¿El fujimorismo busca en   Lava Jato una carta para presionar al presidente? “Con insistencia, pero hasta ahora no la ha encontrado”.
¿El fujimorismo busca en Lava Jato una carta para presionar al presidente? “Con insistencia, pero hasta ahora no la ha encontrado”.
Edición 2507: Miércoles, 27 de Septiembre de 2017

Olfato Opositor

Entrevista: Enrique Chávez |Gino Costa: “Si desgastar al gobierno les permite acortar el calendario electoral, estará bien por ellos”.

¿El fujimorismo busca en   Lava Jato una carta para presionar al presidente? “Con insistencia, pero hasta ahora no la ha encontrado”.
¿El fujimorismo busca en Lava Jato una carta para presionar al presidente? “Con insistencia, pero hasta ahora no la ha encontrado”.

El congresista de Peruanos Por el Kambio integra la Comisión Lava Jato y desde allí mide las intenciones del fujimorismo.  

–Rosa Bartra dice que durante el período de Pedro Pablo Kuczynski como ministro de Economía de Alejandro Toledo se relajaron los controles, lo que terminó por favorecer a Odebrecht. ¿Cuál es el ánimo fujimorista con la comisión Lava Jato?

–El tema más importante para la comisión ha sido la interoceánica del Sur, con el Gasoducto en segundo lugar y muy atrás la Línea 1 del Metro. Ahora emerge con mucha fuerza Rutas de Lima y Línea Amarilla, con el foco sobre Susana Villarán. En la Interoceánica, hasta ahora, no hay nada que comprometa a PPK  ni a ninguno de los ministros de Toledo. Pero el propósito es ver cómo se llega al Presidente. Ahora la comisión quiere entrevistarlo. El Presidente no está obligado a colaborar con comisiones investigadoras del Congreso. Pero no tiene nada que ocultar.

–PPK viaja a la hora de firmar la exoneración del proyecto del SNIP y en su lugar lo hace Javier Sota Nadal, que era ministro de Educación. ¿Kuczynski ha hecho saber si tenía prevenciones?

–Sota Nadal lo consideraba un proyecto prioritario. PPK le dijo a la Comisión Pari que no firmó pero si hubiera tenido que firmar, firmaba. Era un asunto prioritario,  venía del gobierno Fujimori y era parte de una gran mirada regional a la integración sudamericana. Había una gran demanda en Puno y Cusco por que se hiciera la obra de tal manera que nadie tenía por qué imaginar que esto se hacía por razones subalternas.

–Pero había objeciones en el equipo del MEF.

Él compartía las reticencias del MEF ante un proyecto de esta naturaleza. Probablemente por eso (Toledo) decide exonerarlo del SNIP. Si no se exoneraba seguramente iba a ser observado y objetado por el MEF, que en ese momento dirigía el actual presidente de la república. No estaba entusiasmado con el proyecto porque sus asesores y funcionarios le decían que no había fundamento para tanto entusiasmo. Que no parecía una obra prioritaria.

–¿Entonces?

–Entendía la prioridad política para Toledo y la importancia de integrar los territorios del sur e integrar al país con Brasil.

–¿El fujimorismo busca allí una carta para presionar al presidente?

–Con insistencia, pero hasta ahora no la ha encontrado.

–Se señala el papel de PPK como presidente de Proinversión en la reunión del 4 de agosto de 2005, donde se desestimaron las objeciones de la Contraloría.

–Esa reunión está sobrevalorada porque mes y medio antes ya se había entregado la concesión a Odebrecht. Había aparecido el informe de Contraloría sobre empresas que tienen juicios con el Estado y se decide seguir adelante.

–También asistió Toledo. ¿PPK no sospechó?

–Lo que él reconoce es que había una urgencia por parte de Toledo. Pero es lo que ocurre con los jefes de Estado. Si quieres sacar algo le tienes que poner mucho empeño porque si no, no salen las cosas.

Como presidente “ya no puede golpearnos como antes”.
Como presidente “ya no puede golpearnos como antes”.
QUÉ QUIERE EL FUJIMORISMO

–Fuerza Popular le agarró a Fernando Zavala una tirria notable, a pesar de que Mercedes Aráoz ha sido mucho más antifujimorista que él. ¿Cuál es el emplazamiento actual de la mayoría parlamentaria?

–Zavala fue la encarnación de la disposición del presidente de tener un entendimiento con el fujimorismo. Que a los 14 meses recurriera a la cuestión de confianza da cuenta de lo que difícil que era gobernar con un fujimorismo tan obstruccionista como el que hemos tenido.

–¿Qué quieren?

–Evitar el éxito del gobierno, que es el éxito del Perú. Desgastarlo, y si eso permite acortar el cronograma electoral en algún momento, enhorabuena. El audio de Yesenia Ponce sobre Chinecas va en la línea de una gran mezquindad. Los fujimoristas dicen que ayudaron y ponen como ejemplo la investidura de Zavala, como si la hubiesen podido negar. O las facultades delegadas, cuando era muy conocido que las íbamos a solicitar. Aún así, el 35% de los decretos han sido modificados y 5 de ellos fueron derogados. Con el de las expropiaciones, que agilizaba las expropiaciones en el marco de los grandes proyectos, se aliaron con la izquierda.

–Kenji Fujimori dice que los adversarios de Fuerza Popular son los ultras, no el gobierno. PPK dice que si a él le va mal se favorece no FP, sino la izquierda radical. ¿En qué coinciden los dos polos de la oposición?

–En el deseo de que no tenga éxito el gobierno para ellos ser los salvadores en el 2021. No reconocerle ningún mérito al gobierno y darle el mínimo apoyo necesario para evitar su éxito.

¿Qué significa Aráoz ahí?

La experiencia y condiciones para tejer los acuerdos políticos que le den sostenibilidad al gobierno en los próximos años. Y le ayuda el sacrificio de Fernando Zavala. La cancha se ha acortado significativamente y no les conviene una segunda manifestación de falta de confianza.

–¿Dónde más se observa el talante autoritario del fujimorismo?

–En las invitaciones a los ministros, las interpelaciones y las censuras. Eso te hace muy difícil gobernar. Entre el primer gobierno de Fujimori y el año 2016 cuando termina el de Humala, en cinco gobiernos y 26 años, se censuraron a tres ministros en total. En 14 meses hemos tenido la censura a Saavedra, la falta de confianza para Thorne y la censura de Martens. Más Vizcarra que para salvarse renunció y Basombrío que se salvó por un pelo porque terminó saliendo Thorne. Además un gabinete entero se ha tenido que ir. Es la mejor demostración de la voluntad obstruccionista de FP. Si a eso le agregas la violencia verbal, el maltrato al presidente y los ministros y lo que ocurre cada vez que el presidente pide autorización para viajar, con una discusión de dos horas donde se habla pésimo de él y de la necesidad de que se quede porque el país es un desastre. Nada de lo que hace el gobierno merece un reconocimiento. Y encima hay un doble estándar porque son incapaces de sancionar a sus congresistas que mienten y modifican sus hojas de vida y tienen conductas muy reprochables.

–¿En ese sentido el indulto tiene algún sentido político?

–Lo que le preocupa al presidente es la salud de Alberto Fujimori y de la posibilidad de que este muera en prisión durante su período presidencial. Personalmente no comparto esa preocupación porque creo que el presidente no es responsable de la situación de Fujimori, que fue una decisión de la justicia peruana. Lamentablemente el camino que propuso durante la campaña, el del arresto domiciliario, ha sido denegado por parte de FP. Ya lo habían hecho en el 2013, lo que demuestra claramente que FP no quiere que Fujimori salga de la cárcel. Si ese tema está cerrado, queda el indulto humanitario.

–Pero es probable que PPK no gane nada en términos de estabilidad política.

–Pero sí la tranquilidad de conciencia de que no se le muera en la cárcel. Para otorgar el indulto humanitario se tendrá que establecer que hay grandes posibilidades de que eso ocurra. Si hay evidencia en ese sentido, el camino estará expedito. Esa es la voluntad del presidente y hasta ahí ha llegado la discusión. Respetaremos sus decisiones.

–¿Cuál sería la gran agenda mínima legislativa?

–En primer lugar, que cese el obstruccionismo y la violencia verbal y que se restablezcan las buenas maneras. Eso es lo más importante. En segundo lugar, que evitemos el populismo económico de leyes como la eliminación del CAS de Essalud y las pensiones policiales y militares. No hay cómo financiar lo último y es un gasto monumental. Si se insiste nos obligará a ir al TC.

–¿Que marcó la entrada de Luis Galarreta como presidente del Congreso?

–Que ya no puede golpearnos como nos golpeaba. Ojalá que se quede de presidente los próximos cuatro años.

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