Augusto Baertl al frente de la empresa desde hace dos años. Estudio “forense” encontró participación con Club de la Construcción.
Augusto Baertl al frente de la empresa desde hace dos años. Estudio “forense” encontró participación con Club de la Construcción.
Edición 2593: Jueves, 6 de Junio de 2019

El Club de la Delación

Graña y Montero canta tras hallazgos de auditorías internas, pero sus exdirectivos no están incluidos en acuerdo de colaboración.

Augusto Baertl al frente de la empresa desde hace dos años. Estudio “forense” encontró participación con Club de la Construcción.
Augusto Baertl al frente de la empresa desde hace dos años. Estudio “forense” encontró participación con Club de la Construcción.

Graña y Montero es la principal constructora del país. En los últimos años, también se convirtió en una de las empresas más controversiales. Su asociación con Odebrecht en proyectos clave llevó a cuatro meses de prisión preventiva a sus exdirectivos José Graña Miró Quesada y Hernando Graña.  

Recién se conoce ahora, pero la empresa inició los trámites de colaboración eficaz con la Fiscalía desde noviembre del año pasado. Los dos mencionados Graña no son parte del acuerdo y siempre han negado haber cometido delitos. El proceso ha sido dirigido por Augusto Baertl, que fue elegido presidente del directorio en marzo del 2017. 

Tras el ingreso de Baertl, primero, se realizó una investigación “forense” independiente a cargo del estudio de abogados estadounidense Simpson y Tatcher. En ese punto se abordaron seis “puntos de contacto” de la empresa peruana con la brasileña Odebrecht: la Carretera Interoceánica IIRSA en sus tramos 1 y 2, las líneas 1 y 2 del Metro de Lima, el proyecto Chavimochic y el Gasoducto Sur Andino.

Para el efecto, se recabaron todos los dispositivos que pudieron registrar rastros de pagos irregulares entre todos los que trabajaron en el periodo que va del 2011 y 2014: discos duros, teléfonos, IPads. La investigación duró siete meses y no tuvo hallazgos. Hubo, sin embargo, limitantes. Quedó claro que las decisiones importantes en los proyectos con Odebrecht fueron tomadas por los principales directivos y los mandos medios no contaban con mucha información. La relación con los brasileños fue, en ese orden de ideas, marcadamente asimétrica.

José Graña, expresidente del directorio bajo investigación.
José Graña, expresidente del directorio bajo investigación.

Pero en el camino, primero por parte de Indecopi y luego por el lado de la Fiscalía, se comenzó a desarrollar el caso del Club de la Construcción. Ya los abogados gringos estaban fuera de la figura y el año pasado entró a tallar el Estudio Hernández & Cia. Abogados, que se incorporó al proceso de investigación. El período de estudio tuvo mayor cobertura y retrocedió aproximadamente hasta el año 2005.

Lo que se encontró es que GyM participó en el mencionado club, que en un principio fue definido como un mecanismo de turnos y concertación de precios. Las empresas acordaban entre ellas para definir quién ganaba las obras y los demás presentaban propuestas “blandas” para simular competencia.

El principal cambio en el camino llegó con el arribo al poder de Ollanta Humala en el 2011. En ese momento el Club de la Construcción se habría convertido en un sistema de colusión, en el que los actores estatales –en el MTC y Provias– establecieron el monto de coimas de 2.92% por presupuesto de cada obra.

Figura central habría sido el exministro del MTC, Carlos Paredes, a quien el fiscal Germán Juárez sindica por haber recibido US$ 17 millones del Club, en coordinación con su hermano José Paredes, actualmente con prisión preventiva en Castro Castro, Carlos García Alcázar, exasesor del MTC, y Rodolfo Prialé, intermediario del Club.  

Lo que la nueva investigación interna encontró es que, de los 29 proyectos de Club investigados por Fiscalía en el periodo 2011-2014, GyM solo ganó en uno como cabeza de consorcio. Y en ese proyecto se encontraron desvíos de fondos no justificados, que correspondían al famoso 2.92%. Hay que recordar que mucho se ha especulado sobre los pocos proyectos que la empresa ganó durante el gobierno de Humala, lo que fue relacionado con el rol de Graña Miró Quesada como influyente accionista del Grupo El Comercio. Las empresas peruanas más activas en el Club fueron Cosapi, Obrainsa e ICCGSA.  

Tras cuatro meses de revisiones, en noviembre del año pasado, los directivos de GyM trasladaron todos los hallazgos y documentos a la Fiscalía.

La nueva investigación también volvió a enfocarse en las obras en consorcio con Odebrecht, y tampoco encontró nuevos indicios. Para la Fiscalía, el reparto desproporcionado de utilidades en los proyectos de la Interoceánica y del Metro de Lima –donde GyM fue socio minoritario de Odebrecht– evidencia que estuvo al tanto de las coimas y que pagó su parte de las mismas a través de su reducción de utilidades. Jorge Barata, mientras tanto, ofreció declaraciones inconsistentes al respecto (CARETAS 2518).  

Sin embargo, GyM se ha puesto en el escenario más complejo y ya aseguró los montos de las posibles reparaciones civiles, incluso para las obras en las que se asoció con Odebrecht. En la Fiscalía han dejado en claro que no encubrirán a nadie.

Pinheiro vuelve a declarar. Exministro Paredes hasta el cuello.
Pinheiro vuelve a declarar. Exministro Paredes hasta el cuello.

ENTRA OAS
A partir del 2011, la brasileña OAS también ingresó al Club de la Construcción. Un caso clave es el de la carretera Quilca-Matarani, inaugurada por Humala en diciembre de 2015, en una ceremonia a la que asistió su esposa Nadine Heredia, congresistas y autoridades arequipeñas.

La carretera de 94.5 kilómetros costó S/ 659 millones, muy por encima de los S/ 553 millones por la que en marzo de 2013 fue licitada al consorcio encabezado por OAS y también conformado por Obrainsa y Cosapi. El costo se incrementó en más de S/ 84 millones por ampliaciones de presupuesto y plazos, y en otros S/ 26 millones por arbitrajes que perdió el Estado.

Hubo cinco ampliaciones de presupuesto. Una de las más importantes, de S/ 23 millones, fue aprobada por Resolución Ministerial 644-2013, firmada por Paredes.

Por entonces, se encontró que, durante el ejercicio fiscal de ese año, OAS intentó justificar casi S/ 10 millones en pagos de servicios a las empresas Constructora Andreu Limitada y Bynkelor. Las operaciones fueron simuladas. Al año siguiente ocurrió algo similar, pero con un monto menor: S/ 2’654,616.

El expresidente de OAS, Leo Pinheiro, declarará nuevamente a los fiscales peruanos entre el 11 y 12 de junio. OAS es también actor central en el caso de los peajes en el Municipio de Lima.  

CAMBIOS ESTRUCTURALES
Mientras tanto, la constructora peruana que emplea a unas 15 mil personas viene atravesando profundas transformaciones. Como gerente general ingresó Luis Díaz Olivero y como gerente corporativo de Riesgos y Cumplimiento, Fernando Dyer. Tres cuartas partes de la primera línea de la empresa cambió. El renovado directorio pasó de reunirse de 5 a 12 veces al año. Se implementaron 7 comités y sistemas de controles y gobierno corporativo auditados externamente.

Del mismo modo, La estructura de la empresa es otra. Salieron a la bolsa para conseguir un aumento de capital y la operación concluyó el último 2 de abril. Necesitaban US$ 130 millones y levantaron US$ 170 millones, invertidos en la reducción del 66% de su deuda.

La familia “original” de los Graña, incluyendo el paquete de acciones que retiene Carlos Montero, pasó de controlar el 25% al 19% de las acciones. Las AFP ya tenían el 20% y se incorporaron Quimpac Corp, del grupo peruano Fishman, a través de Pacífico Corp con el 10% de la torta. También duplicó su participación, del 5% al 10%, la familia chilena Solari, propietaria de Falabella, por medio de Fratelli Investment Limited. El rubro de “otros” accionistas llega al 36%.

En las últimas semanas, GyM enfrentó el anuncio del alcalde de Lima, Jorge Muñoz, de dejar sin efecto el contrato para construir la Vía Expresa Sur. Muñoz añadió luego que la empresa estaría dispuesta a vender su concesión. 

Leer: Lima a Pata

Mientras tanto, desde mediados del año pasado, Graña y Montero ha ganado una docena de grandes contratos con mineras como BHP Billiton, Marcobre, Angloamerican y el Grupo Brescia. El mercado ha respondido a los cambios e incluso, tras el anuncio inicial del proceso de colaboración eficaz en IDL Reporteros, su acción subió en 4%. Pero la cuesta sigue arriba.