Edición 2504: Jueves, 7 de Septiembre de 2017

HOSPITAL ALMENARA

Lima, 31 de agosto de 2017

Mi madre Julia León Arias, 95, falleció el 22 de agosto en el área de Geriatría, pabellón 1B del Hospital Guillermo Almenara, a consecuencia del trato negligente e inhumano que recibió del personal de salud.
Ingresó el 16 de agosto a Emergencia por una infección severa.  Es trasladada al área de Nefrología y el viernes 18 a Geriatría, bajo la sospecha de otros síntomas que debían abordarse en un área especializada para pacientes de su edad.
El sábado 19 de agosto el informe médico fue celulitis y herpes. Al cabo de dos horas, la Dra. Trinidad nos informó que se había equivocado de diagnóstico porque yo le había proporcionado “un número equivocado de cama del paciente”. ¿Qué tratamientos se le aplicó considerando el diagnóstico errado?
El estado de salud de mi madre se agravó con el transcurso de las horas. Al día siguiente los pacientes de las camas aledañas nos contaron que en la madrugada del domingo mi madre nos había estado llamando con desesperación y quejándose de fuertes dolores, pero no fue atendida. Ya le habían detectado una metástasis al hígado y otros órganos.
En la mañana, la encontré retorcida de dolor. La enfermera me respondió que en la historia no había indicaciones para aplicarle analgésico alguno. ¿Y el médico de turno? ¿No existen protocolos para el tratamiento del dolor? Después de mucha insistencia, la médico residente se acercó con mucha displicencia a examinar a mi madre e indicó un analgésico que fue aplicado luego de una considerable demora.
En la jefatura de enfermeras fui recibida con hostilidad  “¿Su madre está lúcida?”, me preguntaron,  ¿es que hay que estarlo para expresar dolor?  
 Los hospitales no son centros de tortura.  La  recuperación de las personas no se basa solo en la medicina que reciben, sino en la calidad de su atención y en el trato que se les brinda.  
Denunciamos y cuestionamos la idoneidad de los profesionales de Geriatría del Hospital Guillermo Almenara y exigimos que las autoridades evalúen la calidad de la atención para que estas malas prácticas no tengan que sufrirlas otros pacientes ni sus familiares. Lo ocurrido con mi madre y la madre de la señora Ana Jara, lamentablemente, pasa todos los días.
Patricia Von León
DNI 07604652

Casos como este y el de la madre de la exministra Ana Jara plantean un debate urgente sobre el trato que los ancianos reciben en las instalaciones de EsSalud.

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