Docente de oficio, pero agricultor de corazón. Su misión es reforestar su terreno ubicado a 2800 ms.n.m.
Docente de oficio, pero agricultor de corazón. Su misión es reforestar su terreno ubicado a 2800 ms.n.m.
Edición 2595: Martes, 18 de Junio de 2019

Verde que brota vida

Santos Córdova López es un profesor que estratégicamente le está haciendo frente a la escasez de agua en la localidad de Santo Domingo en Piura.

Docente de oficio, pero agricultor de corazón. Su misión es reforestar su terreno ubicado a 2800 ms.n.m.
Docente de oficio, pero agricultor de corazón. Su misión es reforestar su terreno ubicado a 2800 ms.n.m.

La deforestación no solo amenaza a los bosques amazónicos. CARETAS visitó una zona del departamento de Piura donde los ecosistemas vegetales también vienen perdiendo terreno. Aunque parezca mentira, esto también es una amenaza para el agua.

Algunos prefieren ignorar esta problemática que se da a lo largo de toda la costa peruana, pero otros han tomado conciencia de que se debe aprovechar lo que se conoce como la “infraestructura natural” para dar solución a la escasez del recurso hídrico.  

Santos Córdova López, de 62 años, es profesor de educación secundaria en un colegio de Santo Domingo, en la provincia de Morropón y agricultor “en mis ratos libres”. Él, es una de esas personas que están haciendo frente a la falta de agua que afecta Piura.

La mayor parte de la parcela está cultivada con café.
La mayor parte de la parcela está cultivada con café.

“Hace 30 años, cuando recibí este terreno como herencia de mi padre no había ni un árbol”, recuerda Córdova. Hoy puede contemplar las dos hectáreas que tiene en Santo Domingo, a 2800 ms.n.m. y tres horas de la ciudad de Piura. A penas llegó aquí, años atrás, organizó a la familia entera para comenzar a sembrar árboles y algunos cultivos como café, plátano, ají y limón, entre otros.

Además de poder disfrutar de los frutos de su parcela, Santos Córdova está logrando su principal objetivo que es “cuidar el medio ambiente”. Para ello, su misión ha sido reforestar el área y así intentar hacer frente a las sequías que afectan gravemente la zona. Estratégicamente lo que ha hecho es crear un gran bosque, plantando distintas especies forestales: taras, cedros rosados, alcanfores y cipreses.

“He sembrado todas estas especies para cuidar el agua”, dice Santos quien además explica que “las plantas captan el recurso hídrico, y por ende conservan el ambiente para que los riachuelos continúen”.

El profesor, ahora agricultor, cuenta que al inicio “no sabía nada de forestales” pero que todo lo aprendió leyendo por internet y con la ayuda de algunos biólogos e ingenieros “que tiempo atrás me vinieron a visitar”.

De acuerdo al último estudio de bosques del Gobierno Regional de Piura, esta región pierde anualmente 17.587 hectáreas de bosques. Las principales causas de la deforestación son el cambio de uso de la tierra, la agricultura migratoria y la tala ilegal.

En zonas altoandinas de este departamento, al norte del país,  esto se traduce en la pérdida de oportunidad para la captación de un recurso fundamental: el agua. Elemento de vital importancia sobre todo para esta zona del país donde se encuentra el Sechura, el desierto más grande de la costa del Perú.

Las achupallas, también conocidas como árbol silbador en Piura, captan agua en sus hojas.
Las achupallas, también conocidas como árbol silbador en Piura, captan agua en sus hojas.

De acuerdo a la ingeniera piurana Cristina Portocarrero, integrante del Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (Condesan), en el bosque montano tropical de Piura –donde se encuentra la parcela de Córdova– se debe cuidar “la cobertura vegetal del estado de degradación dado que los problemas de erosión ocasionan altos riesgos en lo que es la calidad del agua”.

Portocarrero, quien además presidió el Consejo de Recursos Hídricos de Cuenca Chira Piura cuenta que en su región “ha habido años en los que en el mes de octubre los problemas de escasez por inadecuada gestión eran críticos”.  

Esta situación contrasta cuando empieza el mes de enero y llegan las intensas lluvias que en ocasiones han generado inundaciones. “De marzo a abril los reservorios no pueden contener la cantidad de agua y tienen que liberarla y conducirla al mar. Es prácticamente botar el agua”, comenta indignada.

Santos también planta el ciprés rosado.
Santos también planta el ciprés rosado.

Por su parte la colombiana Marta Echevarría, desarrolladora de proyectos de la organización EcoDecisión, sostiene que en las últimas décadas, en las zonas alto andinas de Piura, se ha perdido vegetación. “Debía haber bosques pero se han abierto áreas para la ganadería, lo que ha cambiado la cobertura que tiene el suelo”. También, observó que la gente no “planta árboles en los predios de sus parcelas a diferencia de Don Santos que sí ha hecho unas franjas vivas. Eso permite más humedad de la lluvia o del aire”.

Echevarría, que es especialista en mecanismos de protección de las cuencas hidrográficas, explicó además la relación entre cobertura vegetal y agua: “Al venir la precipitación, una gota de agua se va interrumpiendo con la vegetación, entonces pierde velocidad y la humedad se va dispersando”.  La especialista asegura que en este proceso, si multiplicamos por miles de gotas obtenemos un “suelo más húmedo que va generando esas corrientes de agua, las cuales contribuyen al río principal” y beneficia a miles de pobladores.

Una de estas especies de plantas que Córdova tiene y contribuyen a este fenómeno son las achupallas, las cuales sobreviven incluso a la escasez de agua . En sus hojas captan la humedad del ambiente y gota a gota contribuyen a La Gallega, una de las subcuencas más importante que va al río Piura.

Santos confiesa estar feliz de que lo que él ha sembrado contribuye a mitigar los problemas por la falta de agua y es un ejemplo que además “sensibiliza a otros campesinos”.  Para él su proyecto no queda aquí porque sueña con implementar un sistema de riego tecnificado, ya que “cada día no hay agua y hay que pensar en el futuro”.

Este sabio profesor, que pronto dejará las aulas, ya demostró que “la jubilación para los campesinos está en los árboles”. (Marjorie Ramos)