Descendió desde 96.4% hasta el 6% de aprobación. En Iquitos, en 1985, todo era expectativa.
Descendió desde 96.4% hasta el 6% de aprobación. En Iquitos, en 1985, todo era expectativa.
Edición 2587: Jueves, 25 de Abril de 2019

Voluntarismo al Balcón

Sus fracasos también fueron signos de los tiempos. La persistencia en la heterodoxia jaqueó su gobierno y el país.

Descendió desde 96.4% hasta el 6% de aprobación. En Iquitos, en 1985, todo era expectativa.
Descendió desde 96.4% hasta el 6% de aprobación. En Iquitos, en 1985, todo era expectativa.

¡Ha sido un buen mitin, carajo!”, remató el candidato con el rostro perlado por la lluvia cusqueña. Al frente comenzaba a disgregarse la masa en una plaza cuesta arriba y marcadamente humalista.
“¿Qué le pareció?”, inquirió con un grito al reportero, como quien busca validar una descarga de pura adrenalina.    

La joven avalancha carismática de 1985.
La joven avalancha carismática de 1985.
El mejor Alan García candidato fue el de la campaña por la presidencia de la República en el 2006. Puede argumentarse que la joven avalancha carismática de 1985 fue de más impacto. O que la elección del 2001 tuvo un pico de mayor dramatismo con su regreso al país tras casi una década de ostracismo.

Pero el 2006 fue el año en el que trazó su estrategia con el estigma en contra y ganó su entrada a Palacio por segunda vez. Siempre proclive a su propio emplazamiento épico, recurrió a la lección napoleónica del triunfo en Austerlitz a partir de la toma de la llanura de Pratzen. Desde allí, el gran corso pudo atacar tanto a rusos como austríacos. García se paró en su Pratzen de campaña para golpear tanto al puntero Ollanta Humala como a Lourdes Flores. Como ocurrió en el 2001, superó a Lourdes, que era la favorita para pasar a segunda vuelta, por menos de un punto porcentual de votos. A ella la puso contra las cuerdas como “la candidata de los ricos”. A él lo encasilló como el gallo no tan de tapada del chavismo.

En Piura, en noviembre de 1989 (abajo), todo era decepción. Y rumores de golpe.
En Piura, en noviembre de 1989 (abajo), todo era decepción. Y rumores de golpe.

García también se refería a los “puntos de irradiación” electorales, influidos por fenómenos como la migración. Calculó que el que ganaba el norte de Cajamarca, Puno y San Juan de Lurigancho se llevaba la elección. En esa campaña viajó más de 20 veces a la siempre contreras región altoandina (“la gota china”), pero igual perdió allí. De todas maneras, la teoría sonaba muy entretenida.

En esa campaña pudo comprobarse también que el candidato escuchaba con atención a su equipo. No era lo que se recordaba del Alan de 1985. Esta vez, era frecuente conversar sobre campaña con su asesor, el publicista Hugo Otero, y luego escuchar al candidato repetir los mismos conceptos en el discurso.

Pilar Nores fue un activo de su carrera política. Se separaron antes de terminar el gobierno. Derecha, en la campaña de Alan el converso, Del Castillo disipó temores empresariales.
Pilar Nores fue un activo de su carrera política. Se separaron antes de terminar el gobierno. Derecha, en la campaña de Alan el converso, Del Castillo disipó temores empresariales.

Del mismo modo, Jorge del Castillo se encargó de disipar los temores de la clase empresarial. Para la segunda vuelta, sin embargo, evitaron gestos que los asociaran explícitamente a la derecha. Ya tenían la mayoría de ese voto. La diferencia fue ajustada, 48% a 43% de votos válidos.

En su segundo gobierno, el PBI alcanzó 8% de crecimiento anual y en el 2008 sorteó la fenomenal crisis económica internacional con templanza. Su perspectiva internacional fue otra. Viajó menos pero impulsó la creación de la Alianza del Pacífico entre Chile, Colombia y México. La demanda contra Chile ante La Haya por el límite marítimo cerró un capítulo histórico con solvencia. La permanencia de José Antonio García Belaunde como canciller durante todo el gobierno marcó la continuidad de la política exterior.

Con su socio Andrés de los Ríos fundó Garydel en París, durante el exilio.
Con su socio Andrés de los Ríos fundó Garydel en París, durante el exilio.

También enfrentó episodios como el del Baguazo y los Petroaudios. Se redefinió políticamente como un animador de las inversiones y un optimista empedernido, lo que no es poca cosa en medio de las taras nacionales. Los adversarios lo ubicaron en el conservadurismo a rajatabla y le fue casi imposible volver a empinar su Pratzen de centro. Su decisión del acercamiento geopolítico al Brasil lo llevó a visitar a Lula da Silva como presidente electo. En las circunstancias actuales, hoy resuenan ecos premonitorios (otro puente brasileño: en su testamento político (1954), Getulio Vargas escribió que “sigo el destino que me he impuesto”. En el suyo, AGP considera que “ya cumplí la misión que me impuse”).

Villanueva, referente del APRA, murió en 2013. Pasó temporadas en Palacio.
Villanueva, referente del APRA, murió en 2013. Pasó temporadas en Palacio.

Paradójicamente, a pesar de los resultados del segundo gobierno, su partido quedó mucho más debilitado que la primera vez. Las luchas intestinas, con Del Castillo y Mulder en orillas opuestas, no encontraron en él a un árbitro equilibrado. Sus últimos impulsos políticos fueron consumidos en seguir influyendo decididamente en el partido.

Cierre de la campaña del 2006 en Paseo de la República. El centro ayudó al estratega.
Cierre de la campaña del 2006 en Paseo de la República. El centro ayudó al estratega.

En los últimos años se preciaba de ser un autor best seller en el país, competidor en ventas con Mario Vargas Llosa. Publicaba libros desde que comenzó su carrera política e incluso hizo esfuerzos teóricos más recientes para explicar por qué no se había alejado doctrinariamente de Haya. Pero tras dejar la Presidencia sacó en rápida sucesión “Pizarro, el rey de la baraja”, “Pida la Palabra”, “Confucio y la globalización” y “90 años de aprismo”. A CARETAS le respondió la duda prolífica: no escribía, hablaba. Dictaba y dictaba a su secretaria. Sobre eso corregía.

Por cierto, no estaba por terminar su libro de memorias. Lo dejó acabado. Según contó el constitucionalista Domingo García Belaunde, se llamará “Metamemorias”.

Federico Dantón nació (polí  ticamente) bajo los flashes.
Federico Dantón nació (polí  ticamente) bajo los flashes.

Su vida personal había cambiado dramáticamente. La llegada de su hijo Federico Dantón, pasto noticioso en 2006, precedió la separación definitiva de Pilar Nores, su esposa desde 1983, gran activo de su carrera política y con quien mantuvo una buena relación hasta el final. La madre de Federico, Roxanne Cheesman, fue la última persona que llamó antes de dispararse en la sien. Además de palabras amorosas, en esos segundos finales “Cuqui” se despidió con un pedido desgarrador: “Hazlo bien”.