuando Vargas Llosa fue candidato; pero aun así nunca tuve interés en participar directamente.

–En sus memorias menciona a PPK. Dice que es un hombre muy preparado. ¿Qué opinión le merece su gobierno?
–Creo que Pedro Pablo ha asumido la presidencia con los mejores augurios y ha producido una gran ilusión. Hay esperanza de que las cosas puedan enrumbarse otra vez, después del desvío que se probó con Humala, donde todo se detuvo.

Szyszlo al lado de Octavio Paz, Damián Bayón, MVLl y Cabrera Infante.
Szyszlo al lado de Octavio Paz, Damián Bayón, MVLl y Cabrera Infante.

–¿Qué piensa de Salvador del Solar como Ministro de Cultura?
–Al señor no lo conozco, pero me parece saludable que entre una persona que conoce el medio. El ministro que sale era un ignorante de lo que pasaba en el Perú, sobre todo en cultura.

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–¿Cómo ve que el Ministerio de Cultura continúe con el proyecto del Museo Nacional de Arqueología de Pachacámac (MUNA)?
–Es un absurdo que el exministro haya permitido que el MUNA se dé. Lo que se necesita es fomentar la integración nacional, para que nadie se sienta superior a otro.

–¿Cómo juzga el panorama político?
–Todo está bien encaminado. La izquierda está más responsable que nunca. El fujimorismo hasta ahora no encuentra cómo reaccionar a su derrota y es lastimoso porque en este momento existe la oportunidad que el Perú dé un gran salto hacia adelante y ellos están arrastrando los pies para que no se produzca. Solo quieren que el Perú progrese con el gobierno de ellos y eso nunca va a pasar. Yo siempre lo he dicho: ni la señora Keiko ni el señor Kenji van a ser presidentes. Albergan ilusiones perdidas.

Blanca Va rela junto a sus dos hijos: Vicente y Lorenzo. Este último falleció en 1996, a los 35 años.
Blanca Va rela junto a sus dos hijos: Vicente y Lorenzo. Este último falleció en 1996, a los 35 años.

–¿Por qué cree que no llegarán?
–Porque traen una carga muy pesada que la gente nunca va a olvidar. Nunca se olvidará lo que pasó en La Cantuta y en Barrios Altos. Si a eso le sumamos el desfalco que se produjo…

–¿A qué se debe que sigan ambicionando el poder?
–Lo han probado y eso es muy venenoso.

–A pesar de todo, existe gente que quiere al fujimorismo en Palacio…
–Es gente ingenua. Votan por Keiko porque les ha regalado un lavatorio de plástico o una cocina de kerosene.

–¿El elector peruano es ingenuo?
–El elector peruano es muy complejo. Hay electores de primera clase: están informados, tienen estudios universitarios y votan a conciencia; y hay una gran cantidad de personas semianalfabetas que desgraciadamente se compran con regalitos. Pero eso está cambiando. Cuando usted ve, ahora, las reacciones de los campesinos con las mineras, no son tan violentas como quisiera el señor Santos de Cajamarca. La gente se da cuenta.

“Keiko alberga ilusiones perdidas”, dice.
“Keiko alberga ilusiones perdidas”, dice.

–¿Por qué cree que se está efectuando dicho cambio?
–Porque se ha elevado el nivel de vida de la gente. Los tres gobiernos después de Fujimori fueron muy propicios para ello. En especial, el último gobierno de Alan.

–Otro personaje en sus memorias es Alan García, quien integra el grupo de “los amigos de los jueves”, reunidos cada semana para almorzar. “Yo soy más yo gracias a mis amigos”, escribe.
–Uno es modificado por sus amigos, sin duda. Es lo que dice Ortega y Gasset, “yo soy yo y mis circunstancias”. Mis circunstancias son lo que me rodea, desde el clima, el tráfico, mis amigos, todo eso modifica mi manera de ser y pensar.

No se resigna a la muerte de su hijo, dice.
No se resigna a la muerte de su hijo, dice.
–Tuvo un célebre círculo de amigos. Octavio Paz, César Moro, Salazar Bondy. ¿Cómo influyeron en su vida y en su visión artística?
–Después de la Segunda Guerra Mundial comenzó a llegar información inmediata, lo que fue muy importante. Toda esa generación de jóvenes que habíamos estado madurando durante la guerra, queríamos cambiar las cosas, entrar a la modernidad y lo intentamos.

–Un conjunto de intelectuales, como dice, comprometidos con la sociedad.
–Comprometidos con el destino de los pueblos. Esa generación tuvo la misión de informar a la gente lo que pasaba y, al mismo tiempo, producir un arte contemporáneo.

–¿Existen hoy estos intelectuales?
–Se ha perdido un poco. La sociedad en que vivimos es una que ha perdido su capacidad de actuar y el resultado de todo esto es una gran soledad: individual y poco activa. Las cosas, además, se han banalizado. El arte es muy light, muy gracioso, curioso. Nunca ha sido eso. El arte nació del deseo de dar testimonio contra la condición humana.

–Pero se han abierto más galerías, hay más exposiciones. ¿Qué significa?
–Que la sociedad ha cambiado: intenta ser más culta, pero está equivocada. Me irrita mucho que las secciones culturales de muchos periódicos se llamen “Ocio y cultura”, como si la cultura fuera un aditamento al ocio. La cultura es una cosa viva por la que la gente sufre. La cultura ayuda a los demás.

–El arte es su protesta contra la muerte.
–Sin duda. Es un testimonio contra la mortalidad: todo pasa, pero el arte da testimonio.

–El arte le ha dado sentido a su vida.
–El único sentido que tiene mi vida es pintar. Hace más de 70 años que pinto y nunca he parado. Hay una responsabilidad. Uno se acostumbra a la idea de que está vivo para pintar, para testimoniar. Si no lo hace, está fallando.

–A los 91 años, ¿cuál es su legado?
–El único legado que puedo dar es haber trabajado toda mi vida. Es muy difícil saber si eso tiene valor. Con el tiempo se sabrá. Cuando uno está vivo hay muchas fuerzas dispares que complotan a hacer lo bueno o lo malo; pero, conforme pasa el tiempo, lo bueno queda y lo malo va desapareciendo.

–¿Cuál ha sido su balance?
–Imposible hacerlo. No sé si mi pintura es buena, si va a durar, de nada de eso estoy convencido. Vamos a ver qué pasa cuando me muera y pase el tiempo. El filtro que produce el tiempo es implacable.

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