Keiko Fujimori y Martín Vizcarra se reunieron en abril en un departamento en San Isidro y en junio en Miraflores.
Keiko Fujimori y Martín Vizcarra se reunieron en abril en un departamento en San Isidro y en junio en Miraflores.
Edición 2554: Miércoles, 29 de Agosto de 2018

Karate Moqueguano

Keiko se pone en plan indiscreto para recuperar terreno y presidente rescata la carta de la cuestión de confianza.

Keiko Fujimori y Martín Vizcarra se reunieron en abril en un departamento en San Isidro y en junio en Miraflores.
Keiko Fujimori y Martín Vizcarra se reunieron en abril en un departamento en San Isidro y en junio en Miraflores.

La colisión entre el presidente Martín Vizcarra y Keiko Fujimori se precipitó luego que, el jueves 23, la jefa de Fuerza Popular publicara un nuevo vídeo-mensaje a la nación en el que cuestionaba la urgencia y oportunidad de la propuesta presidencial de referéndum.

El huayco de “no me gusta” en las redes sociales y la multiplicación de críticas la animaron a ofrecer un par de entrevistas en televisión y radio. En Canal N declaró que mantuvo dos reuniones, hasta ahora desconocidas, con Vizcarra. “Entendí que él prefería mantener cierta privacidad”, explicó.
El mandatario asistió a los estudios de América Noticias el lunes 27 –mientras Fujimori hacía lo propio en los de RPP– para responder que los encuentros se hicieron “en un marco de reserva” que ella “había pedido”. Luego, el premier César Villanueva confirmó que él facilitó esa reunión.

Picantería Sol de Mayo. Mauricio Mulder defendió ante TC en Arequipa ley que prohíbe publicidad estatal el viernes 24.
Picantería Sol de Mayo. Mauricio Mulder defendió ante TC en Arequipa ley que prohíbe publicidad estatal el viernes 24.

Vizcarra contó que tras las cortesías protocolares de la primera cita en abril, el tono cambió en la conversación de junio, luego que el Ejecutivo ya había solicitado facultades delegadas. Fujimori le sugirió cambiar a la ministra de Salud, Silvia Pessah, por su posición a favor de la ley de alimentación saludable y los octógonos en los alimentos procesados. Según Vizcarra, Fujimori pidió que le consulte las decisiones importantes de gobierno. El presidente también detalló que le expresó su desacuerdo con la aprobación de la llamada ley Mulder, que prohíbe la publicidad estatal. Esta había sido confirmada por insistencia el 14 de junio y por lo que dice Vizcarra marcó un parteaguas. El viernes 24, el Tribunal Constitucional sesionó en Arequipa para decidir su constitucionalidad y el propio Mauricio Mulder asistió a defenderla.

Vizcarra narró que los fujimoristas pidieron una tercera reunión, vía el entonces vocero de Fuerza Popular, Daniel Salaverry, y se negó.

Hasta allí la crónica de los desencuentros sobre un par de encuentros. Nada realmente jugoso si se toma en cuenta que los políticos deben conversar y que Vizcarra debe tener en cuenta cómo terminó su predecesor, Pedro Pablo Kucynski, tras un año y medio de pobres habilidades de comunicación con la excandidata presidencial que controla el Congreso.

Pero entonces se coló el pecadillo de la mentira.

Un día antes, AGP y Del Castillo en debate alegre sobre reforma.
Un día antes, AGP y Del Castillo en debate alegre sobre reforma.

TODOS CULPABLES
En el Instituto de Gobierno de la Universidad San Martín de Porres, Alan García moderó el jueves 23 una mesa sobre la reforma con la participación de Jorge del Castillo, Úrsula Letona, Juan Sheput y Enrique Bernales.

El reaparecido expresidente tuiteó: “Que los políticos se reúnan no es negativo. ¿Por qué lo negó el Presidente? Lo positivo es que, si ya se reunieron y hubo coincidencias, siga el diálogo en vez de las amenazas y emplazamientos teatrales”.   

El 9 de agosto, Vizcarra le dijo a Reuters que no se había reunido con Fujimori desde que era presidente.  

Vizcarra reconoció “que eso fue un error, acceder al pedido de la señora Fujimori y poner ese compromiso de reserva sobre el compromiso de transparencia”.

Los acólitos de Fujimori lo vieron de otra manera. Si el presidente mintió sobre su reunión con ella, ¿cómo tiene el cuajo de criticar al fiscal de la Nación, Gonzalo Chávarry, que mintió sobre la reunión con periodistas que le organizaron el suspendido juez supremo César Hinostroza y el encarcelado empresario Antonio Tamayo?

Juez Prado entonado. Fiscal Chávarry cada vez más fuera de foco.
Juez Prado entonado. Fiscal Chávarry cada vez más fuera de foco.

El ex presidente del Congreso, Luis Galarreta, redobló la apuesta y declaró que Vizcarra se reunió con representantes de FP antes de la renuncia de Kuczynski, para confirmar su disposición a asumir la Presidencia. Similar especie propaló Úrsula Letona.   
Todos casi inocentes. Todos culpables.

FAENA FISCAL
Uno de los principales objetivos de Fuerza Popular por estos días es que Chávarry se quede en su puesto. El 74% demanda su renuncia en la última encuesta de GfK. Representantes del Ejecutivo piden su renuncia cada vez que pueden pero su suerte le pertenece al Congreso. Marcado contraste con Víctor Prado Saldarriaga, presidente del Poder Judicial que sintoniza con urgencia de Palacio y declara sin medias tintas que “el PJ está penetrado por el narcotráfico, minería ilegal, tala forestal, pornografía infantil, trata de personas, lavado de activos”.  

Keiko defendió a Chávarry en sus últimas intervenciones. Y resultó escandaloso que, horas después de incluir en su vídeo-mensaje una crítica porque los ministros que estuvieron involucrados en los llamados “Mamani audios” no hayan recibido sanción, Chávarry anunciara vía twitter que acababa de presentar una acusación constitucional contra el ex ministro Bruno “tú-sabes-cómo-es-la-nuez” Giuffra ante el Congreso.

El momento no pudo ser más desafortunado. Una prueba del amor –convenido– que expone sin anestesia la dependencia que Chávarry tiene de Fuerza Popular.    

Porque si denunció a Giuffra, no se entiende por qué no hizo lo mismo con el congresista Moisés Mamani. Quedó claro que lo del puneño fue una celada, con anuncio incluido entrevistado en La República –el mismo día que se reunió con Giuffra– sobre su “inminente” cambio de voto sobre la vacancia de Kuczynski. Giuffra cayó redondito y el escándalo prefabricado llevó la sensación de crisis al punto que congresistas que hubieran votado por segunda vez a favor del ex presidente cambiaron de opinión y precipitaron la renuncia.

Algún eco de emboscada resuena en esta última ofensiva de la hija de Alberto Fujimori. Ni siquiera parece suficiente el desbarranco de su hermano y tener el indulto de su padre en la cuerda floja.

LA URGENCIA DEL MOMENTO
Por eso, y no solo por la patética reacción de Chávarry, es que el reclamo de Keiko revela su extravío en estos días en que las encuestas respaldan como un tren la propuesta del referéndum de Vizcarra y castigan el papel de la “lideresa”, como le dicen sus congresistas.

80% desaprueba a Fujimori según Ipsos. En el caso de CPI esa cifra llega a 88%. En números de GfK, Vizcarra remontó 16 puntos en un mes y llega al 44% de imagen positiva.

Embalado, Vizcarra declaró sobre la posibilidad de interponer una cuestión de confianza que “no descartamos nada que esté contemplado en la Constitución. Estamos esperando pacientemente el accionar del Congreso, pero si dado el tiempo prudencial y no vemos la voluntad, inmediatamente actuaremos en función de lo establecido por la Constitución”.

La congresista Letona advierte que el mismo repunte tuvo PPK tras el Niño Costero, así que mejor no se confíe. Keiko y su bancada se refieren a las urgencias de verdad, los muertos por las heladas y la anemia infantil. La excandidata considera que lo más urgente era la reforma judicial con el CNM por delante, que puede quedar perdida en el bosque. Rosa Bartra –que preside la comisión Lava Jato que ya acaba y dirige en paralelo la de Constitución- subraya los errores de los proyectos de ley enviados por el Ejecutivo para el referéndum. No le falta razón en criticar el sistema de representación parlamentaria propuesto y advertir que, si se aplica la cifra repartidora tal como se plantea, su partido tendría no la mayoría de hoy sino la totalidad del Congreso.     

Pero toda esta lectura termina miope. El fujimorismo no interpreta –o se niega a interpretar- que Vizcarra tocó un nervio con el referéndum. Los escándalos de corrupción y la línea que va de la corrupción de Lava Jato a la de Lava Juez, la gran inestabilidad política a la que ha contribuido el Congreso; todo ello traza una secuencia que ha despertado en la ciudadanía una clara exigencia de reformas. Hay mejores propuestas desde hace años, cierto, pero el Congreso no las sacó adelante. En política el momento marca la urgencia. 

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