Lunes 8, un día antes de que el presidente se declare contra la bicameralidad, participó con titular del Legislativo, Daniel Salaverry, en Día de la Marina.
Lunes 8, un día antes de que el presidente se declare contra la bicameralidad, participó con titular del Legislativo, Daniel Salaverry, en Día de la Marina.
Edición 2560: Miércoles, 10 de Octubre de 2018

¿Todos a Bordo?

El referéndum iba viento en popa. Pero el Presidente le dio una vuelta de tuerca al oponerse a proyecto de bicameralidad.

Lunes 8, un día antes de que el presidente se declare contra la bicameralidad, participó con titular del Legislativo, Daniel Salaverry, en Día de la Marina.
Lunes 8, un día antes de que el presidente se declare contra la bicameralidad, participó con titular del Legislativo, Daniel Salaverry, en Día de la Marina.

En el 139º aniversario del Combate de Angamos, la memoria de Grau convocó a los poderes que habían estado distanciados. El presidente de la República, Martín Vizcarra, y el titular del Legislativo, Daniel Salaverry, coincidieron el lunes 8 en la ceremonia que también celebra los 197 años de creación de la Marina de Guerra.

En su discurso, Vizcarra exclamó que “el Perú vive actualmente una etapa de reafirmación de sus valores democráticos, el pueblo está diciendo su futuro y lo está haciendo con entusiasmo y convicción, por ello el próximo 9 de diciembre los peruanos también se pronunciarán en el referéndum sobre reformas constitucionales que son fundamentales para el país”.

Todos parecían estar a bordo. Pero era demasiado bonito para ver verdad. O demasiado aburrido.
En la madrugada del jueves 4 de octubre el pleno del Congreso aprobó la última de las reformas constitucionales propuestas por el Ejecutivo, que era la prohibición de reelección consecutiva parlamentaria.

La incertidumbre se había prolongado hasta ese momento. Una sala de la Corte Suprema dio a conocer la mañana anterior la anulación del indulto de Alberto Fujimori. Cundió la especulación de cuál podía ser la reacción de Fuerza Popular ante el referéndum propuesto por el Ejecutivo.
Pero no fue así.     

Esa misma noche del jueves 4, el presidente se declaró en TV Perú conforme con el resultado. “No solamente yo estoy satisfecho”, dijo, “sino el Poder Ejecutivo al cual represento”.

Anulación de indulto subió tensión.
Anulación de indulto subió tensión.
El mayor entredicho estaba en la no reelección. El artículo 90-A quedó redactado de la siguiente manera: “Los parlamentarios no pueden ser elegidos para un mismo período, en el mismo cargo”.

Declaraciones de parlamentarios dieron cuenta rápidamente que allí estaba la trampa. El nuevo Congreso se llamará Parlamento Nacional y tendrá dos cámaras, de senadores y diputados. Es decir, en esa línea, es una nueva institución y los actuales congresistas podrían ser electos diputados, pues no sería el mismo cargo.

Vizcarra mostró en televisión una opinión de la comisión presidida por el ex canciller Allan Wagner en la que quedaba claro que “la prohibición de reelección comprende a los actuales congresistas”.

La triquiñuela recordaba a la de los alcaldes que pretendían reelegirse a pesar de la prohibición expresa, argumentando que se recortaban sus derechos a la participación y que la ley no aplicaba de manera retroactiva, es decir, a los elegidos antes de su expedición.

El Tribunal Constitucional descartó ambos argumentos y no había razón para no creer que, eventualmente, haría lo mismo en este caso.

Así que Vizcarra declaró su conformidad y se esperaba que ella se reflejara en la convocatoria a referéndum.

Pero algo cambió hacia el martes 9, cuando convocó a la consulta popular y declaró su oposición a la “desnaturalización” del proyecto de bicameralidad. Si bien el mecanismo de elección había quedado en discutirse más adelante con una ley de desarrollo, y si bien el presidente había aceptado el incremento de congresistas (180 en total y no los 130 de la propuesta original) bajo la condición de que no se aumente el presupuesto; objetó que no se aprobara la paridad de hombres y mujeres, y que se limitara la herramienta de contrapeso de la cuestión de confianza, que sería exclusivamente formulada por el primer ministro y ya no los ministros. Tampoco podría ser usada en relación con cuestiones legislativas.

De ese modo, Vizcarra declaró su apoyo a las tres primeras reformas, pero anunció que no apoyaría el retorno a la bicameralidad. Su voto será: sí, sí, sí, no.

Ahora eleva su voz como un ciudadano y ya no como el mandatario que puede cerrar el Congreso, pero es obvio que como están las cosas lleva las de ganar.

Vizcarra sacrificó la reforma política que muchos especialistas consideraban como la más importante, que era la bicameralidad, para salvar la que definitivamente puso a la ciudadanía de su lado, que es prohibir la reelección de congresistas.

Al no aprobarse el Senado y prohibirse la reelección, los testarudos parlamentarios actuales no tendrán ninguna posibilidad de repetir el plato.

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