Martín Vizcarra juró como presidente el 23 de marzo. Lo de los nueve meses siguientes fue un parto.
Martín Vizcarra juró como presidente el 23 de marzo. Lo de los nueve meses siguientes fue un parto.
Edición 2571: Viernes, 28 de Diciembre de 2018

Martín Vizcarra: Ajedrez Moqueguano

Presidente de la República trastocó expectativas y descolocó a la clase política que lo puso en Palacio.

Martín Vizcarra juró como presidente el 23 de marzo. Lo de los nueve meses siguientes fue un parto.
Martín Vizcarra juró como presidente el 23 de marzo. Lo de los nueve meses siguientes fue un parto.

Pedro Pablo Kuczynski lo quiso en su plancha y, sorprendido por su capacidad, le dio el control de la campaña. En su gobierno, sin embargo, fue rezagado. Volvió a reemplazarlo –y cumplió un papel en su renuncia, engranada por el actual primer ministro– pero comenzó con ambivalencia. Los escándalos de corrupción le presentaron la oportunidad dorada para sacudirse del corsé del fujimorismo y poner al Congreso, de lamentable actuación los últimos años, contra la pared. Aunque el 2019 se le presenta con desafíos muy distintos y déficits de gestión imposibles de disimular, además de un gabinete pobremente percibido, encontró su norte en la cruzada anticorrupción y enganchó con el sentimiento ciudadano. Quienes lo conocen apuntan a la experiencia de la gobernación regional de Moquegua, donde ataques y cuchillazos deben responderse al momento, sin muchos miramientos. Ha tenido la virtud de jugar todo su partido en la cancha constitucional y legal, aunque hay quienes señalan que se acerca a los bordes. Su insistencia en prometer que no buscará ningún tipo de “interpretación auténtica” que le permita quedarse en el puesto más allá del 28 de julio del 2021, le dotan de una legitimidad adicional que no puede ser puesta en duda. Si bien ahora le toca demostrar que el poder y las encuestas no lo han mareado –¿aguanta sombras?–, ha quedado claro que el moqueguano no vino a dormir la siesta.