Edición 2591: Jueves, 23 de Mayo de 2019

REPORTAJE CASO SÁNCHEZ PAREDES

Lima, 21 de julio de 2008

Señor Director:
En CARETAS 2036 del 17 de julio de 2008, publican 5 páginas referidas a la entrevista que tuvieron a bien realizar al Sr. Lucio Tijero Guzmán, personaje condenado por delito de  narcotráfico y que a la fecha viene purgando su pena en el establecimiento penitenciario Miguel Castro Castro.

En la referida entrevista se publica una foto de mi esposo ya fallecido Sr. Perciles Sánchez  Paredes, fotografía que a primera vista se le presenta como un delincuente al publicarse una fotografía con un número de registro en su pecho.

Si bien es cierto es un hecho histórico su detención así como el proceso que se le siguió por narcotráfico, la Corte Suprema de nuestro país lo declaró absuelto de los cargos que se le imputaron luego de estar ocho años detenido siendo esta información un hecho objetivo e innegable.  

Independientemente, que posteriormente dicho fallo fuera cuestionado por los medios de comunicación, lo cierto es que tal como ustedes mismos lo declaran en la referida publicación, la Corte Suprema lo absolvió.

Esta foto, en el contexto que está situada y la forma como es presentada, es agraviante para mi persona, mis hijos y demás descendientes. No está en duda que su revista haga referencia a hechos históricos y los evalúe de acuerdo a una sana crítica respecto a ellos.

Lo que aquí está de por medio es la forma como se presenta a mi difunto esposo en dicha foto que trasciende lo que históricamente pudiera haber hecho o no él en vida.

Aquí existe valores esenciales que corresponden a las personas que como yo su viuda y mis hijos como descendientes, se ven seriamente afectadas por la publicación de esta foto que genera, dentro del contexto de la sociedad en que vivimos, un ambiente en el cual se nos discrimina y denigra por estas referencias inadecuadas.

No está demás recordarle a su histórica revista que este tipo de mecanismos eran los utilizados por los gobiernos autoritarios con la complicidad de determinados medios de comunicación para lograr propósitos ilícitos y que incluso muchos de sus destacados directores y periodistas fueron víctimas de ellos.

En este contexto es relevante recordar la resolución del Tribunal Constitucional 3362-2004-AA en su considerando 14b al referirse al honor agraviado manifiesta: “(…) se puede considerar que el honor, sobre la base de la dignidad humana, es la capacidad de aparecer ante los demás en condiciones  de semejanza, lo que permite la participación en los sistemas sociales y corresponde ser establecido por la persona en su libre determinación. (…)”

Las referencias hechas nos están mellando directamente en nuestra dignidad humana de vivir en sociedad de condiciones de igualdad, en tanto por el hecho de ser los sucesores de mi difunto esposo, la foto invoca una situación ya superada y que en tanto ofende su memoria la hace trascender hacia nosotros.

Un ejemplo sencillo basta para verificar lo expresado. Cómo puede la que escribe evitar que sus hijos y nietos, que son personas profesionales y que estudian en diferentes colegios, respectivamente, pueda retrucar lo que aparece en su revista, cuando lo que “impacta” es la imagen que dan de mi difunto esposo en la foto cuestionada. Más allá de cualquier explicación que hagan en el pie de la foto, está el mensaje implícito al publicar una foto que refiere a una situación ya superada y dentro de un contexto donde se cuestiona a los descendientes de mi difunto esposo. Aunado a ello la denominación de “clan trujillano” con respecto a mi familia en el segundo párrafo de su nota como punto introductorio.

Imaginemos que mi esposo estuviere en vida, más allá de cualquier cuestionamiento a su conducta, sería imposible que pudieran publicar su foto de la forma como lo han hecho. Aparentemente hay una confusión al suponer que por el hecho de estar muerto, se puede hacer referencia de él de la forma como lo han hecho sin tener en cuenta que al ofender su memoria también están agraviando a sus directos sucesores y descendientes.

Por otro lado, su revista en el tercer párrafo refiere de manera textual que el señor Lucio Tijero “había brindado un testimonio ante la Fiscalía, en el que narraba sus relaciones  con una serie de viejos narcotraficantes entre ellos Perciles Sánchez  Paredes”. Esta mención es directa de su revista y no tomada del señor Lucio Tijero, por lo que merece la rectificación respectiva en tanto se le menciona como narcotraficante cuando ustedes saben que lo han absuelto definitivamente de dicho cargo.

En el quinto párrafo de la entrevista se hace afirmaciones en el sentido que “El testimonio del Testigo rebate los argumentos de los descendientes de Perciles Sánchez”. Aquí hay otra equivocación que debe ser rectificada, en tanto su revista refiere a los descendientes de mi difunto esposo y cuando desarrollan la noticia se refieren a una persona que no es descendiente mía ni de mi esposo; más allá del derecho de la persona imputada de hacer los descargos que estime conveniente.

Asimismo su revista señala textualmente: “Caretas a la fecha ha publicado una larga lista de notas de inteligencia y atestados que ligan a esta familia con el narcotráfico”.

Sobre este punto debo invocar nuevamente la rectificación, en tanto su alusión es directa y contemporánea sin hacer discriminación alguna, respecto a los miembros de mi familia. Mi familia no está ligada al narcotráfico y no ha habido autoridad alguna que lo establezca; reconocemos que su revista pueda hacer un juicio de valor respecto a las investigaciones pero lo que no puede hacer es concluir sobre la base de unos informes que mi familia está ligada al narcotráfico.

La fotografía publicada en el reportaje aludido, así como los comentarios hechos por su revista a los que hago referencia, han afectado directamente nuestra dignidad, en mi calidad de cónyuge así como de mis descendientes, hijas y nietos, por los cuales tengo que invocar su defensa amparándome en nuestra propia Constitución cuando alude a la familia como un instituto jurídico y natural constitucionalmente garantizado.

Reitero que mi persona, mis hijas y mis nietos, no tienen ninguna responsabilidad de los actos que en vida hubiera podido realizar mi esposo, en el supuesto negado que lo afirmado por el hoy condenado Sr. Tijero fuera cierto, pues no son más que afirmaciones vertidas por una persona condenada por sus delitos comprobados y que no tiene ya nada que perder siendo evidente que se trata de aprovechar la situación coyuntural de las investigaciones de lavado de activos a la fecha abierta y que hasta donde hemos sido informadas obedecen a intereses económicos.

Deseo dejar en claro que respetamos la labor periodística así como los hechos históricos que su revista pueda considerar conveniente publicar y opinar sobre ello aunque estuvieren en contra de mi persona o mis descendientes; asimismo es una potestad de su revista el criticar las resoluciones judiciales que pudieran haberse emitido; sin embargo considero que la referida fotografía tal y cual ha sido publicada así como lo afirmado de manera equivocada y que hago referencia de manera puntual en los párrafos anteriores de la presente carta, agravian directamente a mi persona y a mi familia en su dignidad humana al afectar el derecho al honor y la buena reputación, así como gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de vida de mi persona y mi familia, por lo que en atención a lo establecido por el artículo 2do de la Ley 26847 concordante con el artículo 2do inciso 7mo de la Constitución Política del Estado, solicito la inmediata rectificación, siendo que estimo para ello necesario la publicación  de la presente carta en su integridad, de acuerdo a la dimensión dada al reportaje aludido y a la foto de mi difunto esposo como parte del encabezado del reportaje.

Más aún cuando mi esposo Sr. Perciles Sánchez Paredes fue absuelto de los delitos que se le imputaban y quien hace más de 20 años que ha fallecido, sin embargo le sobrevivimos su esposa, hijas y ahora  sus nietos, algunos de ellos jóvenes, menores de edad con acceso a las informaciones e imágenes publicadas en su revista y en otros medios de prensa, que han afectado la dignidad a sus sobrevivientes y que han originado actitudes  de discriminación por parte de terceros por hechos en lo que nosotros, su viuda, hijas y nietos, somos totalmente ajenos, siendo que mi persona como cónyuge  tiene que invocar sus derechos propios y de su entorno más directo como son mis descendientes, para que no se denigre al extremo de no permitírsenos vivir en sociedad.

En atención a lo expuesto y fuera de la rectificación solicitada, agradeceré que su revista, en los casos en los que su labor informativa sobre hechos históricos o presentes se vea obligada a informar, se abstenga de publicar fotografías y de emitir juicios de valor sin sustento en la realidad o equivocados  que mellen la memoria de mi esposo fallecido y absuelto por delitos que se le imputaron, así como el de mi persona como viuda y de sus descendientes que aún le sobrevivimos.

Hago presente que sin perjuicio de la presente carta, estimo conveniente acudir a todos los órganos que velan por los derechos constitucionales fundamentales a fin de salvaguardar mi honor, la memoria de mi difunto esposo así como el de mi familia; sin perjuicio del derecho que me asiste de acuerdo a lo establecido en el artículo 138 del Código Penal.
Marcelina Príncipe  Zamudio Vda. De Sánchez
DNI 09136036

CARETAS publica esta carta en virtud a un fallo del juez Iván Alfredo Cabrera  Giurisich, del 10° Juzgado Constitucional, tras un proceso iniciado contra la revista en 2008. El caso Sánchez Paredes, mientras tanto, se encuentra en proceso y es el más grande de lavado de activos en la historia del Perú.