Edición 2517: Jueves, 7 de Diciembre de 2017

Clasificando la Vacancia

La factibilidad de aprobar la vacancia del presidente de la República es algo semejante, ahora, a pretender haber clasificado al mundial de fútbol con lo “matemáticamente posible” que tenía nuestra selección tiempo atrás.   

Se ha especulado acerca de la vacancia de PPK, una especie de mar de fondo de nuestra política, desde que se instaló el actual gobierno. Sin embargo,  está siguiendo un camino exactamente inverso al que se ha tenido con nuestra selección: de lo “matemáticamente posible” a lo deportivamente logrado; o, dicho en términos políticos, de lo factible a lo que no debiera admitirse ligeramente.

Vacar al presidente de la República es un asunto demasiado importante como para que se siga tratando con la frecuencia y liviandad con la que se viene haciendo: se está convirtiendo en un asunto irrelevante para el común de la gente. Y no es así, o no debiera serlo en todo caso.

No tengo duda ninguna de que el fujimorismo desearía hacerlo. La censura de ministros, negarle confianza a un gabinete, todo antes de cumplirse un año de gobierno, y, ahora, la embestida contra el fiscal de la Nación y el Tribunal Constitucional, apuntarían en esa dirección. Por eso es que a los fujimoristas les interesa que otros sigan hablando, escribiendo y especulando sobre la vacancia del Presidente: para que termine de instalarse en el ánimo ciudadano, algo semejante a lo sucedido con los pupilos de Gareca: si se puede.

Pero, así como para clasificar al mundial de Rusia, además de jugar y ganar, se requirió de las matemáticas, para iniciar el proceso de vacancia –porque eso es, un proceso– se necesitan causa, ambiente y votos, es decir, acusar, probar y sumar.

Sería una inverosímil venganza de la historia (no creo que los peruanos la merezcamos), que los fujimoristas, representantes del gobierno más corrupto de la historia de la República (allí están sus presos, incluyendo a Vladimiro Montesinos, para acreditarlo), fueran quienes invoquen la moralidad pública como motivo. Y, además, se requiere una mayoría calificada en el Congreso que el fujimorismo no tiene. Cabe añadir que, también, se necesita clamor popular y prescindir de un par de suplentes en el banco.

Lo que quiero decir, en síntesis, es que la vacancia presidencial se viene repitiendo con tanta asiduidad y ligereza, que está por perderse la verdadera trascendencia de lo que implica, contrariamente a lo que sucedió con lo “matemáticamente posible” de nuestra selección de fútbol.

* Abogado y fundador del Foro Demócratico

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