El congresista Héctor de Becerril demuestra, con sus ataques a CARETAS en Twitter, la actual aproximación fujimorista frente a la democracia.
El congresista Héctor de Becerril demuestra, con sus ataques a CARETAS en Twitter, la actual aproximación fujimorista frente a la democracia.
Edición 2510: Viernes, 20 de Octubre de 2017

¡Uy, la Publicidad Estatal!

Respuestas a tres genialidades de Héctor Becerril y sus yuntas de Twitter.

El congresista Héctor de Becerril demuestra, con sus ataques a CARETAS en Twitter, la actual aproximación fujimorista frente a la democracia.
El congresista Héctor de Becerril demuestra, con sus ataques a CARETAS en Twitter, la actual aproximación fujimorista frente a la democracia.

En la guerra sucia emprendida contra CARETAS en los últimos días hay más ficciones que los personajes de la China Tudela.

Una de las más calumniosas es la que emprendió el congresista Héctor Becerril a partir del gravísimo llamado al boicot publicitario que hizo el presidente del Legislativo, Luis Galarreta.

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Vía Twitter y declaraciones de prensa, Becerril no solamente invoca a no comprar la revista y llama “cobarde” a su director, sino que también pretende presionar directamente a la primera ministra Mercedes Aráoz con el retiro publicitario de la –supuestamente ingente- publicidad estatal en la revista:

Becerril da cuenta así, una vez más, de la actual aproximación fujimorista frente a la democracia.

En la difusión de la amenaza lo vienen secundando otros parlamentarios e histéricos “fujitrolls” como Mar Mounier y Álvaro Sarco, además de peculiares híbridos políticos como Martha Meier Miró Quesada y Madeleine Osterling. Ni que decir de Beto Ortiz, un personaje cuya obsesión con la revista se suma a su lista de desviaciones.    

Dicen que esta revista “sobrevive” gracias a la publicidad estatal. Pero este coro no solo es muy desafinado, sino que también es mentiroso.

Aráoz va a tener problemas para retirarle la publicidad de la PCM a CARETAS. Es que casi no hay. Según el portal de Transparencia, en su rubro de publicidad de prensa, de enero a agosto esta entidad le ha asignado a CARETAS el escandaloso porcentaje de 1%. S/ 11, 800. Tal y como se lee. El Grupo el Comercio se lleva el 59% y Prensmart (Correo) el 8%.

La verdad monda y lironda es que CARETAS se mantiene con sus ventas de ejemplares y la publicidad de los anunciantes, en su gran mayoría privados. El llamado al boicot por parte de quienes ostentan la mayoría absoluta en el Congreso y hacen sentir ese poder cada vez que pueden es una clara transgresión contra la libertad de expresión. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha condenado en múltiples ocasiones ese tipo de presión y el Perú corre el riesgo de sumarse a una reciente lista negra en la que destacan la Argentina de los Kirchner y el Ecuador de Rafael Correa.

A propósito de Ecuador, otro argumento entre los genios de los 140 caracteres  es que si hubo boicot publicitario contra Phillip Butters por llamar “monos”, “cocodrilos” y “no humanos” a los futbolistas de ese país; el castigo debe repetirse en este caso. Pero allí –sin sátira ni ficción, vía masivas ondas radiales y con incidente diplomático de por medio- la medida llegó a partir de una reacción ciudadana. Aquí comienza con presidente del Congreso de la República que busca imponer una sanción comercial entre anunciantes que asume como vulnerables.

¿Por qué suena conocido? Porque ya ocurrió. A partir de la oposición de CARETAS al autogolpe de 1992, el gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos emprendieron una feroz campaña de presión para drenar a CARETAS de publicidad. En buena medida, lo lograron. Ya no había que expropiar medios. A unos buscaron ahorcarlos, a otros los compraron por lo bajo.

Esa anécdota nos lleva al tercer gran argumento de los nuevos filósofos políticos peruanos: el poder de turno “perdona” a CARETAS su sistemática evasión de impuestos.

La revista tiene una deuda tributaria que honra en su totalidad pegada a la letra, con fraccionamiento ajustado a ley como tantos que conforman el Perú formal. Y esa deuda se originó en el boicot publicitario de los años 90. Los autoritarios de hoy, y sus herederos de nuevo cuño, recurren a lo que provocaron ayer.

¿Qué dice usted, Keiko Fujimori?

A lo largo de sus casi siete décadas, CARETAS advirtió de los excesos del estatismo y del liberalismo. No es antifujimorista ni antizquierdista. Menos oficialista (por cierto, ¿qué cosa es hoy oficialismo?). Aunque haya promovido desde siempre la igualdad y los derechos de las mujeres cuando la discusión era silenciada, nunca se ha postrado ante la corrección política. Y ello tiene un costo en ciertos círculos que confunden periodismo con activismo.

Lo que sí es CARETAS de modo inequívoco es demócrata. Así ha cincelado su identidad y por ahí se ha ganado sus más grandes problemas.

Pero seguirá fregando.

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