Edición 2513: Jueves, 9 de Noviembre de 2017

El Indulto Fuji-chet

Pocas veces  –ese es mi recuerdo– los peruanos hemos estado tan familiarizados con una palabra como indulto. Claro, se trata de algo más que un sustantivo, pero en los últimos tiempos ha estado tan mencionada que cualquier ciudadano la relaciona inmediatamente con quien la sigue motivando: Alberto Fujimori.  

Indulto es igual a perdón. No es olvido (como la amnistía). Se trata de una institución jurídica antigua, que corresponde a la denominada gracia que tiene quien ejerce el poder. Antes, el Monarca, ahora, el Jefe de Estado (léase el presidente de la República), goza de la facultad de perdonar, o indultar, a quienes habiendo cometido algún delito, estando sentenciados después de ser enjuiciados y purgando cárcel, salen liberados por la sola decisión del gobernante. El delito no se borra; solo se interrumpe la pena.

Ahora bien, esa prerrogativa se ha venido limitando en el tiempo; ya no es lo absoluta que era en la antigüedad. A pesar de que siguen habiendo quienes consideran que el derecho de gracia no requiere causa, lo cierto es que actualmente el indulto necesita una justificación.

En el caso específico de Alberto Fujimori, se sigue insistiendo en el indulto humanitario por razones de salud.

Creo que vale la pena hacer memoria del caso del general Augusto Pinochet, no obstante los diferentes antecedentes y circunstancias históricas de los personajes y de los hechos involucrados.

Cuando Pinochet fue arrestado en Londres por orden del juez español Baltasar Garzón, acusado por delitos contra los derechos humanos, el gobierno inglés, después de tensas y variadas gestiones, lo liberó por razones de salud.

No sé si recuerdan a Pinochet el día de su partida abandonando Londres, en silla de ruedas, vestido de civil, cabizbajo, ingresando al avión por una rampa para regresar a Chile, y al cabo de unas horas (las del viaje), verlo bajar por las escalinatas del mismo avión, esta vez vestido con su uniforme de general del ejército, con su capa gris de Gran Capitán, y caminar erguido, con ese rostro severo que siempre lo caracterizó, para recibir el saludo y reconocimiento de los regimientos de las fuerzas armadas chilenas.

En una palabra: una burla.

Entonces, si algo debemos tener claro los peruanos es que cuando hay condena por delitos contra los derechos humanos, las razones de salud para un indulto no pueden ser violadas.                 n

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