Edición 2468: Jueves, 22 de Diciembre de 2016

Cristianos Cruzados

Se profundiza división pepecista.

El naufragio del PPC tiene a varios actores en su reparto. Tras la renuncia de Raúl Castro a la presidencia y al partido, tras discrepancias con Luis Bedoya Reyes ante su decisión de ir a la reelección, el Congreso programado para el fin de semana pasado quedó en compás de espera. Poco antes de sufrir un grave accidente automovilístico el jueves 15, donde perdió la vida el rector de la Universidad de Sipán, Roger Pingo, el ex congresista Alberto Beingolea hizo votos mediante twitter porque el vicepresidente en funciones, Hildebrando Tapia, condujera el trance de la mejor manera: “Dios te acompañe y te llene de sabiduría en este difícil momento”. Castro le había demandado que asuma la presidencia del partido y conduzca el Congreso. Al parecer, eso hizo. El sábado, sin la candidatura de Beingolea y con apenas 172 votos, fue elegido al frente del partido Alonso Navarro, expresidente regional de Ica. La modalidad no fue la de un militante un voto, sino vía dirigentes inscritos. Pero a Navarro lo acompañan como secretario general Rafael Yamashiro y el propio Tapia en la primera vicepresidencia. Ambos participaron en la gestión de Castro. Lourdes Flores Nano desconoció la elección pues, señala, se formó a último minuto un tribunal electoral paralelo que posibilitó los comicios. Esto ha sido impugnado ante el JNE. En medio del caos, Yamashiro ha demandado que el diálogo emprendido por el gobierno con los partidos incluya al PPC. No solamente no tienen bancada sino que sus diferencias amenazan con terminar de desplumar al partido.  

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