Mejorada y Alza en polémica con candidato Giusti.
Mejorada y Alza en polémica con candidato Giusti.
Edición 2589: Jueves, 9 de Mayo de 2019

RECTIFICACIONES PUCP

Mejorada y Alza en polémica con candidato Giusti.
Mejorada y Alza en polémica con candidato Giusti.

El 28 de agosto del 2018 la PUCP emitió un comunicado en su página web sobre denuncias de presunto acoso sexual por parte de tres de sus docentes. Tras conocerse el tema, Panamericana TV y Willax TV emitieron sendos reportajes. Allí se mencionó a los profesores Carlos Alza, Martín Mejorada y Jaris Mujica. Las notas periodísticas incluyeron el audio de una profesora y el facsímil de una carta de protesta firmada por universitarios. Consultado al respecto, el candidato a rector Miguel Giusti dijo que “en los casos de algunos profesores que se han ido destapando, ante los cuales las autoridades no han sido severas, como el caso del señor Alza, las autoridades han mostrado algún tipo de evasivas a la sanción.” Luego, los días 17 y 24 de abril, se le proporcionó el diagramado y el texto final al profesor Giusti a través de su cuenta de Facebook. El mismo 24 Giusti aprobó la redacción del artículo y, posteriormente, el viernes 3 de mayo, agradeció la publicación de la entrevista, siempre a través del inbox. CARETAS espera que los casos se esclarezcan en futuras investigaciones.

RECTIFICACIONES PUCP
Lima,  3 de mayo de 2019
En ‘Rectificar el Rectorado’ de  CARETAS 2588 se da cabida a las irresponsables afirmaciones de Miguel Giusti Hundskopf, quien con el ánimo de mostrar su candidatura al rectorado de la Pontificia Universidad Católica del Perú, no repara en utilizar mi nombre, vinculándome con supuestas denuncias de acoso y actos de encubrimiento que la PUCP  habría realizado a mi favor. Rechazo enfáticamente las insinuaciones de Giusti. No he faltado jamás a mis deberes como profesor, no he tenido ni tengo denuncia o procedimiento legal alguno en la universidad y conservo todos mis derechos como profesor ordinario de la Facultad de Derecho. No he sido receptor de ningún beneficio o trato especial por parte de la PUCP. Estas afirmaciones  difamatorias de Giusti que no han sido corroboradas ponen en tela de juicio mi reputación y dañan mi honor. Por lo que exijo la inmediata rectificación tanto en su versión impresa como digital.
Martín Mejorada C.
DNI 15722171



Lima, 7 de mayo de 2019
Miguel Giusti niega haber dicho lo que ustedes consignan sobre mi persona en ‘Rectificar el Rectorado’ de CARETAS 2588. En su correo electrónico que recibí ayer señala: “Estimado doctor Mejorada, entiendo  su malestar, pero le ruego que preste atención a lo que dice a la letra el artículo, porque en ningún momento hago insinuaciones ni afirmaciones como las que usted me atribuye en su carta notarial. Es el periodista que sin haberme consultado coloca las fotografías y la información en modo tal que insinúa lo que insinúa. Es más, viéndome yo en el momento de la entrevista ante una pregunta inesperada, porque no conozco ninguno de los casos, solo atiné a decir  lo que sí se reproduce literalmente como mi opinión: “No se conocen los informes de las indagaciones contra los profesores mencionados” (hasta el paréntesis subsiguiente es añadido del periodista: “(Mejorada, Mujica y Alza)”.  Solo  menciono, de manera genérica, que existe un conflicto conocido entre la Comisión contra el Hostigamiento y la Defensoría Universitaria (por un caso diferente). Lamento la información que transmite la revista, y que me ha causado a mí también más que un problema. Le repito, no son mis declaraciones, ni siquiera en la versión sesgada que le da el periodista, las que pueden haber generado el malentendido o la malintencionada información”.
Por ello, insisto en la inmediata rectificación de la nota periodística, con las disculpas públicas del caso.
Martín Mejorada C.
DNI 15722171


Lima, 6 de mayo de 2019
Solicito la rectificación del artículo ‘Rectificar el Rectorado’ de CARETAS 2588 por contener información que no se ajunta a la verdad sobre mi persona.
 
Las razones de mi renuncia a la PUCP
Es lamentable que un candidato al rectorado haga declaraciones tan ligeras, evidenciando la desinformación sobre estos casos, y se guie de la mala intención y el prejuicio homofóbico con el que algunas autoridades se han expresado en mi contra en dicha universidad. A la fecha de mi renuncia irrevocable a la PUCP, 31 de julio de 2018, no había ningún caso de acoso, ningún procedimiento disciplinario ni sancionatorio, salvo dos mensajes anónimos como los muchos que circulan con mala intención al interior de la universidad sobre diversas autoridades. A mí nadie me ha blindado de nada en la universidad como parece afirmar  Giusti, cayendo en el mismo desatino, discriminación, prejuicios e ilegalidad de los predecesores. Mi renuncia se produjo al constatar en las autoridades de aquel entonces una falta de manejo de las situaciones de los estudiantes, docentes y administrativos, tampoco existían los marcos legales adecuados ni las capacidades para realizar procesos justos sin violar confidencialidad, el honor y la buena reputación de las personas. Las autoridades han dejado espacio para que el prejuicio homofóbico, la misoginia de algunos, la venganza y la desinformación  llegue a la comunidad universitaria y a los medios, por encima de lo que nos enseñaron de manera tan fundamental y básica en nuestra Facultad de Derecho.  Se olvidaron fácilmente los principios, se privilegió el odio y el prejuicio. Toda mi vida he dado cuenta de mi convicción democrática e institucional, por ello encuentro inaceptable que se acuse y sancione públicamente a las personas afectando honras y derechos, sobre la base de anónimos, campañas malintencionadas o prejuicios homofóbicos. Esta situación se evidenció más cuando el Defensor Universitario elaboró un informe a todas luces inconstitucional, ilegal, injuriante, homofóbico y misógino, y elaborado de manera secreta, sin darme la oportunidad de presentar mis descargos, violando mi derecho de defensa, mi presunción de inocencia y al debido procedimiento, y sin presentar pruebas suficientes que acrediten fehacientemente las imputaciones que allí se hacían sobre mi desempeño como director de la Escuela de Gobierno. Afirmaciones como “si parece haber quedado comprobado es la situación de nepotismo, en relación a la constante presencia del novio del profesor” (cuando no tengo a ningún familiar ni a mi pareja contratados en la Escuela), “es abiertamente conocido que es homosexual”, “trabajadores que evidentemente le atraían” (frases que dan cuenta de la homofobia, el prejuicio y la mala intención del referido informe, tanto como de su precariedad metodológica y técnica). Esta sola situación debió conducir a su nulidad y archivamiento.
Ante este informe, solicité al rector y al Consejo Universitario, a través del Consejo Directivo de la Escuela de Gobierno, una licencia para emitir un informe de respuesta. Me dieron 10 días que en realidad solo eran 5 días hábiles por los feriados de julio. A pesar de ello, elaboré un informe de 592 páginas que fue presentado a las autoridades respondiendo, punto a punto, todas las imputaciones del referido informe defensorial y demostrando la ilegalidad de su intervención.
Habiendo renunciado, viajé a Brasil, como lo tenía programado, del 6 al 13 de agosto del 2018. Aprovechando mi ausencia se desató una campaña difamatoria e injuriante en redes sociales. A mi retorno, decidí permanecer en Lima (pueden ver mi registro migratorio, con tan solo dos viajes más, algunos meses después, a Ecuador y a Brasil por una semana cada uno), y no me he fugado del país como malintencionadamente algunos informaron en redes sociales y medios. Renuncié a diversos proyectos académicos y profesionales fuera del país para mantenerme en Lima y presentarme voluntaria y transparentemente ante las autoridades de la universidad con el fin de aclarar cualquier asunto pendiente y responder legalmente a cualquier denuncia, de ser el caso. He buscado colaborar en la clarificación y subsanación de imprecisiones mías y de mis subordinados que pueden ocurrir en cualquier gestión, pero que, de ninguna manera, como se ha pretendido maliciosamente, constituyen actos ilícitos.
A pesar de ello, los ataques y difamaciones contra mi persona y mi familia siguen. Viéndose agudizada por la publicación de comunicados de autoridades de la Escuela de Gobierno y de la universidad, mal informando que había procesos e investigaciones en mi contra, puesto que en ningún caso yo he tenido procesos disciplinarios abiertos en dicha universidad al momento de mi renuncia. Tiempo después me notificaron de dos casos que no constituían legalmente conductas de acoso y que respondí formalmente, a pesar de ya no ser profesor/trabajador de la universidad, sin tener respuesta alguna hasta la fecha. No dudo, sin embargo, que aún existan personas que puedan insistir con este tema, pues el odio homofóbico sigue vivo y se han propuesto acabar con lo que algunos llamaban el “director gay” de la PUCP. En ese caso, les aseguro que procederé a defenderme legalmente como corresponde y contrademandar por difamación, injuria y otros delitos cometidos contra mi persona.

Los prejuicios y el odio homofóbico contra el “director gay”
Lo dije expresamente en mi carta de renuncia, soy docente y mi vocación es inquebrantable, un hombre abierta y orgullosamente homosexual, tengo una familia, una pareja con quien vivo varios años muy feliz y una vida llena de satisfacciones y dificultades como cualquier otra persona, lo que, seguramente a algunos conservadores disfrazados de progresistas o demócratas, presuntos hombres de fe y defensores de derechos, les irrita, los llena de odio y los hace actuar prejuiciosa y cruelmente. Para mí era claro que en esas condiciones yo no podía seguir en esa institución. El daño a mi prestigio profesional, a mi honor y a mi buena reputación, incluyendo los ataques persistentes a mi familia y a mi pareja, han sido y siguen siendo enormes, generándome una gran indignación y daños morales y económicos, pero aquí seguimos.
Estos hechos, que lamento profundamente, me han permitido comprender muchas cosas. La horizontalidad y la confianza brindada a alumnos y trabajadores, cuando uno es gay, a veces no son bien comprendidas, ni son aceptadas libres de prejuicios. Por el contrario, es utilizada maliciosamente en venganza o por voraces apetitos institucionales. Estos aprendizajes seguramente me invitarán a evitarlo o prevenirlo en el futuro. También encuentro que ser gay en el Perú sigue convirtiéndonos en sujetos de sospecha. Una invitación a conversar y tomar un café, una cena en casa, una broma o un acto de cortesía de parte de un gay, siguen siendo leídas negativamente en clave de sospecha. El prejuicio es algo que no puedo controlar.
Ser el rostro público visible de la nuevamente “Pontificia Universidad Católica” les resultaba deleznable, inmoral, sucio. Haber recibido el apoyo unánime del Consejo Universitario para la renovación de mi mandato por tres años más, les resultaba peligroso y había que atacarlo por donde más genere sospecha, tenían que acusarlo de ser un “gay acosador” y de todo cuanto pueda acabar con su credibilidad; hostilidad laboral, malos manejos, violencia, entre tantas otras cosas.
Creo firmemente que ser genuino en el Perú sigue siendo una urgencia, una necesidad. Por mi parte, seguiré pensando y trabajando arduamente para fortalecer al Estado, exigir y promover el respeto de un país más igualitario y equitativo con todos y todas. De esa manera, aportar en la transformación positiva del país como lo he hecho hasta ahora.
Hago votos para que nuestro país logre alguna vez garantizar los derechos de todos y todas en igualdad de condiciones y, sobre todo, volvamos a valorar los principios básicos de un Estado democrático de derecho.
Carlos Alza Barco
DNI 09676947