Un hidrante por fábrica, dice Vera, director de operación de los bomberos. En incendio de El Agustino solo había dos.
Un hidrante por fábrica, dice Vera, director de operación de los bomberos. En incendio de El Agustino solo había dos.
Edición 2463: Miércoles, 16 de Noviembre de 2016

Agua a Gotas

Por: Silvia Crespo | La falta de agua fue uno de los problemas en los incendios de El Agustino y Cantagallo. Los hidrantes fueron insuficientes.

Un hidrante por fábrica, dice Vera, director de operación de los bomberos. En incendio de El Agustino solo había dos.
Un hidrante por fábrica, dice Vera, director de operación de los bomberos. En incendio de El Agustino solo había dos.

Alrededor de la fábrica de zapatos Pionnisan y el almacén del Ministerio de Salud había dos hidrantes y solo uno de ellos estaba operativo. Ello dificultó el abastecimiento de agua para que los bomberos pudieran sofocar el incendio. En el siniestro ocurrido en la zona de Cantagallo ningún hidrante estaba operativo porque no tenían el caudal suficiente de agua.

“En las puertas de las fábricas se deberían poner hidrantes. Cada edificio grande debería tener uno. Además se debe educar a la población y hacer comités contra incendios”, asegura Manuel Vera, director general de Operación del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú.

Ante la falta de agua y la poca presión, un hidrante (30 libras de presión) puede llenar un camión de bomberos de 1,000 galones en una hora con cuarenta minutos. La misma cantidad de agua se acaba en tan solo cuatro minutos, una manguera tiene una salida de 250 galones por minuto.

En un incendio Sedapal ordena direccionar el agua de las tuberías a los hidrantes más cercanos al siniestro. Esto permite que la presión del agua aumente, pero la llegada del agua puede demorar alrededor de 30 minutos.

“Fuera del circuito de Lima, por ejemplo en Comas o San Martín de Porres hay muy pocos”, recuerda Vera con respecto a los hidrantes.

Cuando una unidad de bomberos llega al siniestro la central les informa la ubicación de los hidrantes más cercanos. El problema es que los ciudadanos dañan los hidrantes y en algunos mercados los vendedores construyen tiendas sobre ellos, haciendo más difícil su ubicación.

“En Lima hace falta el agua y los niveles de presión no son los óptimos”, precisa William Reyes, teniente de la Estación de Bomberos Cosmopolita Nº 11 en San Borja. Reyes estuvo en el incendio de Cantagallo y tuvo que abastecer un camión de bomberos en un hidrante ubicado cerca al Congreso. La operación demoró alrededor de dos horas.

Además Sedapal apoya con el envío de cisternas que contienen 10 mil galones de agua. Pero nunca es suficiente. “Desearíamos que hubiera más agua. Mientras que van y vienen las cisternas son intervalos de 10 o 15 minutos y ahí el fuego renace otra vez”, dice Vera. Según norma en las urbanizaciones debería haber un hidrante por manzana, la presión óptima del agua debería ser de 70 libras. Hasta que eso no cambie el agua seguirá siendo insuficiente.

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