Kuczyinski y parte de su gabinete asistieron al 192 aniversario de la Batalla de Ayacucho.
Kuczyinski y parte de su gabinete asistieron al 192 aniversario de la Batalla de Ayacucho.
Edición 2467: Jueves, 15 de Diciembre de 2016

Les Pasó la Pelota

PPK evita irse al choque constitucional y deja al fujimorismo el costo de la censura de ministro Jaime Saavedra.

Kuczyinski y parte de su gabinete asistieron al 192 aniversario de la Batalla de Ayacucho.
Kuczyinski y parte de su gabinete asistieron al 192 aniversario de la Batalla de Ayacucho.

Moción Sin Ton Ni son

Tras una semana de presuntas cavilaciones, el presidente Pedro Pablo Kuczynski decidió no presentar una cuestión de confianza para impedir la censura del ministro  Jaime Saavedra.

La votación en el Congreso que, todo indica, terminará con la salida de Saavedra de la cartera de Educación, se producirá el viernes 16 o el lunes 19, dependiendo del retorno de la presidenta del Congreso de Emiratos Árabes, a donde viajó con la aprista Luciana León para participar esta semana en la Cumbre de Mujeres Presidentes de Parlamentos.

Moción concluye, sin pruebas, que Saavedra sabía del caso de computadoras.
Moción concluye, sin pruebas, que Saavedra sabía del caso de computadoras.
PPK ratificó su respaldo a Saavedra y la reforma universitaria. Al mismo tiempo dejó la pelota enteramente en la cancha parlamentaria.

“Invoco a la bancada mayoritaria a reflexionar sobre la intención de censurar al ministro Saavedra”, dijo en su alocución de cuatro minutos.

Compleja baraja la que el Presidente pone sobre la mesa.

“Hemos decidido evitar un escenario de más enfrentamiento”, justificó al tiempo de concluir que presentar la confianza hubiera sido una medida tan constitucional como el derecho del Congreso de censurar al ministro.

Si la censura procede, advirtió PPK, será una salida “injustificada, solo una exhibición de poder”.
El Presidente expresó en los días previos la decepción ante su bancada por las posiciones contrapuestas de congresistas como Juan Sheput y Salvador Heresi de un lado, que propusieron la renuncia de Saavedra, y Gino Costa y Guido Lombardi, a quienes la cuestión de confianza les parecía factible.

Según la interpretación de Palacio, la opción de la renuncia era un pedido ni tan en sotto voce del fujimorismo. Los únicos antecedentes de ministros censurados en los últimos quince años son los de Fernando Rospigliosi, al año de iniciado el gobierno de Alejandro Toledo, y Ana Jara, en el tramo final del de Ollanta Humala. Las otras 20 mociones de censura presentadas durante esos dos gobiernos fueron derrotadas en la votación o atajadas con las renuncias de los ministros involucrados.

De hecho, un expremier experimentado en estas materias como Jorge del Castillo consideraba, al cierre de esta edición, que la renuncia aun significaba una salida más digna para Saavedra. Sin embargo, el ministro, resultó estoico.
Becerril: “Que se preocupe el Presidente con tanta corrupción en el gobierno que él dirige”.
Becerril: “Que se preocupe el Presidente con tanta corrupción en el gobierno que él dirige”.

“Algo tenemos que hacer”, le dijo PPK a Saavedra el domingo 11. Para el ministro la cuestión de confianza siempre fue una posibilidad real, y en esa línea iban sus colegas como Jorge Nieto y Carlos Basombrío. Constitucionalistas consultados  por el gobierno como Marcial Rubio y otros que opinaron en medios como Víctor García Toma sí consideraban que tenía sustento constitucional. Al fin y al cabo, se suponía que la cuestión de confianza sería presentada como la única posibilidad para que Saavedra no fuera censurado. Pero el premier Fernando Zavala –cuya cabeza se puso en la bandeja de la última carátula de CARETAS– y otros personajes del entorno del Presidente consideraban el riesgo de perder el gabinete como demasiado alto. De hecho, ante la inexistencia del diálogo entre el Presidente y Keiko Fujimori, es Zavala quien tiene contacto directo con Salgado y otra voz cantante de Fuerza Popular como Cecilia Chacón.  
Protestas recordaron segunda vuelta.
Protestas recordaron segunda vuelta.

La incertidumbre también reina en el supuesto negado del cierre del Congreso. Negado porque era muy difícil de creer que el Congreso no le diera la confianza a un próximo gabinete y se suicidara. Y por último, nada garantizaba que al oficialismo le fuera bien en una hipotética nueva elección parlamentaria. Las consecuencias económicas de una parálisis semejante también pesaron en esa óptica.

Y pensar en serio que el fujimorismo piensa en una estrategia de vacancia presidencial tampoco se sostiene. Muy probablemente moriría políticamente en el intento.
Keiko Fujimori, orgullosa de necedades de su bancada en la interpelación.
Keiko Fujimori, orgullosa de necedades de su bancada en la interpelación.

Esta tensión dentro del gobierno entre una supuesta ala “caviar”, o antifujimorista, y otra tecnocrática también proyecta la respuesta previsible de los demás actores políticos. Tal como lo explica, PPK se decidió por comportarse como el adulto frente al infantilismo parlamentario. Pero, para empezar, se convierte de nuevo en blanco fácil para la izquierda, por condescendiente con el fujimorismo. La falta de liderazgo, ese vacío que a veces es tan difícil de llenar en la realidad democrática y mediática peruana, también es un fantasma suspendido en la atmósfera de fin de año.

Ese es el precio que puede pagar el gobierno por acceder, finalmente, a la censura de Saavedra.

¿Cuál es el que deberá tributar Fuerza Popular?   
      
MALA NOTA  

 A Keiko Fujimori le falta aprender.

Si la campaña de este año fue el indicativo a partir de la cual estaba obligada a corregir sus errores, la líder de Fuerza Popular no ha hecho su tarea.

Saavedra se convirtió en un objetivo político para el fujimorismo prácticamente desde que fue ratificado en el cargo por el presidente Kuczynski.

Saavedra impulsó la ley de reforma universitaria que ha puesto en serios aprietos a universidades-negocio vinculadas directamente al fujimorismo. Fue aprobada en junio del 2015 con 56 fotos a favor y 46 en contra. La oposición fue encabezada por la bancada de Fuerza 2011 en pleno.

Un año antes el grupo parlamentario presentó una demanda de inconstitucionalidad ante el TC. Tras idas y venidas, esta Corte ratificó en todos sus extremos la constitucionalidad de la ley y la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria, Sunedu.

Agotada la  vía judicial, el fujimorismo arremetió de nuevo con la parlamentaria. El millonario excongresista José Elías, accionista mayoritario de la Universidad San Juan Bautista, presentó en marzo un último intento –durante la gestión anterior–para modificar a la Sunedu hasta hacerla inservible. No pasó y Elías tampoco fue a la reelección. Para eso estaba su hermano Miguel, en un “trueque” casi idéntico al de Joaquín Ramírez, investigado por lavado de activos y uno de los factores que hizo perder a Fujimori la elección, por su hermano Osías. Sobrinos, por cierto, del magnate universitario Fidel Ramírez de Alas Peruanas. Y la lista de conflicto de intereses sigue en la bancada mayoritaria, aunque no se limite a esta. La más reciente jugada para eliminar a la Sunedu vía proyecto de ley es del aprista Javier Velásquez Quesquén. Mauricio Mulder fue uno más del equipo fujimorista durante la interpelación.
Verónika Mendoza participó en la marcha. Gobierno se abre flanco de izquierda.
Verónika Mendoza participó en la marcha. Gobierno se abre flanco de izquierda.

Saavedra también era un objetivo por haber integrado el gobierno de Ollanta Humala. Una de las principales agendas del fujimorismo es borrar toda traza del mismo y si no sucede así, arrojarle cada vez que puede a PPK la bomba fétida de una alianza vergonzante. Como lo demuestran las cicatrices de la última campaña, los rencores no se curan rápido en la carpa naranja y haberles hecho pasar dos veces por el trance inútil del pedido de indulto de Alberto Fujimori es un recuerdo indeleble.

A propósito, ¿no es cuestión de tiempo para que aparezca de nuevo esa variable en la complicada relación PPK-Fuerza Popular?   


CENSURA DE RETAZOS
Ese telón de fondo se hace más evidente con la interminable sesión de interpelación del jueves 8, que dejó pocas dudas sobre la decisión previa de censura. El nivel de las intervenciones de los congresistas fujimoristas conocidos solo fue rebajado por el de los desconocidos.

El chat de telegram captado con la primicia del diario Correo reveló las expresiones casi primitivas de celebración luego de la interpelación circense, con una jefa de partido que expresa orgullo frente a un desfile de necedades.  

Mulder y el entusiasmo de la censura.
Mulder y el entusiasmo de la censura.
La moción de censura tiene su primer argumento en el supuesto de que Saavedra no hizo nada sobre el caso de la compra de las computadoras (ver nota aparte). Al respecto, el ministro responde que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) encontró las transacciones sospechosas y le pasó la información a la Fiscalía, que a su vez la filtró al programa Panorama.

“Obviamente no sabíamos de la denuncia”, dice Saavedra. Ningún registro en el ministerio prueba lo contrario.

La moción de censura termina de justificarse en asuntos como el de los retrasos de los Juegos Panamericanos, en lo que se basó el primer intento de renunciar a Saavedra hace un par de meses, y hasta el absurdo debate sobre las “políticas de género” en el currículo educativo.

Este Frankenstein parlamentario no hace sino reforzar la idea de una vendetta política-económica.
La gran equivocación de Keiko Fujimori estriba en escoger su batalla pésimamente. La puja por el poder, intrínseca a la democracia, tiene un límite. Cuando colisiona con una política de Estado en un sector crucial, que incluso tiene puntos de encuentro con gestiones que van hasta tres lustros atrás, las intenciones subalternas se hacen más evidentes.

Solo cabe esperar que el sucesor de Saavedra –el más voceado es Hugo Ñopo, investigador principal de Grade con experiencia en el Banco Interamericano de Desarrollo– siga con las políticas a las que se ha comprometido el Presidente.

¿Cuándo en el Perú era imaginable que el SUTEP respalde al ministro de Educación como lo acaba de hacer mediante su dirigente Hamer Villena? Es obvio que los docentes ya observan un horizonte con las reformas.

Tampoco parece recordar la excandidata el efecto que las marchas de jóvenes tuvieron en la segunda vuelta. A este ministro lo censuran muy rápido. Y si es una política con algo de sensatez, Fujimori debe lamentar que los universitarios también salgan a repudiarla tan rápido.  

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