Edición 2484: Jueves, 20 de Abril de 2017

BRASIL Y NUESTRA BIOCEANIDAD

Lima, 13 de abril de 2017

Brasil tiene un mercado cerrado y proteccionista en el que sería casi imposible para una empresa peruana trabajar. La balanza comercial es por lejos negativa. Brasil restringe arbitrariamente los derechos del Perú a la libre navegación por el río Amazonas otorgados por el Tratado de Libre Navegación de 1909.
Brasil, a través de sus autoridades portuarias y gremio de prácticos afín a las mismas, hace inviable el acceso de la región Loreto a la cuenca Atlántica y a sus mercados, por ende elimina la bioceanidad peruana en la práctica.
El costo de practicaje de la boca del Atlántico a frontera, ida y vuelta, en diciembre de 2016 era US$ 140,000 y de ese monto US$ 51,000 correspondía a la porción Manaos-Frontera-Manaos. Una de las tarifas de practicaje más altas del mundo. Sin embargo, al enterarse de que un servicio ingresaría en febrero para atender a la ciudad de Iquitos, la tarifa de la última porción se triplicó. Hoy el costo es de US$ 240,500 siendo casi US$ 150,000 la porción Manaos-Frontera-Manaos. Un servicio similar de 240 horas en los canales patagónicos, de igual o mayor complejidad tiene un costo entre  US$ 28,000 y US$ 30,000, cinco veces menos.
Nuestras autoridades deberían presentar una enérgica protesta frente a la Comisión Nacional de Asuntos de Practicaje (CNAP) y a las Autoridades Portuarias a fin de dar solución a esta distorsión aberrante.  
Miguel Alzamora
 malzamora6@hotmail.com

En contraste, las exportaciones por carretera –para lo que se construyó la Intercoceánica– no superan el 2% del total. El creciente déficit comercial bilateral fue de casi US$ 1,000 millones el año pasado y las prácticas proteccionistas brasileñas son frecuentemente denunciadas por organismos como la OMC. Algo no cuajó en las promesas de alianza estratégica hechas una década atrás, y la debacle del caso Lava Jato solo puede reforzar la impresión.  

Loading...