“Trabajé con PPK en 3 oportunidades. Probablemen  te sí usó contactos para hacer negocios pero no es un sinvergüenza. La oposición se equivoca”.
“Trabajé con PPK en 3 oportunidades. Probablemen te sí usó contactos para hacer negocios pero no es un sinvergüenza. La oposición se equivoca”.
Edición 2506: Jueves, 21 de Septiembre de 2017

‘La Cancha Está Marcada’

Entrevista: Enrique Chávez | Reaparece. Expremier y expresidente del Congreso, Carlos Ferrero mide las fuerzas del nuevo escenario político.

“Trabajé con PPK en 3 oportunidades. Probablemen  te sí usó contactos para hacer negocios pero no es un sinvergüenza. La oposición se equivoca”.
“Trabajé con PPK en 3 oportunidades. Probablemen te sí usó contactos para hacer negocios pero no es un sinvergüenza. La oposición se equivoca”.
Carlos Ferrero (76) fue sucedido en la PCM por Pedro Pablo Kuczynski. Corría el año 2003 y renunció al cargo ante el nombramiento de Fernando Olivera como canciller. Había sido constituyente y congresista por el fujimorismo la década anterior. Tras su alejamiento se unió a Alejandro Toledo y fue presidente del Congreso por tres años. Después de una prolongada temporada dedicado a la docencia y en plena recuperación de algunos quebrantos de salud, CARETAS posiciona su experiencia en la encabritada actualidad. 

–¿Le parece crítica la situación actual?

–No veo la cosa tan grave. Antes era un campo relativamente disperso. Ahora tanto el Congreso como el Ejecutivo saben hasta dónde pueden llegar. Eso le da claridad a la situación. El gobierno sabe que tiene un instrumento para casos extremos y la oposición también. Ahora la cancha está marcada y vamos a ver cómo se comporta cada uno.

–¿Se van a cuidar más a partir de ahora? 

–Si se  cumple la sentencia del Tribunal Constitucional, se pueden ir 10 congresistas del fujimorismo y le quitan la mayoría absoluta.

–¿Qué significó que el Ejecutivo pida la cuestión de confianza?

–Que no tiene capacidad para el juego político o que simplemente se cansó. Como son más técnicos que políticos, se cansaron.

–¿Qué quiere el fujimorismo?

–Convertirse en una fuerza de centro derecha. Quiere que salga el padre cuanto antes pero surge el problema imprevisto de Kenji. Eso plantea el límite de una dinastía. El fujimorismo será fuerte mientras el candidato se apellide Fujimori.

–¿Qué debería hacer la nueva primera ministra?

–Conciliar lo máximo posible con el Congreso.

–¿Es posible?

–Con buenas formas, sí. Habrá tropiezos pero es posible.

–¿No se han perdido completamente las formas?

–Se pueden recuperar. Lo que me preocupó del debate fue que según los congresistas del fujimorismo, todo, todo lo que hace el gobierno está mal. No había un reconocimiento de nada y si mantienen esa posición, no hay posibilidad de entendimiento.

–¿Se quieren tumbar al gobierno o tenerlo en coma?

–Creo que lo segundo. En una nueva elección el fujimorismo no va a ganar la cantidad de congresistas que tiene ahora.

–¿Cómo trabajar mejor la relación entre Ejecutivo y Congreso?

–Un sector de la izquierda se ha quedado afuera y no creo que estén dispuestos a trabajar  con Kuczynski. Al final del gobierno de Paniagua se instaló una mesa directiva formada por todos los partidos, cosa que no ha vuelto a ocurrir. Nosotros teníamos a Diez Canseco adentro. La mesa directiva debería ser una especie de junta de portavoces.

–¿Los fujimoristas lo detestaron?

–No lo sentí así. Martha Hildebrandt me definió una vez como un disidente oficial. Todavía guardo amigos en el fujimorismo. Me retiré porque me di cuenta que Fujimori quería quedarse y buscar la re-reelección. En una conversación con él me dijo que habían dejado una ventanita abierta por si acaso, pero que no me preocupara.

–¿Le hace falta al gobierno políticos con vasos comunicantes con el fujimorismo?

–No veo muchos. El enfrentamiento ha sido de tal naturaleza que hay mucha pasión por ambas partes. Creo que hoy hay pocas personas que creen en el fujimorismo y a la vez creen en una democracia abierta como la que se sostiene ahora. Pero el pueblo no piensa así y un sector importante lo sigue apoyando.

–¿El fujimorismo no ha evolucionado hacia la democracia?

–Mientras se mantenga el principio de la dinastía, va a ser muy difícil. Eso no quiere decir que todas las causas que defiendan sean equivocadas.

PPK lo sucedió como primer ministro.
PPK lo sucedió como primer ministro.

–¿Qué opina del indulto a Alberto Fujimori?

–El fujimorismo no sabe qué hacer con el tema. Personalmente creo que debería cumplir su pena en su casa. No forma parte de la discusión los procesos que Chile aprobó hace seis meses. ¿Qué hacemos con ellos?

–¿El gobierno se beneficia?

–Si lo indulta por completo o si lo pone en su casa, en cualquiera de los dos casos lo va a beneficiar.

–¿Con la corrupción es pesimista u optimista?

–Ninguno de los dos. Hay antecedentes preocupantes como el archivamiento del caso de los Petroaudios. No creo que haya muchos países que tengan procesos tan largos. Es una forma de corrupción. El PJ está muy mal y lo primero que haría es reformarlo.

–¿Qué le motiva el caso de Toledo?

–Ninguno de los que estábamos cerca de él pensábamos que sería posible lo que ahora se ha descubierto. Pensaba que era un hombre pobre que ascendió por sus esfuerzos. Nos sorprendió mucho, no encontramos justificación alguna y nos daña a todos los que estuvimos al costado de él. Es una decepción profunda.

–¿Y Humala?

–La prisión contra los Humala es excesiva. Está bien que los juzguen, pero que mantengan preso a un presidente por 18 meses, es demasiado.

–¿Cuánto puede afectar el caso Lava Jato a PPK?

–He trabajado con PPK en tres oportunidades. La primera en el BCR. Yo trabajaba en el área de estudios económicos, era un abogado que asistía al doctor Mario Tovar. PPK trabajó con el grupo de Richard Webb, que analizaba las cuentas nacionales. Después trabajé con él cuando era ministro y yo primer ministro. Luego en el Comité de Proinversion, él era el presidente y yo el miembro del comité. Algún conocimiento de su personalidad tengo. No creo que sea deshonesto. Probablemente sí usó sus contactos para hacer negocios pero no es un sinvergüenza. Creo que la oposición está equivocada. Nunca vi que pidiera sacar una ley para beneficiarse.

–¿Qué sería importante de la reforma electoral?

–Me preocupa que todavía esté dando vueltas la posibilidad de una segunda cámara. Yo no creo en eso. Me preocupa que se mantenga el voto preferencial, porque le da mucha fuerza al que tiene dinero. Lo principal es que los partidos sean fuertes. Creo que tampoco debería haber reelección para los dirigentes de los partidos. Eso se llama caudillismo y en la historia del Perú ha generado grandes problemas.

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