No menos de cuatro días para una experiencia de contrastes entre escenarios naturales, tiempos y culturas.
No menos de cuatro días para una experiencia de contrastes entre escenarios naturales, tiempos y culturas.
Edición 2584: Jueves, 4 de Abril de 2019

Huarmey de Mar y Valle

Escribe: Rafo León y Fotos: Víctor Ch. Vargas | El litoral se enlaza con una tierra de mausoleos de élite y de la mejor chicha peruana. La experiencia huarmeyana.

No menos de cuatro días para una experiencia de contrastes entre escenarios naturales, tiempos y culturas.
No menos de cuatro días para una experiencia de contrastes entre escenarios naturales, tiempos y culturas.

Turquesa y Verde

Un valle estrecho se convierte en oasis en pleno desierto costero peruano, hasta hacernos dar vuelta a la cabeza y encontrar un litoral extenso, tachonado de playas, acantilados, roquedales y un mar rico en especies tanto como en leyendas y mitos relativos a la relación del hombre con la naturaleza. En Huarmey se descubrió un mausoleo wari de 1,200 años y allí también se dio la domesticación del maíz en nuestro territorio, cuatro mil años atrás. Naturaleza, arqueología y vida.

Castillo de Huarmey, descubrimiento arqueológico de los más importantes en nuestra costa.
Castillo de Huarmey, descubrimiento arqueológico de los más importantes en nuestra costa.

La huaca Castillo ha sido registrada por viajeros y cronistas desde muy atrás, pero fue Julio C. Tello quien en 1918 al encontrar una serie de objetos correspondientes al Horizonte Medio en la zona, se propusiera organizar una expedición arqueológica a fin de estudiar el núcleo humano.

Desde la cumbre de la pirámide wari y a ciertas horas del día, el sol acentúa el contraste entre el ocre de los muros de adobe y el verdísimo de los campos cultivados del entorno: espárrago, palta, frutales, arándanos, mangos, páprika, colantao, panllevar. El valle del río Huarmey es angosto y verdea solo durante la mitad del año. A un kilómetro de la ciudad y a cuatro del litoral se levanta un conjunto de estructuras de grandes dimensiones, hechas con adobes cuyas formas no concuerdan con nada conocido en las culturas precolombinas del norte, las paredes elevadas sobre roca, largas vigas de algarrobo para estabilizar las laderas. Todos elementos arquitectónicos privativos de Castillo de Huarmey, específicamente de una ocupación wari cuyo descubrimiento llevó a repensar el panorama tradicional de este imperio que se desarrolló entre los años 700 y 1200 dC.

Lo precolombino vive en objetos que conservan las familias huarmeyanas.
Lo precolombino vive en objetos que conservan las familias huarmeyanas.

Fue en 2010 cuando el arqueólogo polaco Milosz Giersz, profesor de la Universidad de Varsovia, aborda la investigación de Castillo, un lugar al que conocía desde tiempo atrás. Así surge el Proyecto de Investigación Arqueológica Castillo de Huarmey (PIACH) apoyado por el gobierno y la universidad polacos en asociación con nuestra Universidad Católica, teniendo al arqueólogo Roberto Pimentel como contraparte de Giersz. Son alrededor de cincuenta personas las que vienen trabajando de manera multidisciplinaria en el conjunto.

César Chumbes en el centro de interpretación de Castillo, anexo a su restaurante. Derecha, ceramio con representación erótica, de influencia chimú.
César Chumbes en el centro de interpretación de Castillo, anexo a su restaurante. Derecha, ceramio con representación erótica, de influencia chimú.

Zona huaqueada como pocas, en Huarmey muchas familias guardan en sus casas ceramios, telas, collares y otros objetos de los llamados “antiguos”. Don César Chumbes maneja un restaurante campestre próximo al ingreso a la huaca llamado Rancho El Castillo, donde sirve los platos de la gastronomía local a la vez que muestra su colección de hallazgos precolombinos en la que destaca una serie de ceramios eróticos en color negro, de influencia chimú. Anexo a su ramada se ubica el centro de interpretación sobre Castillo donde se exhiben paneles sobre el proceso de investigación que llevó al PIACH al descubrimiento del mausoleo.

Delivery en la cumbiambera playa Tuquillo, urgida de orden, limpieza y protección.
Delivery en la cumbiambera playa Tuquillo, urgida de orden, limpieza y protección.
Wari surge en el altiplano y se expande hasta establecer en Ayacucho una de sus bases militares, administrativas y religiosas más importantes. La arqueología aún no deja de descubrir evidencias de que el crecimiento wari fue mucho mayor de lo que se había supuesto. Se considera que más que un imperio, wari operaba como una forma asociativa de relación con las culturas que iba encontrando mientras se extendía en territorios de montaña, de selva y de desierto. Es así que lo hallado en Castillo evidencia la continuidad wari con las culturas costeras mochica y chimú, a la vez que exhibe rasgos propios como los elementos arquitectónicos mencionados.

El PIACH trabaja con la tecnología más avanzada. Los dientes humanos –y no lo sabíamos– son una fuente de información que permite determinar dónde nació la persona y no solamente el lugar donde vivió. Magia de los laboratorios arqueológicos que han llevado a Giersz a la conclusión de que los personajes sepultados ritualmente en Castillo habían nacido en el valle, no migraron de algún polo ubicado en las alturas.

Los cerros difuminados que enmarcan la playa Las Zorras remiten a la pintura de Tilsa.
Los cerros difuminados que enmarcan la playa Las Zorras remiten a la pintura de Tilsa.

La huaca siempre estuvo allí, pero lo que nadie imaginaba es que debajo de treinta toneladas de piedra y tierra reposaba un mausoleo intacto, construido en forma piramidal hace 1,200 años. El conjunto albergó 57 tumbas de mujeres de élite sepultadas con sus objetos de mayor valor, además de seis cuerpos sacrificados;  y en una espaciosa cámara los restos de una gobernanta del más elevado nivel, una mujer que bordearía los sesenta años de edad al morir. Castillo además arrojó más de mil objetos elaborados en metal, tela, hueso, madera, como orejeras, collares, pectorales, telares. Estos se encuentran en el Museo Nacional de Arqueología y Antropología. En el lugar podemos observar las piezas conservadas por el señor Chumbes mientras damos cuenta de un asombroso ceviche de pato.

Punta Patillos Ecolodge, una propuesta conservacionista y a la vez fuente de enorme placer.
Punta Patillos Ecolodge, una propuesta conservacionista y a la vez fuente de enorme placer.

Milosz Giersz con entusiasmo nos dice que Castillo de Huarmey va a dar pronto una gran sorpresa a la altura de la importancia de las celebraciones del Bicentenario. Mientras tanto, la espera se nos hace más leve si enrumbamos hacia alguna de las playas del litoral huarmeyano. Más de veinte espacios marino costeros, cada uno con un rasgo propio. Desde Bermejo (km 225 de la Panamericana Norte) hasta Patillo (km 308), una secuencia de caletas, playones, acantilados, balnearios e islotes se abre para quienes disfrutan de los baños de mar, los deportes acuáticos o la simple observación de naturaleza.

Doscientos mil árboles, cincuenta especies de aves: un bosque de 174 hectáreas ganado al desierto. Derecha, don Felipe Morante cata la excepcional chicha de Cus Cus.
Doscientos mil árboles, cincuenta especies de aves: un bosque de 174 hectáreas ganado al desierto. Derecha, don Felipe Morante cata la excepcional chicha de Cus Cus.

Tres playas nos dan una idea de la diversidad de estos espacios. Las Zorras (km 264) es una caleta amplia de mar muy manso. Como marco, los cerros de las estribaciones de los Andes que son de piedra, de arena y tierra y tan similares a los paisajes interiores de Tilsa.

Tuquillo (km 303) situada a diez minutos de Huarmey es hoy una de las playas más atractivas del norte chico; recibió en 2010 el reconocimiento de Ecoplaya por el grado de limpieza y conservación con que la municipalidad de Huarmey la manejaba. Quizás sería difícil actualmente repetir el plato: Tuquillo está siendo tugurizada para construir casas, hoteles y restaurantes, un crecimiento desordenado que parece no preocupar a los cientos de veraneantes que toman el sol o entran al mar en kayacs mientras las cuatrimotos serpentean entre improvisados restaurantes, tiendas de artesanía y locales que por la noche se transforman en férvidas discotecas. Sin embargo, la belleza de la playa es tal que nos hace sobreponernos al exceso humano, aparte de que existen iniciativas de la nueva gestión edil para poner orden en el balneario donde abre sus puertas el restaurante El Guille con su espléndida comida marina tradicional a la que se añaden preparados con mariscos populares de Huarmey, como el barquillo y el chanque.

Con tecnología ancestral se produce chicha para beneplácito de los sedientos visitantes del fundo de los Morante. Derecha, doña Alicia y su batán, al pie del cañón.
Con tecnología ancestral se produce chicha para beneplácito de los sedientos visitantes del fundo de los Morante. Derecha, doña Alicia y su batán, al pie del cañón.

En el distrito de Culebras figura la playa que alberga a Punta Patillos Ecolodge. Los gestores del albergue, tres molineros cuarentones marcados por la obsesión conservacionista. En sus campamentos juveniles por Huarmey ellos fueron identificando como severas amenazas para la naturaleza marina, la pesca con dinamita, el chinchorreo, la caza de las chuitas para llevar al plato al ave en extinción, la captura de pingüinos como mascotas y la extracción ilegal de guano. Llevados por la idea de crear un punto de apoyo para el combate a estas agresiones, Miguel Cayo, Rodrigo López y Olga Almendáriz crearon el proyecto del ecolodge. Se trata de un albergue levantado en la curva de una caleta, construido con material local que se ofrece a los viajeros con condiciones muy estrictas en lo que a protección del espacio se refiere. La experiencia que brinda el lugar es incomparable, en ella se suman el paisaje (con los roquedales, lapiaces e islotes), el silencio, la observación de aves muchas de ellas en periodos de migración, más el valor que da saber que se está contribuyendo con el soporte a una naturaleza frágil y desatendida. Los gestores de Punta Patillos trabajan en diversas acciones en favor de la protección y conservación de la vida silvestre marino costera.

Huarmey se nos va presentando como un lugar de nuestra costa donde la conjunción del valle y el litoral, como todo encuentro, produce harto de lo bueno. Los pobladores lo llaman “el Bosque de Huarmey”; se trata de una forestación de 174 hectáreas irrigadas con el agua que baja por el mineroducto de Antamina (300 kilómetros de longitud) que traslada mineral desde las alturas de los Conchucos hasta el puerto de Punta Lobitos. Tratada, esa agua mediante riego por goteo es la que desde 2001 permite que en lo que fuera desierto puro y duro, se forestara con especies resistentes a las dificultades del clima y el suelo locales.

Jardín de La Posada, entrañable hospedaje huarmeyano congelado en el tiempo.
Jardín de La Posada, entrañable hospedaje huarmeyano congelado en el tiempo.

Acacia, eucalipto, algarrobo, támarix, huarango, entre otras variedades, suman doscientos mil árboles que en su desarrollo han traído cincuenta especies de aves –la mayoría migratorias– así como al gato montés, al zorro y a una diversidad de saurios. Hasta el momento, el bosque ha fijado 30 mil toneladas de CO2 además de atraer al turismo, a investigadores y ecologistas, y a emplear a un número significativo de pobladores locales.

Subiendo por el valle, y a apenas quince minutos de la ciudad de Huarmey, se ubica la zona de Cus Cus donde la familia Morante tiene su fundo, sus cultivos, su restaurante y su magnífica obsesión por mantener la calidad de la chicha huarmeyana, la mejor del Perú al decir no solo de los lugareños sino de grandes viajeros como Raimondi y Middenddorf.

Pescador descansa de su faena en Puerto Grande, antes de volver al mar.
Pescador descansa de su faena en Puerto Grande, antes de volver al mar.
El arqueólogo italiano Duccio Bonavia estableció que la domesticación del maíz en nuestro territorio se habría iniciado en este valle dos mil quinientos años atrás. Sin embargo, estudios posteriores del mismo Bonavia junto con el también arqueólogo Alexander Grobman encuentran en el cercano Gavilanes evidencias de que la domesticación dataría de al menos cuatro mil años, y con características importantes: México es el lugar establecido por la ciencia como la génesis del maíz; sin embargo, lo aparecido en Gavilanes y posteriormente en Caral y en Ventarrón (Lambayeque) habla de un proceso simultáneo e independiente de domesticación en el Perú, además con especies propias y únicas.

Donde hay buen maíz, hay buena chicha. Don Felipe Morante a sus ochenta y algo años de edad continúa a la cabeza de una familia dedicada a la producción de chicha de jora siguiendo los pasos casi esotéricos del proceso, como que el maíz debe ser cosechado en noche de luna. Los Morante –doña Alicia, la matrona; los hijos Alfredo, Silvia y Pilar y los nietos Lisandro y Luis Felipe– dedican a todo pulmón su tiempo a las distintas faenas que la producción de chicha requiere. El manejo del maíz, el entierro de las mazorcas en arena, los hervores en utensilios de greda, el uso de cucharones de palo, los controles de calidad y el embotellado de una bebida no fermentada, pues aún no se ha dado con la fórmula para que durante el transporte la botella con la chicha licoreada no reviente.

Los dos perros de la familia Morante se llaman Chajao y Tumbao igual que dos delicados momentos de la elaboración de la chicha. Todos los días y a cualquier hora La Casa de Don Felipe recibe a visitantes sedientos, ansiosos por refrescarse con la chicha fresca, o de entonarse con la fermentada. A nosotros nos ofrecieron una de dos años que parecía un cognac, y en una vitrina del pequeño museo que mantiene la familia se guarda una botella de 1972, al lado de ceramios, collares y telas que los Morante han ido encontrando en las huacas vecinas a lo largo del tiempo. En Huarmey abunda el valor, aquel que pone la secuencia de la historia, ese que renueva y regenera de gente de hoy.

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Este reportaje contó con el apoyo de Antamina. Esta empresa colabora en Huarmey con diversas actividades en el campo de la arqueología, la cultura así como en proyectos medio ambientales y para el desarrollo de los pobladores de la zona.