Edición 2509: Jueves, 12 de Octubre de 2017

OBRAS Y FACTURAS

Lima, 5 de octubre de 2017

No debe escandalizar el precio de las obras superiores a sus presupuestos de partida, pero sí los montos finales que no estén realmente invertidos ni debidamente sustentados. En la historia de la construcción, las obras emblemáticas han terminado costando mucho más de su presupuesto  sin incurrir en actos ilícitos o de corrupción.
En obras viales y de saneamiento es imposible saber con exactitud cuánto va a costar un proyecto porque se extienden sobre varios kilómetros, atravesando terrenos donde no se pueden hacer todas las perforaciones ni evaluar las muestras necesarias para conocer el comportamiento del suelo. Eso recién se va a descubrir en el momento de la ejecución de la obra.
Hace falta presupuestos suficientes a los estudios para tomar más muestras de suelos, más análisis y ofrecer un producto mejor elaborado. Así se podrá reducir los imponderables y bajar los costos adicionales de las obras.
Los costos adicionales no se pueden reducir por decreto, disponiendo que no se admita más del 20 por ciento por ejemplo, porque ahuyenta a los constructores más calificados que prefieren no correr el riesgo de sacrificar sus utilidades o terminar perdiendo dinero. Fórmulas de ese tipo son las que alientan los actos de corrupción, porque quedan en carrera los contratistas menos escrupulosos que no dudan en entrar en contubernio con funcionarios para cubrir las pérdidas que un sistema así les ocasionará tarde o temprano. Lo más importante es elegir y atraer a la obra pública a los más calificados y más honestos.
José Olaya
correojoseolaya@yahoo.com

El contralor Nelson Shack ya advirtió que muchos proyectos son adjudicados sin conocer el costo real de la obra y anunció la presentación de un paquete para caminar sobre terreno más firme y reducir la proliferación de adendas.

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