Victor Ch. Vargas
Edición 2519: Viernes, 22 de Diciembre de 2017

La Mañana Siguiente

Escribe: Enrique Chávez | Pedro Pablo Kuczynski salva su presidencia y se traza un nuevo panorama político. 

Victor Ch. Vargas

En la política y en el espectáculo hay irrupciones pensadas para impactar. También hay salidas con la dosis justa de drama para convertir una maratón parlamentaria en thriller cinematográfico.

Cuando se anunció la votación a minutos de las once de la noche del jueves 21 de diciembre, la bancada entera de Nuevo Perú se paró de sus asientos para retirarse del hemiciclo en medio de los aplausos del oficialismo.

Hasta ese momento la esperanza de la duda estaba puesta en el cuentagotas de los votos. Que 10 escaños no acompañaran la vacancia de Pedro Pablo Kuczynski, incluso el de su perseguidor Manuel Dammert, era una excelente noticia para el presidente.

Alberto Borea fue el abogado del presidente. Fue enérgico en su discurso.
Alberto Borea fue el abogado del presidente. Fue enérgico en su discurso.

Pero la otra izquierda, el Frente Amplio de Marco Arana, parecía inclinarse al cierre de la jornada por el camino opuesto. La ambivalencia en exposiciones como las del propio ex cura y María Elena Foronda dio con las horas paso a la definición. Posición colegiada, sí, pero por la vacancia.

Marco Arana votó a favor de la vacancia presidencial. Luego declaró: "El fujimorismo es el gran perdedor".
Marco Arana votó a favor de la vacancia presidencial. Luego declaró: "El fujimorismo es el gran perdedor".

Esa marcada división de la izquierda dejaba a Kuczynski a merced de uno o dos votos que se pasaran de uno a otro lado. De ahí los gritos que Luciana León profería por el celular, negando haber aceptado un ministerio a cambio de su voto.

Entonces pudo verse a Kenji Fujimori siendo increpado por Héctor Becerril y, luego, Miguel Torres. El segundo, su compañero de colegio, blandía el índice en lo que iba del reclamo a la encendida indignación. Si Miki no hubiera tenido el otro brazo enyesado cabía pensar que se iba a ir de manos. Una llamada que Kenji pasó a sus colegas cercanos pero dubitativos decidió el panorama ante el pánico del oficialismo de Fuerza Popular.

Diez congresistas de Fuerza Popular se abstuvieron a votar en contra de la vacancia contra Pedro Pablo Kuczynski. Kenji fue uno de ellos.
Diez congresistas de Fuerza Popular se abstuvieron a votar en contra de la vacancia contra Pedro Pablo Kuczynski. Kenji fue uno de ellos.

Leer: Kenji Fujimori: "Optamos por no apoyar la vacancia marcando por la abstención”

Al otro lado de la línea, Alberto Fujimori imploraba solidaridad. La vacancia de Kuczynski iba a cancelar la posibilidad de ser indultado. Esa misma tarde había circulado por redes sociales un supuesto informe de la comisión de gracias presidenciales que posibilitaría la medida presidencial.

Se necesitaban 87 votos para la vacancia. El resultado final fue de 79 votos a favor, 19 en contra y 21 abstenciones.

Si se toma en cuenta que ya se sabía que el propio benjamín del ex presidente no iba a acompañar la vacancia, y que muy probablemente sumaba a Guillermo Bocángel, en los últimos minutos Kenji se llevó exactamente los 8 votos que hubieran vacado a Kuczynski.

Con la excepción del voto del pastor radical Julio Rozas, APP apostó por la gobernabilidad. Las pequeñas bancadas de Acción Popular y el APRA tuvieron voto dividido. En AP se lo tomaron con soda a la hora de las declaraciones. Mauricio Mulder, en cambio, anunció un proceso disciplinario contra Jorge del Castillo y León. Más que espíritu navideño, estos actores mostraron un apetito jacobino que hubiera tenido un alto costo para el país. Eso de que Estados Unidos no se desarmó con la muerte de Kennedy ni la renuncia de Nixon es un mal chiste de Javier Velásquez Quesquén.   

El panorama político comienza a reconfigurarse pero ya pueden escribirse grandes conclusiones y sensibles preguntas:

  • Con la vacancia no se juega. El Congreso se fue de bruces con el intento desestabilizador de llevar la justa necesidad de investigar a Kuczynski a los extremos de una destitución. Desde que colapsó el gobierno de Fujimori, cada uno de los presidentes ha tenido sobre sí la espada de Damocles de una vacancia justificada en la figura indeterminada y excesivamente elástica de la incapacidad moral permanente. Se ha dejado de lado la realidad jurídica del sistema presidencialista y por lo bajo se ha socavado la figura del primer mandatario. Siempre y cuando no haya evidencia de una ruptura del orden constitucional y democrático, el presidente salido de las urnas debe gobernar. Eso no lo exime de pagar después por sus posibles delitos, como lo demuestran los casos de Ollanta Humala y Alejandro Toledo.   
  • Fuerza Popular mostró el truco, pero perdió. La magistral cátedra jurídica- política del abogado Alberto Borea los arrinconó contra las cuerdas de la historia y encajó en el esquema las piezas del complot para controlar el Tribunal Constitucional y la Fiscalía de la Nación. La amargura de intervenciones como la de Luz Salgado, que ironizó sobre la historia crítica de Borea con la Constitución del 93, expuso de nuevo las limitaciones fujimoristas que ven “caviares y odiadores” por todos lados. No  solo les cuesta hacer aliados, sino que se encuentra al borde de la división.
  • Si el indulto fue o no moneda de esta negociación, igual no puede darse por fuera de la ley. El antifujimorismo que lo puso en Palacio y ahora salió a las calles para salvarle el pescuezo puede ponérsele en contra si las condiciones políticas no están dadas para una medida de esa naturaleza.
  • Más que nunca, el gobierno necesita de más política y menos frivolidad. Quizá Borea puede darle una mano, o al menos un buen consejo. Las disculpas del presidente por la forma desprolija en la que lleva sus negocios no comienza ni siquiera a explicar sus problemas. Salir a bailar a la entrada de su mansión de Choquehuanca lo dice todo.      

La sesión empezó a las 9:00 a. m. en el congreso.
La sesión empezó a las 9:00 a. m. en el congreso.

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