Martín Vizcarra ante el esqueleto del Tyrannosaurus rex en el Museo Real de Ontario, 2012. Derecha, desafió las gélidas temperatitas de Toronto con un terno de verano.
Martín Vizcarra ante el esqueleto del Tyrannosaurus rex en el Museo Real de Ontario, 2012. Derecha, desafió las gélidas temperatitas de Toronto con un terno de verano.
Edición 2574: Jueves, 24 de Enero de 2019

El Presidente y los Dinosaurios

Escribe: Marco Zileri | El presidente Martín Vizcarra, primus inter pares en la política criolla. Un viaje a Canadá en el 2012 reveló parte de su personalidad.

Martín Vizcarra ante el esqueleto del Tyrannosaurus rex en el Museo Real de Ontario, 2012. Derecha, desafió las gélidas temperatitas de Toronto con un terno de verano.
Martín Vizcarra ante el esqueleto del Tyrannosaurus rex en el Museo Real de Ontario, 2012. Derecha, desafió las gélidas temperatitas de Toronto con un terno de verano.

Mucho antes de que Martín Vizcarra soñara con ser Presidente de la República, en marzo del 2012, el entonces gobernador regional de Moquegua fue invitado por la Cámara de Comercio Canadá-Perú a participar en la feria de prospección minera más grande del mundo, en Toronto, el Prospectors & Developers Association of Canada (PDAC). La feria convoca desde inicios del siglo XX a mineros de todo el planeta, siempre a mediados de marzo, fecha de retorno de las brigadas mineras que se internaban en aquel entonces en busca de mineral, aprovechando la superficie congelada de los lagos, con novedades ciertas o ficticias.

Hay cosas que no han cambiado en una centuria de prospección minera. La fiebre del oro, el bourbon a borbotones y la cartografía con una cruz marcando el lugar del presunto tesoro. Toronto era entonces la fuente de financiamiento de las expediciones mineras y el punto de retorno. Y Toronto es hoy la sede de la gran bolsa de valores de minerales. En la actualidad, se congregan anualmente en el centro de convenciones subterráneo de la metrópoli canadiense, inversionistas del mundo entero para exhibir sus logros, a buen recaudo del frío ártico que campea en la superficie y golpea el esternón como un mazo de hielo.

Era la primera vez de Vizcarra en el hemisferio norte. Y a semejante temperatura. El cielo azul y despejado puede haberlo inducido al engaño. Nos tocó alojarnos en el mismo hotel. En las primeras horas nos dimos el encuentro en el lobby con Carlos Diez Canseco y otros peruanos de la delegación para recorrer el vecindario. Hubo visitantes previsores que tenían un grueso y elegante sobretodo; otros, chompas de alpaca y casacas térmicas. Pero Vizcarra solo llevaba puesto un sencillo terno de verano. Ni siquiera una chalina.

–Cúbrase –le recomendó una voz amistosa. Puede pescar una pulmonía.

–No pasa nada –restó importancia Vizcarra a la advertencia.

Y así fue.

Vizcarra había sido invitado a la mayor feria de prospección minera.
Vizcarra había sido invitado a la mayor feria de prospección minera.

Durante cuatro días y sus gélidas noches, Vizcarra desafió el invierno canadiense a pecho descubierto, el esternón apenas protegido por una diminuta célula de identificación. Y sobrevivió. Ahora lidera un país. Ya entonces el líder moqueguano tenía esa manera de caminar erguida que unos interpretaron como una invitación al suicidio, pero que no era sino el andar de un hidalgo provinciano a quien la ventisca helada golpeaba a barlovento.

Vizcarra y los dinosaurios

En 2012, las marchas y contramarchas del frustrado proyecto cuprífero Conga, en Cajamarca, dominaban la agenda minera. A tal punto que la mesa de diálogo convocada en Moquegua por su presidente regional con la minera Anglo American, para la exploración de Quellaveco –gatillada por el “Moqueguazo” el año previo–, estaba fuera del radar de Lima. Debido a Conga cayó el Gabinete Lerner en los primeros seis meses de la presidencia de Ollanta Humala, y ahora el gobierno ofrecía a Cajamarca un agresivo programa de inversión pública.

“El gobierno es Conga-dependiente”, criticó Vizcarra en Canadá sobre la política de Humala.
Y tuvo razón.

La promesa de inversión pública no ablandó a ‘Goyo’ Santos, presidente regional de Cajamarca y antiminero radical, y en julio estalló la revuelta en Celendín con un saldo de cinco personas muertas. Mientras tanto, como en la fábula de la cigarra y la hormiga, la mesa de diálogo en Moquegua avanzó hasta alcanzar un sofisticado acuerdo social en septiembre del 2012, que hoy rinde sus frutos.
Mientras que el mineral en Conga sigue bajo tierra, en Moquegua, Anglo American inició el desarrollo de la mina de cobre de Quellaveco el último trimestre del año pasado. Y el paciente artífice de aquel diálogo fue el actual Presidente de la República.

Nos escapamos la última tarde de nuestra estadía en Canadá al Museo Real de Ontario, y nos detuvimos impresionados ante el esqueleto mayúsculo de un Tyrannosaurus rex. A la luz de los acontecimientos futuros, era la metáfora de una especie política que hoy está en vías de extinción. Una que no sobrevivió a la era del hielo en las encuestas.