AndinaCréditos: Alejandro Olazo
Créditos: Alejandro Olazo
Edición 2531: Viernes, 23 de Marzo de 2018

El Tono de Vizcarra

El nuevo presidente arranca con un mensaje para superar los conflictos. Pero el papel del Congreso con la salida de Kuczynski demuestra que siguen a la vuelta de la esquina.

AndinaCréditos: Alejandro Olazo
Créditos: Alejandro Olazo

Apenas 16 minutos se extendió el discurso de posesión de Martín Vizcarra, 61º presidente de la República del Perú. No era momento de delinear objetivos ambiciosos, apenas el momento de marcar un tono y derrotero ante las graves circunstancias. Como lo dijo el propio ex presidente regional de Moquegua, el próximo jefe de gabinete describirá la letra pequeña.

La correcta intervención fue frecuentemente aplaudida, particularmente cuando anunció la conformación de un nuevo gabinete al 100% y la convocatoria a un “pacto social contra la corrupción”. Marcó clara distancia de la caída de quien lo llevó en su plancha, Pedro Pablo Kuczynski, que no fue nombrado en el discurso, y aclaró que  la justicia debía hacer su trabajo frente a las irregularidades que pudiera encontrar.

También llamó a finalizar los enfrentamientos, y ahí está el detalle. El sobrio ritual de la posesión fue precedido en el mismo hemiciclo por un despliegue de matonería y falsos argumentos del que el nuevo presidente tiene que haber tomado nota.

Martín Vizcarra dio su primer discurso a la Nación.
Martín Vizcarra dio su primer discurso a la Nación.

Alargar el debate sobre si se le aceptaba la renuncia a Kuczynski o se procedía igual a la vacancia por no estar de acuerdo con los términos de la carta con la que se retiró del cargo y considerarlos “ofensivos” con el Congreso denota la que ha sido la marca de la casa. Acusar a Kuczynski de “traición a la patria” en un borrador de resolución de aceptación ofreció un espectáculo penoso que por poco descarrila lo que al final fue  una transición constitucional.

Vizcarra se acompañó de la vicepresidenta Mercedes Aráoz durante la toma de posesión. Pero más allá de eso aún no se define su relación con el gobierno con el que llegó al poder. Tanto a Aráoz como al también ministro Carlos Bruce se les ha iniciado un proceso de desafuero por el escándalo de material grabado por el congresista de Fuerza Popular Moisés Mamani, aunque ellos no aparezcan por allí. Las malas artes vueltas a mostrar en el trance de la renuncia de Kuczynski auguran que irán con todo contra Meche.

El actual mandatario partió desde su casa en San Isidro hacia el Palacio de Torre Tagle, sede de la cancillería, donde se encontraba Cayetana Aljovín.
El actual mandatario partió desde su casa en San Isidro hacia el Palacio de Torre Tagle, sede de la cancillería, donde se encontraba Cayetana Aljovín.

¿Qué va a hacer Vizcarra?

Luego del gobierno de Ollanta Humala, el fujimorismo dedicó todos sus esfuerzos a borrar de la faz nacional cualquier vestigio de sus políticas públicas. Determinante fue la guerra emprendida contra el ex ministro Jaime Saavedra y su posterior censura. Saavedra es un experto internacional que está al frente de la división educativa del Banco Mundial, pero congresistas que se expresan con un vocabulario que no llega a primaria lo siguen considerando un fraude. Claro, se entiende si inició la reforma universitaria que colisiona directamente con la educación basura que ha enriqueció a varios de ellos y financió partidos y campañas.

Vizcarra puso por delante la educación. ¿Volverá a inyectarle vigor a la reforma?

El nuevo presidente postuló el loable objetivo de superar las divisiones y trabajar juntos. Pero ahora cabe preguntarse si lo que el congreso hizo con Humala no lo hará con Kuczynski, lo que a la postre debilitará a Vizcarra. Y eso lo debería tener claro.

En la primera parte de su gobierno Kuczynski apostó por lidiar con la oposición parlamentaria. No oponer la cuestión de confianza ante la censura de Saavedra marcó el derrotero. Lo hizo con Zavala pero la carta de una segunda censura de gabinete, que le habría posibilitado el cierre constitucional del Congreso, nunca se blandió.

 El ex vicepresediente junto a su esposa Maribel Díaz se dirigen a Palacio para el juramento de Vizcarra.
El ex vicepresediente junto a su esposa Maribel Díaz se dirigen a Palacio para el juramento de Vizcarra.

En ese contexto,  Kuczynski no prestó atención como debía a su flanco más débil: el de sus manejos profesionales y financieros. CARETAS sopesó tempranamente el riesgo que para él representaba su ex socio Gerardo Sepúlveda. Por entonces se comenzaban a descubrir los pagos a la empresa First Capital y asomaba el fantasma de Westfield, la empresa personal de Kuczynski. “Informaciones que, de no ser rebatidas, pueden ser moduladas políticamente según la presión que pueda percibir sobre sí misma la lideresa de Fuerza Popular, quien controla el Congreso”, advirtió CARETAS 2476 en febrero del año pasado. El resto es historia y hasta esta semana el ex presidente no era capaz de aclarar contundentemente los montos que ganó en las asesorías relacionadas con Odebrecht. Su situación judicial se complica en esa dirección.

A pesar de las investigaciones contra Kuczynski, las mociones de vacancia presidencial no habrían sido admitidas con otra configuración parlamentaria, pues los candados que protegen al primer mandatario están claramente definidos por la Constitución. El cuestionable motivo de la “incapacidad moral permanente”, el mismo por el que fue vacado Alberto Fujimori, apareció como rendija.   

 Congresistas de diferentes bancadas integraron la comitiva del Congreso.
Congresistas de diferentes bancadas integraron la comitiva del Congreso.

Lo que llevó al presidente del primer al segundo intento de vacancia fue el indulto otorgado a Alberto Fujimori. Impartirlo abrió otro escenario advertido repetidamente por CARETAS. Con la posición de fuerza que había presentado hasta el momento y su enfrentamiento interno, Fuerza Popular no se lo iba a agradecer. Y no solo la izquierda se le iba a poner abiertamente en contra, sino que el antifujimorismo -que incluye pero no se limita de ninguna manera a la zurda- dejaría de sostenerlo. Aunque sea difuso en su expresión partidaria e incluso en las encuestas, el antifujimorismo sigue siendo el principal motor político del país. Kuczynski no lo entendió así y tampoco comprendió que mientras fuera uno de sus pistones, así fuera renuente y llevado por las circunstancias electorales, tenía más posibilidades de concluir su gobierno.

La resolución de esta crisis expresa también el encarnizamiento del conflicto político-familiar fujimorista. La ofensiva de Kenji Fujimori hirió gravemente a su hermana Keiko, pero ella, ajochada además por su delicada situación judicial y su propia opacidad, respondió con un feroz golpe para sacarlo del camino a él y a su padre.

Queda por verse cuánto efecto tendrá estas connotaciones cainitas y parricidas. Lo central es que esta tragedia griega no se engulla la democracia peruana.   

 

          

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