Edición 2559: Jueves, 4 de Octubre de 2018

Candidato a la Cárcel

Juicio contra Daniel Urresti por el crimen de Hugo Bustíos llega a histórica sentencia. Elecciones de pronóstico reservado.

Foto inédita. Periodista Hugo Bustíos recoge las declaraciones de exfiscal de la Nación, César Elejalde.
Foto inédita. Periodista Hugo Bustíos recoge las declaraciones de exfiscal de la Nación, César Elejalde.
El jueves 27 de septiembre, a lo largo de una hora y 21 minutos, Daniel Urresti pronunció sus alegatos finales ante el Colegiado B de la Sala Penal Nacional. La lectura de la sentencia fue programada para una semana después, el jueves 4 de octubre a las 3 y 30 de la tarde. La fiscalía pide 25 años de cárcel contra Urresti por el asesinato del periodista de CARETAS, Hugo Bustíos, ocurrido en el pago huantino de Erapata, Huanta, el 24 de noviembre de 1988. Tres días después de la sentencia, Urresti podría ser elegido alcalde de Lima.
Esa es la disyuntiva. Alcalde o asesino. Al día siguiente, viernes 28, declaró que su candidatura “se acabó” de ser declarado culpable. Una promesa efectista pero vana. Si es sentenciado, incluso de apelar, irá directo a la carceleta.

Daniel Urresti, capitán “Arturo”, fue el jefe de inteligencia –S2– aquel fatídico 1988 en la base de Castropampa, Huanta.

A Bustíos lo emboscaron y asesinaron en el medio de un tramo corto en el Pago de Erapata, cuando cubría el crimen de una comadre, con una patrulla de la Guardia Civil a un extremo y un destacamento militar al otro (ver croquis). A pesar de ello, sus asesinos escaparon como si nada.

sentenciados La Vera (centro) y Vidal (derecha). Tribunal de Omar Pimentel, Miluska Cano y Otto Verapinto.
sentenciados La Vera (centro) y Vidal (derecha). Tribunal de Omar Pimentel, Miluska Cano y Otto Verapinto.

Los miembros de las fuerzas del orden estuvieron más preocupados en limpiar la zona de casquillos pero olvidaron algunos, de reveladora fabricación militar (CARETAS 2548).

Tras ser acribillado, fue atrozmente rematado con una carga explosiva para hacer creer que los asesinos fueron terroristas.

Ver el Especial: CASO BUSTÍOS: La Historia Completa

Siguieron días de encubrimiento, amedrentamiento de pobladores y entorpecimiento de las investigaciones del Ministerio Público. Uno de esos testigos, Alejandro Ortiz Cerna, fue asesinado seis meses después de dos balazos en la cabeza. Eduardo Rojas, colega que acompañaba a Bustíos y sobrevivió al ataque, aseguró siempre que los atacantes fueron militares y confirmó plenamente su versión antes de morir, tres años más tarde.

Y pasaron los años. Dos largas décadas de encubrimiento militar que culminaron con una primera sentencia contra Víctor La Vera Hernández, que se hacía llamar Javier Landa Dupont, y Amador Vidal Sanbento, “Ojos de Gato”, en el fuero civil en 2007.

A lo largo de su juicio, Urresti se adhirió a la defensa ya descartada de La Vera, jefe de la base, según la cual el crimen lo cometió Sendero Luminoso.

Tribunal de Omar Pimentel, Miluska Cano y Otto Verapinto.
Tribunal de Omar Pimentel, Miluska Cano y Otto Verapinto.

Ese argumento central termina siendo culposo y va contra los hechos de una larga secuencia de impunidad. El estamento castrense se negó a colaborar con el esclarecimiento del caso por casi 20 años. ¿Por qué iban a encubrir un crimen que no fue perpetrado por militares?

La autoría de efectivos del Ejército ha quedado plenamente acreditada por la Comisión de la Verdad y Reconciliación y luego en la primera sentencia de 2007, ratificada por la Corte Suprema. Así puede verse en el Lugar de la Memoria.

TESTIGO CENTRAL
Es la versión inicial del entonces encarcelado Vidal Sambento, “Ojos de Gato”, la que apunta directamente a Urresti y motiva una nueva investigación fiscal en 2009. Allí declaró inicialmente otro oficial en retiro, Edgardo Nicolás Montoya, quien era auxiliar de mantenimiento en la base y sostuvo que preparó el vehículo en el que Urresti salió con, entre otros, Johnny Zapata, conocido como “Centurión”.

El involucramiento de Urresti saltó a la luz pública cuando fue nombrado ministro del Interior, en julio de 2014. Casi en ese mismo momento se supo que La Vera postuló a un puesto en una entidad dependiente de la PCM.

Zona estaba cercada por Policía y Ejército, pero asesinos huyeron.
Zona estaba cercada por Policía y Ejército, pero asesinos huyeron.

1 Los periodistas Hugo Bustíos y Eduardo Yenny Rojas, camino a Erapata, se encuentran con una patrulla de la Guardia Civil a la que saludan y deciden adelantarse. Cuando llegan al lugar son atacados desde el viejo caserón de los Gálvez y la cocina de la testigo presencial Ysabel Rodríguez Chipana.
2 Bustíos y Rojas gritan: “No disparen, no disparen somos periodistas”. Pero les siguieron disparando. Hugo cae gravemente herido y grita: “¡Yenny, corre, corre, escápate, son militares!”.
3 Ante los gritos de Bustíos, se acerca Amador Vidal Sanbento, “Ojos de Gato”, para rematarlo con un explosivo que coloca sobre su pecho.
4 Eduardo, herido huye del lugar para pedir ayuda en la casa de Primitiva Jorge, asesinada la noche anterior junto a su hijo. Allí estaban sus familiares y una patrulla del Ejército. Desde el lugar del atentado hasta esta casa distan 500 metros aproximadamente.
5 Desde tempranas horas del 24 de noviembre, la casa de Primitiva Jorge era custodiada por
una patrulla del Ejército al mando del “Capitán Rogelio”, quien anteriormente había negado el acceso a la casa a los periodistas para que cumplan con su labor.
6 La testigo Ysabel Rodríguez Chipana no sólo vio llegar al grupo de militares entre los que se encontraban el capitán “Arturo” (Daniel Urresti) y “Centurión” (Jhony Zapata Acuña), sino que vio cómo se apostaron en la cocina de su casa y desde allí dispararon contra Hugo Bustíos.
7 La otra testigo Hilda Aguilar, desde el huerto de su casa, presencia el atentado y reconoce a Vidal Sanbento “Ojos de Gato” y a “Centurión”.
8 Alejandro Ortiz Cerna, mientras cortaba alfalfa para sus vacunos en la casa de Ysabel, escucha los disparos y ve cómo los militares emboscan a Bustíos y a Rojas. Huye desesperado hacía Huanta para avisar a Margarita Patino del asesinato de su esposo.
9 Los militares, tras cometer el crimen, se retiran del lugar y toman una vía que los conduciría directamente a la base militar de Castropampa.

En medio de testigos volteados, que cambiaron escandalosamente de versiones a lo largo del juicio,

Ysabel Rodríguez Chipana se ha mantenido siempre en su testimonio a pesar de haber sido constantemente atacada y difamada: asegura que vio a Urresti entre los asesinos de Bustíos y que este la violó en dos ocasiones en los días posteriores al crimen para evitar que lo delate.

Durante alegatos Urresti pidió perdón por “vehemencia”, que incluyó acoso a familiares y amenazas a testigos.
Durante alegatos Urresti pidió perdón por “vehemencia”, que incluyó acoso a familiares y amenazas a testigos.

El archivo de CARETAS  ha seguido exhumando evidencias después de todo este tiempo. Además de las fotografías de los casquillos de fabricación militar, otra imagen demuestra, a diferencia de lo que sostiene la defensa del exministro, que Rodríguez Chipana sí era una joven madre del lugar.

Urresti dedicó parte de sus alegatos a calificar a Rodríguez Chipana como una terrorista activa que firmó la ley de arrepentimiento en 1994. Ella lo niega y la Comisión de Derechos Humanos (COMISEDH) señala que no hay información de ninguna índole que la vincule con los terroristas,  pues incluso fue rondera, y que su nombre fue incluido por haber sido forzada a proporcionar alimentos a los terroristas. Añade que es uno de muchos ejemplos de la aplicación abusiva de esta ley.

Fiscal Luis Landa.
Fiscal Luis Landa.

“Soy uno de los casi 1,500 militares acusados por cosas que pasaron en la zona de emergencia”, lamentó Urresti. “No nos están enjuiciando de acuerdo a la vivencia en la que estábamos en ese momento”.

Urresti, el candidato a la alcaldía de Lima que dice estar en todas, sostiene que no salía nunca de la base, que no conocía a nadie y que vivía encerrado en su cuarto en aquellos días de violencia atroz.
Tampoco es que fuera muy necesario salir. Hubo 69 denuncias de desapariciones en la zona de influencia de la base de Castropampa en ese 1988. Allí destaca el terrible caso de Sonia Muñoz, por el que La Vera fue absuelto y que acaba de ser reabierto por una fiscal suprema.

POSIBLES MÓVILES
Urresti dedicó parte de sus alegatos en explicar sus evidentes contradicciones en sus declaraciones sobre Bustíos. Primero dijo que no lo conocía y que incluso recién se enteró de su muerte cuando Enrique Zileri de CARETAS llegó al lugar.

“Para mí el señor Bustíos fue un patriota que no dudó en cumplir como periodista en pleno armado”, dijo ahora. Explicó que los únicos tres artículos que Bustíos firmó en CARETAS en 1988 “son contra Sendero Luminoso, no contra el Ejército”.

Ver ESPECIAL: El Caso Bustíos: La Historia Completa

Efectivamente, Bustíos era un comerciante acomodado de cochinilla que ejerció su vocación periodística con un profundo sentido de justicia y equilibrio. Así lo reflejaron sus despachos descriptivos que denunció la violencia que azotaba a peruanos entre dos fuegos.

En última sesión con su señora esposa e hija.
En última sesión con su señora esposa e hija.

¿Qué pudo motivar la orden de matarlo?

Margarita Patiño, su viuda que murió en un accidente de carretera hace dos años, dedicó su vida a reclamar justicia y reveló que horas antes de ser asesinado Bustíos le dijo que Landa le había advertido que un terrorista capturado, conocido como “Sabino”, confesó que lo había involucrado con Sendero Luminoso.

Hasta ese momento, Bustíos había tenido una relación casi amical con La Vera. Pero ese enero de 1988 le había tomado una foto que le sirvió al fiscal Carlos Escobar para identificarlo con relación a investigaciones de abusos en la zona.     

PRESIÓN POLÍTICA
“Quiérase o no, este es un juicio mediático”, razonó ante el tribunal. “Quiérase o no, yo soy un político”.
Engañosa inevitabilidad. El general retirado del Ejército ya sabía que era investigado por el crimen antes de iniciar su paso por el gobierno de Ollanta Humala y en marzo de 2015 se inscribió como militante del Partido Nacionalista para ser su candidato presidencial, cuando se sabía que al día siguiente el fiscal superior Luis Landa presentaría la acusación contra él.

Su candidatura fracasó pero insistió en lanzarse por Lima con Podemos Perú, cuestionado partido del excongresista José Luna.

Su carrera política fue emprendida para ejercer presión sobre un juicio que debió enfrentar de manera frontal. Como ahora lo debe encarar el tribunal presidido por Miluska Cano e integrado por Omar Pimentel y Otto Verapinto.

Esta semana podría escribirse el último capítulo de una larga historia.

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