Edición 2539: Jueves, 17 de Mayo de 2018

Mentiras Universales

Por: John Dinges * | “Los desafíos del periodismo en la época de Fake News: Está en juego la democracia”

Los retos al periodismo y a los medios cambian con el tiempo. Cual es el desafío particular del momento actual? En pocas palabras, yo diría que es

--resistir a las tendencias autoritarios en algunos países (incluso el mio, EEUU);

--preservar la integridad de los medios contra la ofensiva comercial de convertir los órganos de expresión en un mero centro de ganancia.  

--Integrar a los medios nuevos y medios tradicionales en una institucionalidad coherente de apoyo a la democracia. Pienso hablar especialmente de las plataformas Facebook, Twitter, Google y otros medios sociales, que sí considero órganos de “prensa” en el sentido constitucional.

—Resumiendo en dos palabras: Fake News, un fenómeno que amenaza con destruir los valores fundamentales de una prensa libre.

El dilema que nos presenta estos problemas es el de reformar para fortalecer a los medios en su función democrática. Pero sin caer en regímenes de regulación gubernamental que, como hemos visto en duras experiencias, se deslicen tan fácilmente en intentos de imponer hegemonía política y control político.

Mi criterio de juicio en estas reflexiones es la relación fundamental entre democracia y medios.  No existen las garantías constitucionales parar permitirnos ganar mas dinero. Para mi no vale la pena hablar de periodismo y medios sin hablar de su función en las sociedades libres y democráticas. Es el principio: sin medios libres la democracia simplemente no puede sobrevivir.

         Pero no solo la existencia de los medios, sino sus funciones específicas en preservar y fortalecer la democracia. Son tres funciones—y aquí quiero dejar claro que estoy hablando de medios nuevos y tradicionales.

  • Información: antes, había un monopolio de medios tradicionales. Ahora una función compartida dinámicamente.Estadistica: en EEUU casi la mitad de la gente accede a la información (la que llamamos periodística) a través de medios sociales. Digo compartida dinámicamente porque gran parte del contenido en medios sociales viene de medios tradicionales.

Pero hay aquí el nuevo problema: Una parte no determinada viene de fuentes cuestionables—el fenómeno que llamamos “Fake News”.

  • Foro de opinión publica. Ota vez tenemos que decir que el monopolio en este campo ya no existe. Incluso, sostengo que los medios nuevos son superiores en cuanto pueden facilitar la expresión del mas amplio espectro de opinión publica—prácticamente al nivel de opinión individual.
  • Investigacion.

El periodismo de investigación, de monitoreo y fiscalización de los abusos de poder en el sector publico y el sector de empresa privada, es LA FUNCION sui generis del periodismo. Es imprescindible e irremplazable.

Las capacidades de internet y plataformas digitales fortalecen el PI, pero solo periodistas profesionales son capaces de cumplir con esta función vital para la democracia. “Profesional” en este sentido significa el periodismo capacitado y bien pagado.

Voy a volver al tema de periodismo de investigación. Mi tema particular de hoy es la amenaza al periodismo y a sus funciones democráticas que presenta el abuso de la información y opinión en los medios sociales—Facebook y twitter y otros en general. Fake News en su sentido mas amplio.

No quiero menoscabar las otras amenazas a la libertad de expresión. Estoy muy consciente de la ola de asesinatos de periodista en nuestros países. Vuelvo de Mexico, donde los asesinos de docenas periodistas gocen de una impunidad prácticamente total. Y lamento que aquí en Ecuador hemos sabido de las muertes de tres profesionales de prensa en estos días.

También los desafíos a las medios deben abarcar el tema de concentración de propiedad de medios, un problema que afecta de forma distinta America Latina y EEUU, pero es de creciente preocupación en ambas regiones.

         Sin entrar en ese tema, por razones de tiempo, solo quiero decir que no hay consenso en cuanto a posibles soluciones, ni en potenciales regulaciones o auto regulaciones.  Ni siquiera hay acuerdo en la metodología para medir bien cuando la concentración fortalezca la prensa y cuando hace daño a la democracia.

2. EL NUEVO CONTEXTO: FAKE NEWS

Fake News nos coloca en un nuevo contexto, tal vez poco esperado.

No quiero ser alarmista, pero en el año 2018 los medios de comunicación están enfrentados a una crisis, una amenaza existencial. Digo amenaza existencial porque está en juego el rol fundamental del periodismo en la sociedad—su función de canal de información fidedigna y su papel de árbitro confiable sobre hechos. En una palabra: está en juego la verdad.

El  nuevo fenómeno de Fake News ocurre justamente en la intersección donde choquen los medios tradicionales con los medios sociales.

En el sentido estricto—que prácticamente nadie usa cuando habla de ella—Fake News es información fabricada. Parece ser contenido periodístico, pero no lo es. Es un simulacro de contenido periodístico con el intento de engañar y tergiversar la verdad.

Solo su masividad es nuevo en la actualidad. Antes se llamaba Propaganda Negra, o Disinformacion, y se practicaba principalmente en las agencias de inteligencia. Todos conocemos, por ejemplo, la propaganda negra que la CIA introdujo en la prensa latinoamericana durante la guerra fría, especialmente en Chile con la anuencia de algunos medios tradiciones. La KGB también trabajaba la fabricación de documentos y junto con la Radio Habana diseminaba narrativas falsas durante la época de las dictaduras en America Latina.

En la actualidad habría que hablar en un sentido mas amplio para entender el peligro de este fenómeno. Hay que incluir los ataque a la legitimidad, a la credibilidad de los medios independientes. Son amenazas que provienen de algunos gobiernos (no todos), de partidos y tendencias políticos (populistas entre ellos).

Una característica del fenómeno actual – y en esto se puede hablar tal vez de “Volver al Futuro”—es el elemento clandestino de Fake News. Son algunas agencias de inteligencia (principalmente rusas) y organizaciones tecnológicas secretas que han intervenido sistemáticamente en elecciones en Europa y Estados Unidos.

El desafio es doble: los consumidores de medios no saben distinguir entre noticias falsas y fidedignas; y los periodistas están impotentes y desconcertadas. Cito al comentarista Josh Marshall, hablando de uno de los ejemplos recientes: “Los medios convencionales no están capacitados para enfrentar la mentira intencional en las esferas públicas.”

El ejemplo era un memo del comité de inteligencia del Congreso, controlado por un aliado ferveroso del Presidente Trump. El memo tenía un mensaje falso: que la investigación del Fiscal especial Roberto Mueller tuvo su origen en una investigación pagada por Hilary Clinton.

Como Fake News tuvo todos los elementos: falsedad, contexto de polarización político, divulgación por un medio politizado (Fox News), Promoción en Twitter con un hashtag #ReleasetheMemo (#publica-el-memorandum), y masiva diseminación por los Bots rusos—los mismos que intervinieron en la elección de 2016 a favor de Trump.

Los periodistas quedaron perplejos. Escribieron sobre los elementos distorsionados del memo, pero aparentemente sus artículos tuvieron poca influencia en la percepción pública del asunto.

Trump promotor de Fake News.
Trump promotor de Fake News.

COOPTACIÓN DEL TERMINO

El presidente Trump ha sido muy hábil en cambiar el sentido de Fake News.  Originalmente se refería a la producción de noticias falsas para desacreditar a Hilary Clinton durante la elección y su difusión a millones de usuarios de Facebook.

Trump habla casi diariamente de Fake News, pero de forma muy distinta. Usa el termino para atacar a cualquier contenido periodístico critico a él. Trump ha calificado de Fake News  a un sin numero de periodistas, sus artículos, y sus medios—entre ellos el New York Times, CNN, Washington Post, NBC, ABC, CBS—creo que mi antiguo empleador NPR ha sido exento hasta ahora.

Sin embargo, nunca ha usado tal calificativo para la actividad rusa—documentada por los mismos agencias de inteligencia de su gobierno—que apoyó su elección.

Trump complementa sus insultos con un ataque “nuclear” a la prensa independiente: Los medios convencionales, dijo, “no son mi enemigo. Son el enemigo del pueblo americano.”

En America Latina también ha pasado algo similar. En Brasil, un político de Rio de Janeiro denuncio a la revista Veja—como medio en general—como Fake News. Seguramente hay muchos ejemplos que Uds conocen mejor que yo.

3. IMPACTO DEL PERIODISMO

¿Cuál es el impacto en la capacidad de los medios de cumplir con su función democrático?

Dos cosas: 1. Es muy serio, potencialmente catastrófico para la democracia;

         2. No sabemos que hacer. No tenemos ni la experiencia ni las herramientas para un contrataque en pro de la verdad.

Tal vez me equivoco. Espero que me equivoque. Pero lo veo, en el contexto de la situación ya debilitada de los medios tradicionales, como un desastre.

Voy a mencionar al final un acercamiento a posibles remedios.

¿Porque es tan engorroso el problema para el periodismo?

Primero por la naturaleza de los medios sociales. Facebook es la forma mas pura de un medio comercial. Mientras los medios en el pasado dependían de ingresos de publicidad, la publicidad hacia posible la entrega de información producida con métodos profesionales y con cánones de ética y estándares de calidad. No era perfecto, pero servía bastante bien a la democracia durante ya mas de un siglo.

 En Facebook 60 millones de cuentas son Bots.
En Facebook 60 millones de cuentas son Bots.

Facebook hasta ahora niega ser medio periodístico y ha rechazado cualquier responsabilidad por la calidad o veracidad del contenido. El contenido—lo que sea, verdad o fabricación—sirve solo para facilitar un modelo de publicidad precisamente dirigida a las personas mas susceptible a su mensaje—que sea político o comercial. El contenido se entrega de tal manera como para manipular las audiencias con fines de efectividad de la publicidad. La verdad y la precisión es un valor nulo.

Es peor. Se ha demostrado en algunos estudios que el contenido falso circula mas rápida y llega a mas personas, y por lo tanto es más efectivo para la publicidad. O sea, el los medios sociales existe un incentivo perverso hacia la producción de Fake News.

Algunos ejemplos:

--1. En los 30 dias antes de las elecciones de 2016, el estadounidense promedio encontró entre    1 - 3 contenidos productos de entidades dedicadas a Fake News.

--2. En el caso de Twitter, la información falsa se “re-tiutea” mucho más frecuentemente que la información verdadera.

--3. Se estima que entre 9-15 por ciento de las cuentas de Twitter son Bots.

--4. En Facebook, 60 millones de cuentas activas son Bots. Repito: 60 millones. Y su producción fue parte sustancial de contenido político en Facebook en las elecciones tanto en EEUU como en Francia (eso según un Facebook).

--5. El impacto de todo esto no está ajeno a los medios tradicionales. No puedo fijar una relación causa-efecto, pero el hecho es que en el partido de gobierno de EE.UU. –el Republicano—solo 14 por ciento de sus miembros dicen tener confianza en la veracidad de los medios tradicionales. Pienso que algo parecido pasa entre partidarios de izquierda en algunos países de America Latina, aunque no tengo un estudio.

Estos datos se basan en estudios citados en la revista Science, en un articulo “La Ciencia de Fake News”. 

Son medidas crudas. Los análisis que he leído enfatizan que la ciencia de Fake News esta en pañales. Ni siquiera se puede detectar siempre los Bots, porque están cambiando constantemente, justo para evitar su detección. Como dije, todo esto tiene mucho en común con el espionaje y los métodos de la contra-inteligencia.

Pero los periodistas no podemos  decir “Not my Problem”—es problema de otros. El daño no es solo en la sociedad, afecta específicamente el campo de actividad del periodismo (la política) y su valor fundamental (la credibilidad en la verificación de hechos).

Hasta ahora, hay poco consenso en el camino de buscar soluciones. En algunos medios por lo menos, hay señales alentadores.

 Legendario periodista Tom Wolfe, izq, ejemplo de integridad.
Legendario periodista Tom Wolfe, izq, ejemplo de integridad.

4. UNAS PALABRAS SOBRE EL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN

Yo buscaría el camino de posibles remedios en el periodismo de investigación.

Si haría falta una prueba de que PI es imprescindible e irremplazable para la democracia, solo basta con ver la inmensa productividad de los periodistas de investigacion en mi país en la época de Trump. Cada semana se publica descubrimientos y revelaciones importantes, basados en documentos y de fuentes multiples del entorno del Presidente. En una historia, el Washington Post citó a 22 fuentes de la administración de Trump.

En América Latina el periodismo de investigación también ha sido decisivo en la ola de revelaciones de corrupción, junto—eso si—con el trabajo de entidades judiciales e internacionales que han mostrado una independencia frente a presiones políticas nunca antes visto en América Latina. Es mi opinión. En un número significativo de países de la región, la corrupción gobierno-empresas ya no goza de impunidad.

Pero mi punto no es eso.

5. CONCLUSIÓN: PERROS GUARDIANES CONTRA FAKE NEWS

Quiero señalar al PI como la punta de lanza de los medios para defendernos y defender a la democracia contra el mal uso de medios sociales y Fake News.

Juntemos la parte más negra con la parte más positiva de esta historia.

Seamos optimistas. Creemos que “La verdad siempre gana”—The Truth will out.

PI tiene la metodología, la institucionalidad internacional, la practica y la experiencia para enfrentar este desafío—la tarea de investigar y reestablecer la verdad como valor central en los medios.

La especialidad de PI es la búsqueda y confirmación de hechos; su metodología permite a los periodistas distinguir entre lo falso y la verdad. Sabe confirmar y verificar.

Justo lo que hace falta en la maraña de Fake News y el abuso de medios sociales. Es posible, entonces, pensar en el PI como Perros Guardianes contra Fake News.

La contraofensiva contra Fake News requiere otras acciones, de parte de los gobiernos y de las empresas de medios sociales.

--1. Los Estados democráticos deben cambiar las reglas de juego con cuidadosa legislación que protege la privacidad de los individuos, sin convertirse en censor de contenido. Este proceso ya ha empezado en la Unión Europea con la llamada “ley de olvido”.

--2. La responsabilidad sobre el contenido debe descansar en las empresas de medios sociales—lo mismo como en la actualidad esta responsabilidad descansa en los dueños y editores de los medios periodísticos. 

--3. Este nuevo régimen de regulación y auto regulación debe revertir el secretismo en las empresas, para permitir la transparencia y asi el escrutinio del funcionamiento de las empresas.  Solo con transparencia se puede posibilitar el trabajo de Periodismo de Investigacion.

Ahora es prácticamente imposible investigar lo que pasa en la colección y distribución, el uso, abuso y venta de la infinitud de la información en los medios sociales. El nuevo régimen de transparencia debe apuntar especialmente a los Bots y a la identificación de las fuentes de información, los Productores de contenido.

Algunos ejemplos de intervenciones. Claro que solo podemos vislumbrar vagamente lo que va a ser necesario para proteger la democracia.

1. Contenido. Se reconoce que no se puede controlar el contenido. De tratar de hacerlo sería incurrir en la violación de la libertad de expresión.

2. Suponiendo la buena fe, los ejecutivos de Google, Facebook, etc.,—en las palabras del editor de Buzzfeed (un medio digital), tienen que reconocer “la realidad de su obligación de hacer decisiones editoriales acerca de lo que es verdad y lo que es falso.”

3. Fact checking—Chequeo de Datos: Las multiples organizaciones y medios que hacen Fact checking hacen un buen trabajo de denunciar lo falso. Pero su efectividad está en duda. Hay estudios que demuestren que la repetición de una narrativa o dato falso—aun para demostrar su falsedad—hace mas probable que el lector lo acepta como verdadera. O sea, educación a las audiencias tiene sus limites.

4. Cambios estructurales en el modelo de funcionamiento de medios sociales—otra vez suponiendo la buena voluntad de las empresas de minimizar los efectos nocivos recién descubiertos.

Deben implementar cambios en los mismos algoritmos como para, entre otras cosas:

--crear indicadores de la calidad de la información;

--limitar la personalización cuando se trata de información política, para evitar el “efecto de eco”—que una persona solo encuentra opiniones de personas que piensen igual a el o ella.

--medidas directas para restringir o eliminar la proliferación de programas de divulgación automaticos—Bots.

5. Cambios legales: permitir que personas expuestas a daños ocasionados por información falsa pueden demandar a las empresas de medios sociales. O sea, fin de la impunidad de que gocen ahora.

No descarto que estos cambios van a encontrar resistencia. Es por algo que hasta ahora no lo han hecho. ¿Se puede hacer sin regulación gubernamental o solo por la via de la auto regulación voluntaria? Lo dudo.

Lo que no se puede dudar es que las empresas, los gobiernos y los medios tienen obligación moral, ética y político para hacerlo, como requisito para la preservación de nuestra democracia.

Hemos visto el monstruo: medios que promueven noticias falsas y los efectos nocivos que esto está causando.

¿Podemos actual juntos para lograr lo contrario? Reestablecer la fuerza de la verdad por encima de la falsedad?

Para terminar, permíteme parafrasear la conclusión del estudio de la revista Science:

El desafió para todos los medios—tradicional y nuevo—es esto:  crear un ecosistema y cultura de noticias que privilegia y valorice la verificación de hechos al servicio de las sociedades democráticas.

Es la tarea ineludible del periodismo.

(*) Autor de “Operación Cóndor” y profesor de periodismo de la Universidad de Columbia, EE.UU.

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