Carlos Oliva, bien recibido. Derecha, no confrontar era bueno ayer. Ya no lo es más en lectura mediática.
Carlos Oliva, bien recibido. Derecha, no confrontar era bueno ayer. Ya no lo es más en lectura mediática.
Edición 2543: Jueves, 14 de Junio de 2018

Rama de Oliva

El golpe de las percepciones económicas. Nuevo titular del MEF llega con desafío de armonizar.

Carlos Oliva, bien recibido. Derecha, no confrontar era bueno ayer. Ya no lo es más en lectura mediática.
Carlos Oliva, bien recibido. Derecha, no confrontar era bueno ayer. Ya no lo es más en lectura mediática.

El flamante ministro de Economía Carlos Oliva asistirá hoy jueves 14 al Congreso para sustentar el pedido de facultades legislativas delegadas.  El paquete contiene 44 normas de carácter tributario diseñadas por su antecesor David Tuesta.  La renuncia de Tuesta fue el resultado de una colosal descoordinación entre el MEF, la PCM y Palacio.  El principal desafío de Oliva es lograr que la toma de decisiones fluya. Acaso el apellido ayude. La gran interrogante: cómo va a encarar el tema fiscal.

El presidente Martín Vizcarra no cumple tres meses en el cargo y ya perdió 20 puntos en las encuestas. En números de Ipsos, comenzó con 57% y ya marca 37%.

Se ha recordado que ninguno de los presidentes post-Fujimori tuvo una caída similar en el primer tramo de su gobierno. Pero puede también argumentarse que Vizcarra no fue elegido en las urnas y que llegó a Palacio como consecuencia de una crisis que todavía no concluye.

“Chicha o limonada”, se pregunta un columnista. “Pecho frío”, lo llama otro.

El ánimo de no confrontar, tan bien recibido al principio tras la guerra sin cuartel que el Congreso fujimorista le declaró a Pedro Pablo Kuczynski, es hoy una postura caduca. Ayer le daban la bienvenida a su dignidad republicana de provincia. Hoy la cancha le queda grande.

El Síndrome de Chinchero, del retroceso a la menor provocación, comienza a ser asignado como un rasgo de carácter. La salida del ministro de Economía, David Tuesta, es un ejemplo.

El MEF lideró la modificación del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) con la venia de Palacio y PCM. El reporte de inflación registró apenas 0.02% el último mes, lo que demostraría que fue más bien la PCM la que no calibró la reacción política. Los transportistas, que ya habían bloqueado carreteras en protesta por el alza de los peajes, cerraron filas frente al mal llamado “gasolinazo”.

Así sea más percepción que realidad, muy probablemente le ha costado a Vizcarra una buena tajada de popularidad.

Primero vino la quitada de alfombra por la posibilidad de hacerle ajustes al Impuesto a la Renta. Tuesta tiró un portazo tras acordarse la devolución del 54% del ISC del diésel a los transportistas y ni siquiera asistió a la juramentación de su sucesor, Carlos Oliva, que analizaba al cierre de la presente edición el capítulo de normas económicas en el paquete de facultades delegadas que deberá sustentar hoy jueves 14 ante el Congreso. Son las herramientas propuestas por Tuesta y el gobierno ha hecho enormes méritos para que cunda el escepticismo.

Pero la faena medirá las aguas de la relación Ejecutivo – Legislativo. En el espiral del descrédito del Parlamento, ¿la mayoría fujimorista negará el pedido de facultades a un nuevo gobierno? ¿O eludirá el bulto por el fuerte acento en los impuestos?

La impopularidad subterránea del Congreso es otra manifestación del descrédito de las instituciones que sufre el país. Desde la tribuna, Vizcarra apela al sentido común cuando a la luz de los hechos, es el menos común de los sentidos hoy en la Plaza Bolívar.

La salida de Tuesta asustó a las calificadoras de riesgo.  Jaime Reusche, vicepresidente del Grupo de Riesgo Soberano de Moody’s Investors Service advirtió que “si no se le deja trabajar (al MEF) de manera seria, la situación macrofiscal del país se podría complicar bastante”.  Para Moody’s el Perú tiene la mejor calificación: A3.

Pero Oliva fue bien recibido por el establecimiento de economistas. Persiste la desconfianza sobre el proceso de toma de decisiones MEF-PCM-Palacio. Sin embargo, hay que apuntar que fue viceministro del MEF Luis Castilla cuando éste le enmendó la plana sobre el aumento del sueldo mínimo al premier Villanueva en tiempos de Humala, lo que ocasionó entonces su salida. A estas alturas, alguna lección debería haber aprendido sobre los cortocircuitos con jirón Junín.

Al 2021, la recaudación de impuestos deberá aumentar en S/ 38 mil millones anuales para cumplir con la meta macroeconómica: aumentar la presión tributaria de 12.9% a 16% del PBI y reducir el déficit fiscal de 3,5%  a 1% del PBI en los próximos 36 meses.

En el propio MEF se cree inevitable subir la tasa impositiva en el camino para alcanzar la meta. Lo más sencillo, de acuerdo al abogado tributarista Sandro Fuentes,  es subir un punto porcentual al IGV, de 18% a 19%.

En países con niveles de informalidad tan acentuados como el Perú,  las medidas antielusivas y otras en el paquete de facultades delegadas, reportarían entre 0,5% y 1% del PBI. No está mal, pero no será suficiente. Salvo, claro, que el precio del cobre se dispare a US$ 400 la tonelada y el ritmo del crecimiento económico en los próximos años sea 5% del PBI. 

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