Edición 2548: Jueves, 19 de Julio de 2018

Joder: ¿Pus o Normalidad?

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | ¿A la señora K le conviene cambiar el CNM en el contexto de las investigaciones sobre Odebrecht?”.

Así como Mario Vargas Llosa hizo famosa la frase “cuándo se jodió el Perú”,  otros intelectuales peruanos han hecho célebres citas que tienen que ver con nuestras afecciones nacionales.

Manuel González Prada, un libre pensador vanguardista para su época, hace más de un siglo atrás, dijo que en el Perú “donde se pone el dedo, salta la pus”, refiriéndose a los niveles de corrupción que alcanzaban los gobiernos en aquel momento.

Traigo a colación la joda de Vargas Llosa y la infección purulenta de González Prada, para relacionarlas con el reciente descubrimiento sobre la red de corrupción que se ha instaurado entre el Poder Judicial y el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Las conversaciones –grabadas con autorización oficial– entre algunos jueces y consejeros para arreglar nombramientos y aprobar exámenes, a cambio de favores en juicios y otros arreglos, no hacen otra cosa que desvestir los niveles de degradación con los que vienen siendo manejadas entidades fundamentales para una institucionalidad mínimamente aceptable.

Resulta sublevante que un magistrado de la Corte Suprema –nada menos– ofrezca, por teléfono, decidir acerca de la reducción de pena o la inocencia del violador de una menor de edad; así como también lo es que el presidente de la Corte de Justicia del Callao acepte ser recompensado por el nombramiento de sus allegados.

El presidente Vizcarra ha sido políticamente acertado en reaccionar pronto y pedirle al Congreso la inmediata destitución de los miembros del CNM involucrados en este escándalo, basándose en la propia Constitución: su artículo 157° faculta a removerlos por causa grave. Será interesante ver ahora qué hará el Legislativo, y comprobar entonces hasta dónde existe un compromiso genuino para desmantelar una estructura putrefacta allí donde se nombran, ratifican y destituyen jueces y fiscales. Y es que, claro, cabe preguntarse si a la mayoría parlamentaria (“…la señora K de fuerza 1…”) le conviene cambiar repentinamente la composición del CNM en el contexto de las investigaciones que se vienen realizando en torno al caso Odebrecht, en el cual ya se están solicitando el cambio de algunos jueces y fiscales. Habrá que esperar.

Ahora bien, ¿llama la atención lo ocurrido? La verdad, no. No es inusual que en las más importantes instituciones esté presente la banalidad y con ella, su acompañante, la corrupción, hoy por hoy el gran problema nacional.  Estamos por cumplir el bicentenario de nuestra independencia y el fenómeno sigue allí, vigente.

Y como dijera otro notable intelectual, Martín Adán, sobre el Perú: “… hemos vuelto a la normalidad.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

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