Presidente uruguayo Tabaré Vásquez: “Nos tomaremos el tiempo que sea necesario”.  Derecha, apristas adelantan que, según la Convención de Caracas, si el asilo es rechazado Uruguay no puede dejar a García así nomás, de patitas en la calle.
Presidente uruguayo Tabaré Vásquez: “Nos tomaremos el tiempo que sea necesario”. Derecha, apristas adelantan que, según la Convención de Caracas, si el asilo es rechazado Uruguay no puede dejar a García así nomás, de patitas en la calle.
Edición 2567: Jueves, 29 de Noviembre de 2018

Extremo Oriente

Tira y afloje en Uruguay, García busca tercera vía y caso de Lula se convierte en precedente interrumpido de asilo.

Presidente uruguayo Tabaré Vásquez: “Nos tomaremos el tiempo que sea necesario”.  Derecha, apristas adelantan que, según la Convención de Caracas, si el asilo es rechazado Uruguay no puede dejar a García así nomás, de patitas en la calle.
Presidente uruguayo Tabaré Vásquez: “Nos tomaremos el tiempo que sea necesario”. Derecha, apristas adelantan que, según la Convención de Caracas, si el asilo es rechazado Uruguay no puede dejar a García así nomás, de patitas en la calle.

A sus 69 años, Alan García recobra su sitial como el primer actor en la tarima de la política nacional.
No quiere decir que tenga más posibilidades presidenciales ni que la población le tenga afecto. El 85% lo califica negativamente en la última encuesta nacional del Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
Pero un actor principal también puede ser un villano. Al menos a los ojos de la audiencia.   

El consultor político argentino Luis Costa Bonino, que ha trabajado en el país, tuitea irónico que “todos los políticos del Perú están en Montevideo, con el objetivo de demostrar que lo de Alan García no tiene nada de político”.

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Y sí, aunque lo de García no sea persecución política, tiene mucho de político. El cardenal Pedro Barreto volvió a recordar que su designación papal no fue gratuita y definió una posición opuesta a la de su par Juan Luis Cipriani. Barreto considera el pedido de asilo al gobierno de Uruguay como “una vergüenza”. Cipriani lo calificó como “una herramienta de la democracia”. El vídeo del monseñor en RPP fue lo único que García tuiteó en la semana, además de su pesar por la muerte de Enrique Bernales.

Fiscal José Domingo Pérez.
Fiscal José Domingo Pérez.
El presidente uruguayo Tabaré Vásquez declaró el lunes 26 que “nos tomaremos el tiempo que sea necesario porque no está estipulado un tiempo para que el país que recibe a un refugiado político, que es la condición actual de Alan García, se tenga que expedir”. Aseguró que tomará la decisión “teniendo en cuenta los elementos jurídicos”.

Su canciller, Rodolfo Nin, dijo a EFE que “es una decisión difícil, sin lugar a dudas”. Añadió que “Uruguay hizo lo que tiene que hacer, acoge la solicitud de asilo porque vino un expresidente, golpeó la puerta de la embajada de territorio nacional y dijo: ‘vengo a pedir asilo porque me están persiguiendo. Uruguay, recogiendo una honrosa tradición que tiene de hace muchísimos años, dijo: ‘pase’”.

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PERSECUCIÓN Y PREVENTIVA
García y sus colaboradores redoblaron el argumento de la persecución política al insistir en que el enfrentamiento del Ejecutivo con el Fiscal de la Nación, Gonzalo Chávarry, expresa el rompimiento de la separación de poderes. Añaden que el fiscal José Domingo Pérez actúa como aliado del Ejecutivo y que el impedimento de salida del país ordenado contra el expresidente es la muestra.

Pero esa hipótesis pasa por alto que Chávarry empoderó a Pérez cuando el presidente Martín Vizcarra ya lo criticaba duramente por asumir el cargo a pesar de haber sido vinculado al exjuez César Hinostroza, apresado en España.

Augusto Arzubiaga, embajador en Uruguay.
Augusto Arzubiaga, embajador en Uruguay.

El gobierno de Martín Vizcarra remitió la información sobre el caso y aseguraron que en el país existe democracia plena con separación de poderes y nada de persecución política. Resultan relevantes las opiniones de exministros de García, como la vicepresidenta Mercedes Aráoz –quien si se voltea la lógica sería perseguida por Chávarry– y el excanciller y exministro de Defensa, Allan Wagner. Por cierto, el embajador peruano en Uruguay es Augusto Arzubiaga, yerno de Wagner.   

Tema distinto es el abuso de la prisión preventiva, al que García ha aludido. Pero en su caso no se llegó a dictar. En el Equipo Especial de la Fiscalía aseguran que tampoco se iba a hacer.

Sencillamente porque no tenían elementos suficientes. La misma medida restrictiva pesa contra la exalcaldesa Susana Villarán –ciertamente, más comprometida hasta el momento por haber recibido U$ 3 millones de Odebrecht en su campaña contra la revocatoria– y contra Miguel Atala, exvicepresidente de Petroperú en el segundo gobierno aprista, complicado por una sospechosa venta de un terreno, pagado en Andorra, que terminó en manos de Odebrecht.

Residencia con menos movimiento.
Residencia con menos movimiento.
La conferencia por la que García habría recibido US$ 100 mil de Odebrecht tiene la virtud estratégica, para la Fiscalía, de ubicar a García por primera vez en el incómodo escenario de la famosa Caja Dos. Hasta ahora, la pieza de información más relevante era la declaración de Marcelo Odebrecht, quien dijo que García lo animó a comprarle el proyecto del Gasoducto del Sur a Kuntur.

Pero no hay mucho más que eso. Excepto, claro, las millonarias interrogantes que penden sobre el caso del Metro de Lima, donde según Carlos Nostre, exjefe del proyecto, se pagaron hasta US$ 24 millones en coimas. Casi el triple de lo ubicado hasta ahora en las cuentas del ex viceministro Edwin Luyo y otros ex funcionarios del gobierno de García.

Leer: La pregunta de los US$24 millones

EL CASO DE LULA
El caso del expresidente Lula da Silva, quien actualmente cumple una condena de 12 años por corrupción, es un antecedente de singular importancia para los apristas.

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En noviembre de 2016, Vásquez declaró de visita en Brasil que “si se pide asilo político a través de la Cancillería y si corresponde con las normas internacionales Uruguay siempre va a actuar dentro de las normas. Por eso será el derecho internacional el que fije un determinado asilo. Dentro de la Constitución y las leyes Uruguay todo, fuera de eso nada”.

Embajador Carlos Barros es “colorado”.
Embajador Carlos Barros es “colorado”.

Por entonces, la prensa brasileña especulaba con la posibilidad de que Lula pidiera asilo a Uruguay, y que incluso su hijo se había enrolado como preparador físico del club de fútbol uruguayo Juventud Las Piedras para preparar el exilio de su padre.

Más aún, en un vídeo de abril grabado con el sindicato metalúrgico, a poco de entregarse a la justicia, Lula admitió que “pude haber huido. Estuve en la frontera entre Paraguay y Brasil, estuve en Foz do Iguazú, vecino de Uruguay y de Argentina. Yo podría haber salido, podría haber ido a una embajada”. 

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