Sharmely Bustíos y Marco Zileri, director de CARETAS, en el lugar donde Bustíos y Rojas fueron emboscados por militares en Huanta.
Sharmely Bustíos y Marco Zileri, director de CARETAS, en el lugar donde Bustíos y Rojas fueron emboscados por militares en Huanta.
Edición 2567: Jueves, 29 de Noviembre de 2018

En el Lugar de la Barbarie

Escribe: Marco Zileri | Romería en memoria del periodista de CARETAS Hugo Bustíos a 30 años de su asesinato.

Sharmely Bustíos y Marco Zileri, director de CARETAS, en el lugar donde Bustíos y Rojas fueron emboscados por militares en Huanta.
Sharmely Bustíos y Marco Zileri, director de CARETAS, en el lugar donde Bustíos y Rojas fueron emboscados por militares en Huanta.

Sharmely Bustíos, Teresa Huicho de la Asociación de Familiares Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos (Anfasep), Janet Matta de Comisedh de Ayacucho y Celia Bustíos.
Sharmely Bustíos, Teresa Huicho de la Asociación de Familiares Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos (Anfasep), Janet Matta de Comisedh de Ayacucho y Celia Bustíos.
El Sol pega fuerte, la tierra del camino Huanta – Erapata está reseca; el recuerdo vivo. En el punto donde fue asesinado Hugo Bustíos el 24 de noviembre de 1988 se erige hoy una cruz, y piedra sobre piedra se ha levantado una saywa conmemorativa con frases alusivas al crimen del periodista de CARETAS asesinado por militares 30 años atrás. Sharmely y Celia Bustíos, hijas de Hugo, familiares y amigos, e Isabel Rodríguez Chipana, la testigo clave del último y penoso juicio por el asesinato a mansalva del hombre de prensa, estaban presentes en la romería.  

Leer: La Niña de Huanta

Bustíos fue emboscado cuando atravesaba en su moto el paraje una mañana igual de diáfana que la del sábado último, aproximadamente a la misma hora: once de la mañana. Él y su acompañante, el también periodista Eduardo Rojas, heridos por los proyectiles disparados desde ambos flancos del camino por cuatro atacantes, rodaron por el suelo. Tres balazos alcanzaron el cuerpo de Rojas; otro impactó en la cámara fotográfica que llevaba en volandas. Bustíos quedó inerme en el piso al lado de su motocicleta, las llantas aún girando en el aire. “¡Corre, Eduardo, escapa, estos no son senderistas!”, gritó. Una silueta enorme y desgarbada emergió de atrás de una tapia, se le acercó, y con espantosa sangre fría le colocó una carga explosiva, seguida de un ominoso silencio que dura hasta la fecha. Era el capitán del Ejército Amador Vidal Sambento, “Ojos de Gato”.

Ysabel Rodríguez Chipana, testigo clave de la Fiscalía, quien afirmó ante la Corte que identificó a Daniel Urresti entre los atacantes del periodista.
Ysabel Rodríguez Chipana, testigo clave de la Fiscalía, quien afirmó ante la Corte que identificó a Daniel Urresti entre los atacantes del periodista.

En 2007, la Corte Suprema sentenció a Vidal Sambento y al comandante del cuartel militar de Castropampa, Víctor La Vera, a 15 y 17 años de prisión, respectivamente, por el asesinato de Bustíos. Ambos fueron liberados por “buen comportamiento” menos de cuatro años después. Ninguno de ellos reveló quiénes más participaron en el crimen del hombre de prensa.

Ver el especial: El Caso Bustíos: la historia completa 

En 2013, Ojos de Gato incriminó a Daniel Urresti como otro de los autores del asesinato. La testigo clave de la Fiscalía, Ysabel Rodríguez Chipana, lo identificó ante la Corte como uno de los atacantes que se parapetó en su casa antes del ataque. Urresti tenía el grado de capitán y era el jefe de Inteligencia (SO2) del cuartel militar de Castropampa, en Huanta, en 1988. Su nombre de guerra era “Arturo”. Rodríguez Chipana asegura haber sido agredida sexualmente por él en dos oportunidades en los días posteriores al crimen, lo que explicaría su silencio durante largos años. Recuerda haberse levantado al amanecer para segar alfalfa y alimentar a sus cuyes el día del atentado. El asesinato de una vecina y su hijo a menos de un kilómetro de distancia esa misma madrugada había sembrado de terror la campiña. Sendero Luminoso había decretado paro armado. Los periodistas Bustíos y Rojas se dirigían al lugar del crimen cuando fueron embocados.

Minutos antes, los atacantes vestidos con jeans y polos blancos habían descendido de un camión portatropas según la versión de múltiples testigos, incluida Rodríguez Chipana. Una primera patrulla militar se encontraba a un extremo del camino, en el escenario de aquel primer crimen; otra marchaba hacia el lugar por el extremo opuesto, en un radio de un kilómetro de distancia de la emboscada a Bustíos. A pesar del estruendo, los perpetradores del ataque a los periodistas fugaron. La primera en llegar al lugar de los hechos fue la patrulla militar. Cuando lo hizo, no encontró evidencias balísticas y hasta el rollo de película de la cámara de Bustíos había desaparecido. Despojos del cuerpo del periodista fueron hallados en lo alto de los árboles.

Periodista y colega de Bustíos, Alejandro Coronado: “La muerte nos acechaba”.
Periodista y colega de Bustíos, Alejandro Coronado: “La muerte nos acechaba”.

En las décadas en que el Ejército intentó encubrir el crimen de Bustíos, Urresti escaló en el escalafón militar hasta alcanzar el grado de general, luego ministro del Interior con Ollanta Humala y, por último, candidato a la alcaldía de Lima por Podemos Perú en las elecciones de octubre pasado. A pesar de ser el jefe de Inteligencia del cuartel, tampoco él reveló la identidad de los demás militares que participaron en el homicidio durante el proceso judicial.

El 4 de octubre pasado, el colegiado B de la Sala Penal Nacional integrada por los magistrados Miluska Cano, Omar Pimentel y Otto Verapinto, exculpó a Urresti. Los deudos de Bustíos han apelado. El expediente se encuentra en la Corte Suprema.  “El día de la sentencia no fue el acusado, sino el candidato a la alcaldía de Lima, quien asistió a la Corte con una portátil que perifoneaba lemas a su favor. Pero la búsqueda de la verdad no ha terminado”, enfatizó Sharmely Bustíos el sábado 24 pasado.