La Romántica: territorio neutral (suizo) para cumbre Mariátegui-Hinostroza.
La Romántica: territorio neutral (suizo) para cumbre Mariátegui-Hinostroza.
Edición 2551: Jueves, 9 de Agosto de 2018

Mantequilla y Mermelada

Jueces, audios y los resbalosos límites del oficio periodístico.

La Romántica: territorio neutral (suizo) para cumbre Mariátegui-Hinostroza.
La Romántica: territorio neutral (suizo) para cumbre Mariátegui-Hinostroza.

Es verdad: el periodismo nos permite conocer a personajes de toda calaña. Acudir a la fuente a veces implica tratar de comprender la lógica del lumpen y aprender su dialecto eufemístico. Sin mimetizarse, claro.

Pero que nos presenten a un impresentable no es el problema de fondo. La pregunta es por qué nos lo presentan. Normalmente es para hacer un reportaje, una entrevista o incluso una crónica en clave antropológica (quizás un análisis del léxico a partir del ensayo vargasllosiano ¿Un champancito, hermanito?). La repregunta, entonces, es, ¿por qué personajes de la estatura moral de Hinostroza o Camayo piden reunirse con columnistas de la prensa escrita y locutores radiales? 

Butters: falacias y excusas. Camayo: hoy apestado, ayer buscado. ‘Audio’ Mariátegui: política y periodismo.
Butters: falacias y excusas. Camayo: hoy apestado, ayer buscado. ‘Audio’ Mariátegui: política y periodismo.

Ése es el caso de Milagros Leiva, Aldo Mariátegui y Phillip Butters. No son reporteros ni periodistas de investigación, sino presentadores de TV. Es lógico, entonces, que el público sospeche que ha habido ahí algún trabajo para alimentar sus textos e influenciar sus monólogos multimedia. Lo correcto en los tres casos era hacer público el disclosure. Sobre todo si se iba a entrevistar al cuestionable personaje. 
Aldo Mariátegui no necesita de ninguna presión o empujón extra para criticar a los ‘caviares’. Que su ideario se acerque siempre al de la reacción fujimorista y algunos grupos de poder es solo una feliz coincidencia (feliz para él, no para sus lectores). El problema es que Mariátegui hace más política que periodismo. Y dividir el mundo en bandos implica usar unas anteojeras ideológicas que suelen pasar por alto consideraciones menores, tales como la ética. Si el fin supremo es combatir a los ‘caviares’ (sea lo que sea que eso signifique a estas alturas), todo lo demás pasa a un segundo plano. Mariátegui podría retrucar que todos los periodistas hacen política. Y es cierto: todo es política. Pero hay una gran diferencia entre pedir el veto de un juez por ‘caviar’ y pedir la salida de un juez por haber apoyado a una dictadura (es decir, la supresión del estado de derecho). El audio de Mariátegui parece ser el ‘vuelto’ de tanto pedir que saquen y pongan jueces. 

El caso Butters es más obsceno y gracioso. Su defensa recuerda el chiste freudiano del caldero prestado. Un hombre se queja con su amigo por haberle devuelto el caldero roto. El amigo responde: en primer lugar, te lo devolví intacto; en segundo lugar, el caldero ya estaba agujereado cuando me lo diste; y en tercer lugar, tú jamás me prestaste ningún caldero. Tres defensas que se contradicen entre sí: 1) No soy yo el que aparece en el directorio de Iza Motors porque mi apellido está mal escrito. 2) Renuncié dos años después 3) Finalmente Iza Motors solo era mi cliente más chiquito. El chiste de Butters y su relación con el inconsciente. Lo que no es broma son los signos exteriores de riqueza, el departamento ajeno en el Golf hasta inscribirse en el Club Regatas.  
Y Milagros Leiva. Luego de los US$ 30 mil que unieron a Leiva con el entonces prófugo Belaunde Lossio, poco queda por decir de una periodista que hace mucho cruzó los límites deontológicos. La relación Leiva-Oviedo-Camayo será pronto estudiada en el necesario estudio sociológico que de una vez por todas desmitifique el rol del ‘emprendedor provinciano’. 

La mermelada, finalmente, también es digital. Una mirada al Facebook de Iza Motors basta para ver los reportajes de Omar Ruiz de Somocurcio para la empresa de Camayo. Y en el álbum destacan fotos promocionales de reporteros como Gunter Rave y Fernando Llanos. Al cierre de edición, seguimos esperando la lista de esa veintena de periodistas que participó en la reunión de Camayo y el actual Fiscal de la Nación. A ver si al menos cuentan qué comieron.

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